Como resultado corporal de la raíz espiritual, un grupo llamado la
nación de Israel viene a esta tierra y lo conquista, liberándola de los
pueblos que están viviendo en ella, para que pueda ser llamada la tierra
de Israel. Esto sucede gracias a la conexión de las ramas corporales con la raíz
espiritual, puesto que de lo contrario nosotros no tendríamos derecho a
existir en esta tierra ni tendríamos derecho a heredar la tierra. Sólo
si estamos adaptados a esta tierra en el sentido espiritual y somos
dignos de ella de acuerdo con nuestra corrección, podemos vivir en ella. Por lo tanto, Baal HaSulam dice
que en nuestro mundo nosotros hemos recibido del Estado de Israel como
una oportunidad desde Arriba. Primero llegamos a la tierra de Israel
totalmente desprevenido y sin unidas como la verdadera nación israelí.
Al atravesar constantemente la corrección
a cuenta del trabajo de la persona, la corrección de la intención, a
través de esto, ella podría venir y conquistar el deseo llamado la
tierra de Israel. Esto fue lo que sucedió con el grupo de Abraham, quien dejó Babilonia y
posteriormente regresó a esta tierra después de la salida de Egipto.
Antes de eso hubo la reunión ante el Mt. Sinaí y los cuarenta años de
exilio en el desierto y luego las guerras de conquista de esta tierra,
la tierra de Israel y las áreas a su alrededor que fueron parte de las
conquistas del rey David. Pero todo fue bajo la condición de que corrigieran primero el nivel
humano en ellos y luego el resto de los niveles inferiores. Esto se debe
a que la intención precede al deseo: Primero debe corregirse el deseo,
luego éste conquista de la intención y la domina. Este es el deseo que es llamado ser humano o la nación de Israel.
Cuando se corrige el deseo después de la intención en todos los niveles
de la naturaleza inanimada, vegetativa y animada, éste es llamado la
tierra de Israel. De esta manera, en el pasado nos encontrábamos preparados para las
acciones corporales en esta tierra y entonces, después de haberla
conquistado, nosotros la llamamos la tierra de Israel. Pero esta vez
volvemos totalmente preparado internamente. Por lo tanto, estas guerras
no ocurren con el fin de conquistar la Tierra Santa, no para liberarla
del ego, sino que es más bien una oportunidad para descubrir la
necesidad de la corrección del hombre. Según la medida en que nos
corrijamos, recibiremos realmente nuestra tierra de Israel. De lo contrario, nunca será nuestra. Si nos retrasamos en nuestra
corrección, cada vez escucharemos más quejas de las naciones del mundo,
de aquellos que son cercanos y lejanos de nosotros, diciendo que esta
tierra no nos pertenece. Será muy difícil oponernos a eso y nadie
escuchará nuestras excusas, puesto que son realmente muy débiles. No
seremos capaces de convencer a nadie con excusas acerca de los
acontecimientos que tuvieron lugar hace dos mil años y si todas las
naciones del mundo comienzan a culparnos, esto causará un gran ruido
alrededor del mundo. Hay una sensación de que este lugar realmente no nos pertenece, entre
las naciones del mundo y también entre los judíos mismos. Esto se debe a
que la rama corporal debe reflejar la raíz espiritual y hasta ahora,
no han sido recompensados con una conexión con la raíz. Por lo tanto,
las naciones del mundo no sienten nuestra conexión con la tierra. Se nos dio tal oportunidad desde Arriba una vez y estábamos esperanzados, así como las naciones del mundo, fue
una especie de iluminación. Pero, desafortunadamente durante las
últimas décadas de existencia del Estado de Israel esta iluminación ha
desaparecido. Yo no he oído a nadie, excepto al grupo de Bnei Baruj, que
clame por la corrección espiritual y corporal de la nación de Israel.

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