En la
actualidad, toda la humanidad se ha convertido en un sistema común
global interconectado. Nuestra dependencia de los demás se manifiesta en
todo: en los negocios, cultura, comunicación, política y economía. Pero
no sabemos cómo trabajar con él porque somos pequeños egoístas
individuales. Y ahora, cuando estamos entrando en este nuevo sistema,
nosotros no entendemos sus leyes, porque estamos pasando de un sistema
lineal, discreto, a un sistema analógico. En un sistema discreto, todo depende de mí, de mis acciones y en un
sistema mutuamente cerrado, interdependiente, poco depende de mí.
Resulta que si me relaciono de manera lineal, directa, discreta con mi
empresa, negocio, me veo a mí mismo dependiendo de muchos factores que
no puedo calcular. Es por eso que los políticos, economistas e inversionistas se reúnen
en todo tipo de G8 y G20 y no puede encontrar ninguna solución viable
para continuar con el funcionamiento normal del sistema. Después de
todo, la ley, a la que de repente nos enfrentamos en nuestro desarrollo,
se volvió integral. Un sistema analógico es diferente de un sistema discreto porque todos
los factores en él son dependientes unos de otros. Pero nosotros no
podemos tomaren cuenta tal volumen de datos, puesto que dentro de
nosotros mismos no somos así; aún no hemos ascendido a ese nivel. Es por
eso que hemos perdido las riendas, el volante, la capacidad de
gestionar y el mundo que nos rodea se vuelve inmanejable; no sabemos
exactamente hacia dónde estamos siendo llevados. No existe una
entrada-salida clara; sólo hay algunas consecuencias que no hemos
previsto. Es muy difícil vivir en un mundo así.
Por eso es necesario pensar cómo podemos adaptarnos de todas maneras a
este nuevo estado, a un nuevo sistema, en el que de repente nos
encontramos. Este es el siguiente nivel de nuestro desarrollo, el cual nunca ha existido en la historia humana. Pero ahora ya es un hecho.

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