De
hecho, esto no es verdad. No se trata de una decena con la que de hecho
puedas contar, sino de un deseo finito fijo, el cual, como resultado de
nuestra conexión, verdaderamente se vuelve fuerte y real No hace
diferencia si participan 50 u 80 personas. En la espiritualidad la
cantidad no se toma en cuenta, sino solo la calidad. Cuando yo digo que
el nivel más bajo esta diez veces más lejos del nivel superior, me
refiero a la medida cualitativa y no a la cuantitativa. En general, se nos dice que el mínimo de muchos es dos, donde cada uno puede existir por sí mismo, elevarse por encima de su ego y conectarse con otro, entonces dos pueden ser llamados “una decena”. Este es un
término condicional. En nuestro mundo medimos la cantidad, mientras que
en la espiritualidad medimos la calidad. Pero aunque usemos estas
palabras en este mundo, tenemos que entender que aquí se refiere a
cambios reales.

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