Ella
debe sentir que es como si hubiera entrado en una licuadora en la que
quiere mezclar sus pensamientos y sensaciones con los pensamientos y
sensaciones de los demás, de tal forma que no le quede nada. De esta mezcla de deseos en el corazón y de pensamientos en la mente, surge algo que puede llamarse un “Kli espiritual”, un “Partzuf espiritual”. Esto se debe a que un deseo es el “cuerpo” del “Partzuf”, los pensamientos son su “cabeza”. De esta manera creamos un patrón (modelo) de un Adam (una persona), una única imagen de toda la humanidad. El papel de cada uno es relacionarse con
todos, para que no quede nada de él, ni en la cabeza ni en el corazón. Lo que resulte llenará su corazón y su mente.

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