El esfuerzo que tenemos que hacer para entrar en el mundo espiritual, está más allá de las fuerzas de la persona.
Es como tener que levantar el peso de una tonelada. La persona no puede
hacer eso, por supuesto. Pero si 50 amigos vienen a ayudarle a la
persona, cada uno levanta 20 kilos y realmente es posible hacerlo. El trabajo del Creador está dispuesto de
la misma manera. Está hecho a propósito para que la persona añore la
calidad y no la cantidad: para que no sólo se sienta atraída por el
Creador, sino que realmente lo anhele a Él, la única fuerza. Esta fuerza
puede alcanzarse sólo si varias personas se conectan para alcanzar una
meta. Por lo tanto, la conexión nos lleva en la dirección correcta. La persona avanza por medio de la
garantía mutua, por el compromiso mutuo, y al medir su preocupación por
el Creador de acuerdo a su preocupación por el amigo en contraste con su
preocupación acerca de sí misma, de sus familiares y quien sea que esté
en su círculo íntimo. Entonces ella evita que los pensamientos ajenos
la dominen, si estos aparecen es sólo para que ella pueda aclarar las
cosas y separarse de ellos. Todo está dispuesto para que no se pueda
hacer nada solo. Si la persona descubre esto, entonces en ese momento
ella comienza a avanzar. Lo más importante es sentir la debilidad de uno
mismo y la necesidad de ayuda del entorno. Entonces la persona está
lista para la garantía mutua y define el Creador, a la Fuerza Divina de
otra manera, al aceptarlo como la conexión y la unidad basada sólo en
los muchos que están conectados en uno.

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