El principio es muy simple: Todo depende de cuán importante sea nuestro deseo de recibir, nuestra naturaleza, el ver algo. Si veo a una persona importante, yo tengo el deseo de acercarse a ella y la aprecio según lo importante que sea. Entonces miro a esa persona importante
sin quitarle los ojos de encima, como una madre que no puede apartar los
ojos de su bebé, puesto que él es lo más importante para ella. Yo
seguiré a la persona importante y trataré de apreciar e incluso de amar
lo que a ella le gusta y cambiaré gradualmente mis gustos con el fin de
parecerme a ella. Acercarme a ella significa amar lo que ella ama y
comportarme como ella lo hace. Esta es la ley de otorgamiento y amor,
la ley de importancia. Por lo tanto, la primera condición es “hazte un Rav”, al ver que el Creador
es importante para nosotros, se vuelve importante para nosotros la meta
de Su creación, la ley de equivalencia de forma, la cual debemos
alcanzar. En esto debemos trabajar. El Creador está oculto para que no lo
persigamos a Él de forma egoísta como perseguimos a la persona
importante en nuestro mundo, porque estar cerca de ella me promete una
ganancia real. Yo tengo que anhelar perseguir al Creador para que sólo
sea beneficioso para mis vasijas de otorgamiento, de tal manera que no
haya ningún beneficio propio en mi otorgamiento ni en mi relación con
Él; que sea sólo para Él, para ser igual a Él y no para el llenado de mi
ego. Esto se debe a que, al llenar mi ego, yo
me desconecto del Creador y sólo deseo recibir de Él. Con el fin de
permitirme perseguir al Creador para poder adherirme a Él al cambiar mis
atributos por Sus atributos, el Creador se oculta. Nosotros, no
obstante, tenemos que cambiarnos a nosotros mismos con la ayuda de la
sociedad. Según la medida en que el entorno me
muestre y me presente la grandeza del Creador, yo puedo pensar acerca de
los cambios en mí, en el cambio de mis atributos por Sus atributos.
Entonces, al “hacerme un Rav”, es decir al ver que el Creador es
importante, yo alcanzo “cómprate un amigo” y me conecto con Él al
asemejarme a Sus atributos. Este es todo el proceso que los sabios
expresaron en el corto mensaje de “¡hazte un Rav y cómprate un amigo!”.
Si no vemos al Creador como grande e importante, no seremos capaces de
acercarnos a Él ni de anularnos a nosotros mismos. Así que no hay gente que no pueda tener
éxito porque tienen un carácter débil o no tienen el cerebro, la
sensibilidad o el poder para hacerlo. La única explicación para nuestros
fracasos es la falta de sensación de la importancia de la meta, la cual
podemos siempre comprar en el entorno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.