Por medio del deseo, la oración y de los sacerdotes en el
acto de sacrificar el sacrificio, cada uno por medio de lo que es
apropiado para él. Un sacerdote es la parte más pesada y más egoísta en la persona (el quinto nivel), quien, al corregirse a sí mismo, alcanza las alturas más sublimes. La creencia popular es que los
sacerdotes tienen el peor carácter, dado que son rudos, rígidos y no
tienen sentimientos. Esto se debe a que cuando se corrige el ego más
bajo, este alcanza las mayores alturas en su forma opuesta. El ego
del sacerdote se invierte, asciende desde el nivel más bajo hasta el
más elevado nivel y por lo tanto el sacerdote puede ser el líder de la
nación, el guía espiritual.
Al estar en un nivel superior al de todos los demás según su ego, ahora
se vuelve mayor que todos los demás de acuerdo a su altruismo. En general, todos los cabalistas son
personas muy gruesas obstinadas que trabajan en ellas sólo para cambiar
internamente y parecerse al Creador. Esta no parece ser la posición
correcta y en la vida cotidiana son gente común. Todo su trabajo
espiritual está oculto ante los ojos de los extraños y por lo tanto
esta es llamada la sabiduría oculta. Cuanto más se desarrolla espiritualmente la persona, más difícil, terca y obstinada se vuelve. La Luz Superior
la sostiene en este estado y en todas sus acciones. La persona está en
un estado de aclaración en cada momento de su vida en cuanto a lo que le
sucede y a cómo puede dirigirse a sí misma por el camino correcto. Ella primero aclara esto, luego
soluciona, quema, corta y mata sus intenciones egoístas por medio de
cuatro tipos de muerte y deja sólo los deseos puros. Sólo entonces
comienzan a corregirlas uniéndolas a sus intenciones altruistas. En vez
de pensar sobre sí misma, empieza a pensar en los demás; en vez de
preocuparse por sí misma, se preocupa por los demás; en vez de amarse a
sí misma, comienza a amar a los demás. Así, en todas las situaciones en
la vida, pone sus intenciones a través de los demás hacia el Creador. Por lo tanto, para los sacerdotes estas son la ley y la decisión más sublimes, más grandes, más graves, y más espirituales. Por fuera parece que las decisiones del
sacerdote cambiaran constantemente, pero en el interior se enfoca en un
punto. Pero, debido a que el ego está oscilando constantemente en
direcciones diferentes, resulta que la persona parece estar dando
vueltas y vueltas en el desierto del Sinaí, hasta que se limpia por
completo. Él no cambia su decisión inicial, sino
que sólo se sintoniza con ella más finamente, como un misil que se
corrige constantemente de acuerdo al sistema que observa su vuelo,
cambiando cada vez el ángulo de su vuelo y volviendo a ponerse en su
trayectoria inicial. La persona también piensa que hay cambios
constantes dentro de ella, mientras que la meta y la dirección siguen
siendo las mismas. Esta es su futura adhesión con el Creador, con el
atributo de amor y otorgamiento absoluto, en la completa unidad de todas
las almas rotas. Si la persona apunta constantemente a esto, ella sigue el camino óptimo.

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