La comprensión llega como resultado de la clarificación de mis Kelim (vasijas, deseos). La Luz es la que purifica, corrige y llena tu Kli, no tú mismo. Nuestro trabajo es estar inspirados con el fin de atraer esta Luz sobre nosotros. Además de eso, no existe nada más y esta es toda la Torá, “La Luz que reforma”. Tú no sabes, no comprendes ni sientes el
mundo espiritual. Simplemente alguna clase de anhelo desconocido te
guía, pero tú en realidad no sabes exactamente hacia qué te lleva. Este
es el estado correcto y bueno que existe incluso en los más altos
niveles espirituales. Nosotros solo necesitamos imaginar las
condiciones óptimas: ¿En qué estado, en qué situación, de qué manera yo
entro en la máxima influencia de la Luz? Es como si yo fuera a la
terraza con el fin de tomar un poco de sol. Después de todo yo no me
sentaría en la sombra, sino que pondría la silla directamente en el sol y
la giraría hacia él para ponerme constantemente bajo sus rayos. Yo me
ajusto continuamente para captar la mayor cantidad de rayos del sol. De igual manera, nosotros necesitamos
aclarar las condiciones bajo las cuales podremos ser capaces de atraer
la Luz que Reforma al máximo. Y necesitamos no sólo colocarnos a
nosotros mismos bajo su influencia sino atraerla hacia nosotros. Después
de todo, aquí todo depende de cuan fuertemente yo quiera que la Luz
venga y me afecte. Uno necesita pensar en esto todo el
día: ¿Cómo puedo mantenerme en el pensamiento y deseo correctos, qué
necesito con el fin de controlar mi corazón y mi mente para inducir la
influencia de la Luz? ¿Bajo qué condiciones influye la Luz en mí de
manera más grandiosa? ¿Cómo debería cambiar mi corazón y mi mente para
posicionarme bajo la influencia de la Luz?. Como resultado de eso, vendrá todo lo demás. Incluso sin leer las cartas de Baal HaSulam,
tú descubres lo que está escrito ahí. El hecho no consiste en aprender
unas pocas páginas del texto y adquirir conocimiento. Sino que nosotros
necesitamos leer estos textos porque durante el tiempo de los estudios,
nos dirigimos a una mayor influencia de la Luz. Por ejemplo, la lectura
de los textos cabalísticos es una de las condiciones de la correcta
intención hacia la Luz. Pero no las leemos sólo para comprender, sino
con el pensamiento de atraer hacia nosotros la influencia de la Luz.
Esta es toda la cuestión. En consecuencia, se nos ha dicho “No es el
sabio el que aprende”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.