El Creador ha prometido que por
medio de este trabajo santo los pecados de toda la congregación de
Israel serían perdonados. Aquel que llevó el macho cabrío
al desierto por lo general mueren antes de fin de año y de esta forma
esta misión se la dieron a persona que fue condenada a morir ese año. El gran sacerdote no podía
abandonar el patio interior hasta entonces ni continuar el trabajo santo
hasta que el macho cabrío estuviera en el desierto. En aquellos días en los que la
nación judía era una nación de justicia, ellos sabían de la llegada del
macho cabrío al desierto cuando el hilo rojo que estaba atado en el
Lugar Santísimo se tornaba blanco. La persona que es mensajero de toda la
congregación, es decir de todos sus deseos, descubre en su interior esos
deseos que no pueden ser corregidos y los mata. Él despeña al macho cabrío (sus deseos
no corregidos) desde el acantilado, de acuerdo a sus sensaciones, según
sus evaluaciones, y de acuerdo a su balanza, estos mueren, dado que no
puede corregirlos y así ella asciende aún más alto. Tales atributos llamados el animal en
nosotros son elegidos en cada uno de nosotros. La persona no corregida y
el macho cabrío no corregido pueden complementarse entre sí. El estado
del animal en nosotros es corregido de esta forma cuando la arrojamos
desde el acantilado y rompemos estos deseos. Gracias a este estado, el ser humano en
nosotros muere. La parte sin corregir en nosotros ha de morir durante
ese año. Su muerte es lo que es bueno para nosotros, es nuestra
recompensa. Cuando el estado llamado el animal en nosotros muere,
ascendemos. Esta es una gran alegría, una sensación de corrección y
libertad de esos deseos egoístas, de los que no podíamos deshacernos
antes. Se nos dice que ellos sabían acerca de la llegada del macho cabrío al desierto cuando el hilo rojo atado al Lugar Santísimo se tornaba blanco. Esto significa que ahora todos los atributos de Din (juicio) se convierten en atributos de Jesed
(misericordia), lo cual significa que los pecados de la nación han sido
perdonados y ella se libera de los deseos no corregidos. Esto debe a que toda la nación envía al
macho cabrío al desierto y así todos sus deseos sobre el nivel animal
son arrojados y rotos. Así, en lugar de la sentencia del Señor, la
nación recibe la bendición del Señor.

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