Mira
cómo crecen los niños pequeños, cuantas caídas se dan, cuántos
desastres hacen y cuantas cosas rompen. Nosotros estamos pasando por
estados muy intensos, muy serios. En primer lugar, tenemos que agradecerle
al Creador por lo que estamos pasando. Estar insatisfechos y criticar
tampoco es malo. Sin embargo, por otro lado, tenemos que entender que
caerse, recibir golpes, volver a levantarse, llorar y así
sucesivamente, todo esto es necesario y natural. Sin todo eso, ni los
seres humanos ni los animales pueden desarrollarse. Sin embargo, en los
animales todo sucede por instinto, mientras que en nosotros es a través
de ensayo y error. A pesar de los consejos de los sabios,
de las fuentes originales y las instrucciones, la persona todavía no
sabe qué está haciendo, en qué está metiéndose, y hacia dónde se dirige.
Ella simplemente está de acuerdo con todo, porque desde arriba está
siendo empujada hacia esto, la encienden desde dentro. Nosotros
gradualmente estamos empezando a darnos cuenta cada vez más con qué
estamos lidiando, qué estados atravesamos, tanto en contra de mi
naturaleza como junto con mi naturaleza. No debemos pasar por encima de ellos,
porque vale la pena intentar salir de nuestra naturaleza original,
debido a que profundizar hacia el interior sólo es posible cuando
ustedes están tratando de salir de ella, sólo en la dirección positiva. Al hacerlo, uno no debe profundizar en
sus sensaciones, comerse su propia carne, llorar en el hombro de
alguien, ni revelar la debilidad de uno mismo, de los demás, si les
parece a ustedes que son personas que dicen la verdad y actúan de
acuerdo a sus sentimientos, entonces no serán capaces de avanzar en esta
dirección, dado que siempre deben hacerlo hacia la Luz. Por lo tanto, siempre debemos estar
jugando frente a los demás, promulgando entusiasmo, apoyo, felicidad y
plenitud. Todos deberían tener una gran sonrisa y supurar vibraciones de
felicidad como si ya hubiéramos recibido lo que deseamos. Tenemos que
estar firmemente conectados entre nosotros y sentir que juntos somos un
todo indivisible. En la Torá está escrito que un gran
número de personas salió de Egipto y se dividieron en decenas, cientos y
miles. Si empezáramos a sumar estos números, conseguiríamos una
población de varios miles, todos interconectados. Además, la división en decenas es
necesaria para que nosotros nos unamos en el trabajo interno. Es por eso
que estoy pidiéndoles: entremézclense. Sin embargo, lo más importante,
háganlo con una sonrisa y corazón abiertos. Cada uno de nosotros es responsable por
todos los demás. Si alguien está de mal humor, tiene un vacío en sus
ojos, y así sucesivamente, entonces yo soy responsable de lo que está
sucediéndole. Significa que no estoy irradiando la alegría y la energía
que debe llenarlos a todos. Si estoy relacionándome correctamente con
todos y quiero irradiar energía positiva, entonces sin duda empezaré a recibirla desde arriba.
Por lo tanto, sin importar lo que
podríamos estar haciendo, estamos pensando cómo llenar a todos los demás
con alegría, felicidad, confianza y garantía mutua.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.