(Pirkey Avot 2:20) Si uno cree que no hay capital sin un Gobernante y está seguro de que el Señor existe, uno se siente obligado. Nosotros no somos capaces de despertar
por nosotros mismos a menos que el Creador nos despierte, porque estamos
hechos de un material que no tiene espíritu de vida. Por lo tanto,
somos llamados creaciones, es decir, estamos gobernados desde arriba.
Sólo después de que el Creador nos despierta, vemos que el trabajo es vasto, los trabajadores están inactivos, pero la recompensa es grande y el Señor es insistente. Entonces, comenzamos a trabajar. En este punto, nuestro libre albedrío
se enciende. El Creador coloca la mano de uno en la buena fortuna y
dice: “¡Tómala!”. En otras palabras, la acción del Creador es lo
primero, entonces es nuestro turno de continuar con el trabajo, es decir
que tomamos lo que el Creador nos ha dado. Tenemos que organizar
nuestro entorno y el estudio para que cada día esté estructurado para
permitir que hagamos esfuerzos tanto en uno como en otro. Independientemente de nuestra carga de trabajo habitual y responsabilidades de difusión, nunca debemos romper nuestra conexión
con las fuentes originales. Sólo si logramos mantenernos en constante
relación con las fuentes, llegaremos al resultado deseado y previsto. La labor es enorme, pero la recompensa es grande, así que tenemos que preparar nuestras vasijas para recibir esto. Esto nos obliga a distribuir nuestro
tiempo en varios segmentos: una vida normal, estudio y difusión. Debemos
atender constantemente los tres y no evitar o pasar por alto ninguno de
ellos. Si descuidamos incluso uno de ellos, no vamos a mantenernos en
la línea media. Aunque no les asignemos tiempo por partes iguales, aun
así tenemos que cuidar de las tres partes. Debemos prestar especial atención a
estas cuestiones. Incluso cuando uno tiene una asignación de difusión
muy importante, no debe olvidarse de estudiar. No hay excusa para faltar
a clases sólo porque uno esté ocupado con la difusión. Esto es muy
malo, ya que se nos dice: “Si me abandonas por un día, Yo te dejaré
dos”. Esto es peligroso. Si ustedes dejan el estudio debido a la difusión, nuestras ganancias eventualmente se convertirán en pérdidas.

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