La
sabiduría de la Cabalá es una ciencia divina, una ciencia del mundo
superior y no una ciencia común. Esta trabaja con otras herramientas,
no como la biología, la física, o la anatomía. Es una ciencia diferente a
todas las ciencias de este mundo, puesto que utiliza diferentes
herramientas y métodos. Aunque en esencia, su meta no es tan
diferente. Esto se debe a que en la ciencia normal la persona también
está buscando inconscientemente al Creador, el origen de la vida. De
este anhelo él obtiene un anhelo por la investigación científica. Siente
satisfacción al alcanzar algún tipo de verdad. Tal vez esta verdad sea lo contrario a
la verdad, pero esto no es importante. La ciencia tiene una chispa
divina en ella, y esto es lo que atrae al científico. El problema es que
esta chispa cautiva a la persona y se inviste en su ego tanto que es
difícil extraerla. No obstante, en virtud de esta chispa,
los científicos son grandes fanáticos de la ciencia. Ellos están
dispuestos a sacrificarse por su causa, a llevar a cabo ensayos clínicos
en sí mismos, y a involucrarse en ella día y noche. Básicamente, ellos
están corriendo tras la chispa que está sumergida en el ego, en “Klipá”.

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