Aquí nos desarrollamos como vasija
espiritual. Primero sólo hay un deseo de recibir y entonces éste se
restringe. Después de la restricción, aparecen un Masaj (pantalla), la Luz Retornante y luego ocurren la recepción de la Luz
y el llenado. Este llenado no está dentro de la vasija misma en el
deseo de recibir, sino que se recibe en la forma del otorgamiento, la
cual el ser creado ha corregido por sí mismo en semejanza con el Creador. Estas dos partes opuestas están
constantemente en el ser creado, quien ha logrado una equivalencia de
forma con el Creador. Por un lado, esto es opuesto al Creador de acuerdo
a su deseo natural, pero por otro lado, la forma del deseo corregido
está en equivalencia de forma con el Creador. De tal manera que la tristeza, la
alegría, el vacío y la plenitud coexisten, es esta oposición la que
hace todo nuestro trabajo, puesto que por medio de ella, nosotros
podemos separarnos de nuestro “yo”, es decir del deseo de recibir,
elevarnos por encima de él y hablar desde el deseo del otorgamiento, desde la altura que hemos alcanzado y construido encima de nosotros. Es por esto que hay una Mitzvá
(mandamiento) de trabajar para el Creador con alegría, dado que esta es
la fórmula general. Nosotros siempre sentiremos la oposición y el vacío
dentro de nuestros deseos de recibir y debemos estar contentos de
tener la oportunidad de trabajar por encima de esta sensación. Incluso si no tengo la energía para
orar, si no tengo nada por qué orar o no sé qué pedir, ésta también es
una señal de que estoy en el camino correcto, puesto que siento un sabor
amargo en mi deseo de recibir. Aquí se reúnen los dos opuestos: Por un
lado, no tengo energía para orar, no puedo volverme hacia el Creador, no
hay nada que pueda yo pedir de Él, ni tengo nada que darle, pero por
otro lado, estoy muy atraído por esto y sé que tengo que alcanzarlo. Esta área que ya tiene dos fuerzas, dos
líneas, dos direcciones opuestas, indica que mi deseo está en un
correcto proceso de corrección. ¡Esto por sí solo es ya una razón
suficiente para estar feliz! Lo más importante es la conciencia de que
he conseguido elevarme un poco por encima de mi deseo de recibir, hacia
el otorgamiento.
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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27.11.12
¡Hay una razón para estar felices!
Debido
a que el ser creado es opuesto en su naturaleza al Creador, pero debe
alcanzar la equivalencia de forma con Él, nosotros, como seres creados,
tenemos estas dos formas opuestas dentro de nosotros. Nuestra
forma interna, nuestro deseo de recibir, es opuesta a la del Creador y
la forma externa del deseo tiene que ser similar al del Creador. Esta
colisión, este conflicto, nos rompe; nosotros no podemos arreglárnoslas
con él a menos que comencemos nuestro trabajo espiritual.

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