Rav
Kook, “Las Luces”, “La guerra”, ítem 9: La construcción del mundo que
está colapsando ahora ante las terribles tormentas de la espada
ensangrentada, requiere de la construcción de la nación israelí. La
construcción de la nación y la revelación de su espíritu son una cosa y
esta está conectada con la construcción del mundo que está cayendo a
pedazos y que está esperando una fuerza unida y suprema, todo esto
está en el alma de la Knesset Israel. El espíritu del Creador
está lleno de ella y es imposible para el espíritu del hombre, cuya
sensación del alma vibra dentro de él, mantener la calma en esta gran
hora, sin llamar a todas las grandes fuerzas de la nación: Despierta y
elévate para cumplir con su rol. Las cosas no serán corregidas ni
mejorarán a menos que el pueblo de Israel entienda su rol especial con
respecto a sí mismos, al mundo entero, en relación al Creador y su
obligación para con todos. Esta es la ley de la naturaleza, la cual no
depende ni requiere de nuestro consentimiento. Nosotros tendremos que guardar esta ley sin importar cómo, ya sea por el camino de la Luz
o por el camino del sufrimiento. La humanidad tiene que alcanzar una
equivalencia de forma con el Creador y nosotros somos la parte que está
obligada a iniciar la corrección para todos y a guiarlos, al fijar un
ejemplo para las demás naciones. Nosotros tenemos que reconocer nuestra
misión y aceptarla, ya sea voluntariamente al aceptar, comprender y
asumir la responsabilidad o por medio de la presión del odio general que
se nos revelará, por las dificultades, los problemas y los sufrimientos
de la presión del desarrollo que está presionándonos. Tendremos que reconocer que todo el
método de corrección que nos lleva desde el amor a los demás hacia el
amor al Creador es llamado la sabiduría de la Cabalá.
Esta sabiduría habla de la conexión entre nosotros, de la red de
conexiones entre nosotros, en la que está incluida toda la realidad,
todo el sistema de los mundos. Al construir y descubrir la conexión
entre nosotros, descubrimos la realidad espiritual superior que está por
encima de la realidad corpórea egoísta en la que vivimos hoy en día. Tenemos que entender que la sabiduría de
la Cabalá no se trata de hilos rojos como creen los no religiosos, ni
sobre la creación de estatuas que fueron destrozadas ya en los días de
Abraham, ni la mística que imagina la gente religiosa, ni bendiciones y
ni oraciones a fin de que todo cambie para mi propio bien, excepto yo.
Así que nadie está pensando en la auto corrección, sino que están
pidiendo cambios egoístas: no es que yo deba cambiar, sino que todo a mi
alrededor cambie para mi propio bien. Sin embargo, la sabiduría de la Cabalá
es el trabajo de Dios por medio del cual, con la ayuda de la Luz
superior, con la ayuda del atributo de otorgamiento,
nosotros querremos cambiarnos a nosotros mismos en la fe por encima de
la razón, con el fin de parecernos a la fuerza superior y alcanzar una
equivalencia de forma con ella, alcanzar la adhesión. Esto significa
convertirse en Adam (humano), es decir “similar” al Creador (Domeh), las cuales tienen la misma raíz en hebreo. A esto debemos aspirar todas las fuerzas
de la nación, como Rav Kook dice aquí: sólo en la revelación de estas
fuerzas alcanzaremos la creación del espíritu de la nación y el conjunto
de todas las almas de Israel, “Knesset Israel”. Entonces nos
convertiremos en una “nación de sacerdotes y una nación santa” para el
mundo entero; nos convertiremos en un ejemplo y guía para todos.
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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27.11.12
Convirtiéndonos en los guías para el mundo entero
Rav
Kook, “Las Luces”, “La guerra”, ítem 9: La construcción del mundo que
está colapsando ahora ante las terribles tormentas de la espada
ensangrentada, requiere de la construcción de la nación israelí. La
construcción de la nación y la revelación de su espíritu son una cosa y
esta está conectada con la construcción del mundo que está cayendo a
pedazos y que está esperando una fuerza unida y suprema, todo esto
está en el alma de la Knesset Israel. El espíritu del Creador
está lleno de ella y es imposible para el espíritu del hombre, cuya
sensación del alma vibra dentro de él, mantener la calma en esta gran
hora, sin llamar a todas las grandes fuerzas de la nación: Despierta y
elévate para cumplir con su rol. Las cosas no serán corregidas ni
mejorarán a menos que el pueblo de Israel entienda su rol especial con
respecto a sí mismos, al mundo entero, en relación al Creador y su
obligación para con todos. Esta es la ley de la naturaleza, la cual no
depende ni requiere de nuestro consentimiento. Nosotros tendremos que guardar esta ley sin importar cómo, ya sea por el camino de la Luz
o por el camino del sufrimiento. La humanidad tiene que alcanzar una
equivalencia de forma con el Creador y nosotros somos la parte que está
obligada a iniciar la corrección para todos y a guiarlos, al fijar un
ejemplo para las demás naciones. Nosotros tenemos que reconocer nuestra
misión y aceptarla, ya sea voluntariamente al aceptar, comprender y
asumir la responsabilidad o por medio de la presión del odio general que
se nos revelará, por las dificultades, los problemas y los sufrimientos
de la presión del desarrollo que está presionándonos. Tendremos que reconocer que todo el
método de corrección que nos lleva desde el amor a los demás hacia el
amor al Creador es llamado la sabiduría de la Cabalá.
Esta sabiduría habla de la conexión entre nosotros, de la red de
conexiones entre nosotros, en la que está incluida toda la realidad,
todo el sistema de los mundos. Al construir y descubrir la conexión
entre nosotros, descubrimos la realidad espiritual superior que está por
encima de la realidad corpórea egoísta en la que vivimos hoy en día. Tenemos que entender que la sabiduría de
la Cabalá no se trata de hilos rojos como creen los no religiosos, ni
sobre la creación de estatuas que fueron destrozadas ya en los días de
Abraham, ni la mística que imagina la gente religiosa, ni bendiciones y
ni oraciones a fin de que todo cambie para mi propio bien, excepto yo.
Así que nadie está pensando en la auto corrección, sino que están
pidiendo cambios egoístas: no es que yo deba cambiar, sino que todo a mi
alrededor cambie para mi propio bien. Sin embargo, la sabiduría de la Cabalá
es el trabajo de Dios por medio del cual, con la ayuda de la Luz
superior, con la ayuda del atributo de otorgamiento,
nosotros querremos cambiarnos a nosotros mismos en la fe por encima de
la razón, con el fin de parecernos a la fuerza superior y alcanzar una
equivalencia de forma con ella, alcanzar la adhesión. Esto significa
convertirse en Adam (humano), es decir “similar” al Creador (Domeh), las cuales tienen la misma raíz en hebreo. A esto debemos aspirar todas las fuerzas
de la nación, como Rav Kook dice aquí: sólo en la revelación de estas
fuerzas alcanzaremos la creación del espíritu de la nación y el conjunto
de todas las almas de Israel, “Knesset Israel”. Entonces nos
convertiremos en una “nación de sacerdotes y una nación santa” para el
mundo entero; nos convertiremos en un ejemplo y guía para todos.
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