Vivimos un momento donde todo el mundo está entrando en la fase de desarrollo espiritual. Y el grupo que estamos formando es como el Arca de Noé, nuestra madre común, donde todos podemos integrarnos y crecer. Así es, el grupo será el vientre materno para toda la humanidad: es a la Shejiná a la que construimos entre nosotros. El mismo lugar nos aceptará cuando estemos “exilados” del vientre materno y hayamos nacido. Y al traer nuevas “vestimentas” de la Luz de Jasadím (Misericordia) y corrección, nos elevaremos cada vez más arriba, hasta el mismo final de la corrección, hasta transformarnos en la novia lista para entrar en el palio nupcial (Jupá) con el Creador. Por lo tanto, el grupo relativo a cada persona y también la humanidad entera es ese mismo lugar que siempre está un paso más adelante que nosotros. Este es el objeto espiritual superior, en relación al cual constantemente revelamos nuestros próximos niveles superiores, hasta el punto que somos capaces de elevarnos por encima de nuestro ego. El egoísmo sigue siendo una fuerza que separa y por lo tanto nos ayuda. Después de todo, al superar al ego particularmente, somos capaces de establecer una conexión mucho más estrecha con nuestro entorno: o como un embrión con el vientre, o como un bebé al ser amamantado, o como un adulto que recibe la Luz con el fin de otorgar.
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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25.3.11
Esperando la boda con el Creador
Vivimos un momento donde todo el mundo está entrando en la fase de desarrollo espiritual. Y el grupo que estamos formando es como el Arca de Noé, nuestra madre común, donde todos podemos integrarnos y crecer. Así es, el grupo será el vientre materno para toda la humanidad: es a la Shejiná a la que construimos entre nosotros. El mismo lugar nos aceptará cuando estemos “exilados” del vientre materno y hayamos nacido. Y al traer nuevas “vestimentas” de la Luz de Jasadím (Misericordia) y corrección, nos elevaremos cada vez más arriba, hasta el mismo final de la corrección, hasta transformarnos en la novia lista para entrar en el palio nupcial (Jupá) con el Creador. Por lo tanto, el grupo relativo a cada persona y también la humanidad entera es ese mismo lugar que siempre está un paso más adelante que nosotros. Este es el objeto espiritual superior, en relación al cual constantemente revelamos nuestros próximos niveles superiores, hasta el punto que somos capaces de elevarnos por encima de nuestro ego. El egoísmo sigue siendo una fuerza que separa y por lo tanto nos ayuda. Después de todo, al superar al ego particularmente, somos capaces de establecer una conexión mucho más estrecha con nuestro entorno: o como un embrión con el vientre, o como un bebé al ser amamantado, o como un adulto que recibe la Luz con el fin de otorgar.
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