Nosotros tenemos que ascender constantemente la escalera para hacer una
elección más cualitativa. El Creador quiere ser revelado a los seres
creados. Él desea que ellos quieran revelarlo y sentir que Él es la
única fuerza en el mundo,
buena y benévola. Sin embargo, tenemos que descubrir esto por nosotros
mismos, en nuestros deseos, es decir, tenemos que cambiar nosotros
mismos para poder ver que el Creador es bueno y que no existe nada más
en el mundo, sino solo su bondad. Nuestra primera elección es tratar de
ver la revelación de la Fuerza superior en todo lo que sucede en el
mundo. La persona debe imaginarse a sí misma parada en el medio: En su
lado izquierdo, está este mundo lleno de vida, activo y en el lado
derecho el Creador. La persona se encuentra en entre los dos y decide
cuál ganará y quien dirigirá toda esta orquesta: ¿el mundo mismo o el
Creador, o tal vez, alternadamente, los dos juntos, o tal vez es el
Creador quien opera a través de este mundo?. Toma mucho tiempo
hasta que la persona aclara esto. Su primera opción es que “no existe
nadie además de Él”, después que él determina que no existe nada
además de la fuerza superior, ella entonces aclara que es buena y benévola. Esto significa que no basta con ver al
mundo bajo el gobierno del único Creador. También es necesario
justificar Su gobierno del mundo y estar seguro de que esto es
absolutamente gracias a la autocorrección. La persona afronta esta doble elección.
Posteriormente, ella comienza a aclarar incluso los niveles más altos de
“fe por encima de la razón”, pero lo más importante tomar esta primera
decisión. De esto se trata la fase de preparación, en la cual la persona
tiene que cambiarse a sí misma puesto que nada cambia sino solo la
persona misma. De esta manera ella alcanza el mundo espiritual.

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