Sólo cinco mil personas sintieron que él era el portador de Luz para sus
vidas que las atrae hacia adelante, que él podría ser su pastor, su
líder, su guía y que ellos lo seguirían. Sentían que estaban yendo
hacia ese pequeño rayo de Luz, sin adorarlo como su ídolo, sino que lo
siguieron como su líder. Él los dejó “saborear” un poco de la
fuerza positiva. Ellos entendieron que al seguirlo podían realizarla,
alcanzarla y descubrirla. Posteriormente esta fuerza sería llamada el
“Creador”. Mientras los demás “se ordenaban”, ellos se cortaron a sí mismos de Abraham y siguieron a Nimrod, a Téraj (Taré),
etc. Sólo una cosa quedó de ellos, la misma mala situación, riñas y
peleas entre vecinos, que de hecho no tenían hacia dónde huir unos de
otros, pero aun así no lo entendieron. “Tenemos terribles impuestos. Es
necesario ir a alguna parte; hay que hacer algo. ¿Nosotros vamos para
allá y ustedes hacia dónde van? ¡Bueno, ese es su asunto! Aquí entre
nos, no me gustaría en absoluto ir por ese camino, pero ellos van hacia
allá, así que yo también voy. ¿o deberíamos ir en una dirección
diferente? “Como se nos dice, Al cambiar de lugar,
todo cambia”. En la búsqueda de una vida mejor y al huirles a los
enfrentamientos, las personas se dispersaron, se fueron en diferentes
direcciones, se establecieron gradualmente en toda la faz de la tierra.
Pero ¿cuánto tiempo podía seguir esto? Ellas se dispersaron según el
grado de crecimiento del ego, según el grado de su multiplicación y de
su reproducción física. Ellos se desarrollaron continuamente así, en
busca de un mejor lugar. Aquí es necesario entender que la
persona busca un mejor lugar de acuerdo a su sensación interna, de
acuerdo a la raíz de su alma. En última instancia, ellas se extienden
hacia aquellos lugares a los que su alma se inclina a ir, dondequiera
que esta los lleve. En principio, los animales funcionan de
una manera similar. Ellos recorren el bosque, vagando de un lugar a
otro, y se mide todo con ellos: Aquí es mejor, aquí es peor, aquí hay
mucho sol, aquí no hay sol, aquí el terreno no es adecuado y aquí no
hay muchos árboles. En otras palabras, ellos buscaban todo
el tiempo, suponiendo constantemente qué sería mejor para ellos, dónde
sería más accesible el alimento, dónde sería más seguro, dónde encontrar
una pareja, dónde levantar descendencia y así sucesivamente.
Procesaron gran cantidad de información interna y dirigieron todos sus
movimientos. Lo mismo pasó con los tres millones de
babilonios que siguieron el concepto de Nimrod. El ego en desarrollo les
dio sensaciones similares y la persona de repente comprendió que el
ego estaba atrayéndolo y moviéndolo, uno se trasladó a la playa del Mar
Negro y otro a Alaska. De esta manera se propagaron sobre la faz del
mundo. Entonces hubo una gran migración de
personas. Otra vez la gente cambió de un lugar a otro, pero no sólo
eso, en vez de la erupción de un gran deseo egoísta ellos se movían, por
ejemplo, para someter a alguien, imponer impuestos, etc., pero estas
eran las únicas señales externas, los que los guiaban hacia adelante
esencialmente era una sensación de la necesidad imperiosa de ser
alimentados en otro lugar, alimentados interna, espiritual y
mentalmente. De forma inversa, por ejemplo, el chino,
durante miles de años no se aventuró desde su “esquina”; los japoneses
no dejaron que nadie entrara o saliera. Tal era el estado estático del
alma. Por otro lado, ¡qué la cultura, qué la civilización! Todo se
desarrolló sólo dentro, con sus problemas y conclusiones únicos. Así se dispersaron y se asentaron las
tribus de Babilonia, cada una encontró su lugar de acuerdo a su alma.
Flavio Josefo escribe en detalle sobre esto: Algunos de ellos se fueron a
la tierra de los Ashkenazi, otros se fueron a Inglaterra, a Francia, a
España, hacia el Este, a África, etc.

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