No es en absoluto el trabajo lo que nos conecta con todos, sino el
deseo de conectarnos y de reunirnos dentro del Creador. Esto se debe a
que la conexión entre nosotros (cuando estamos en la cúspide de la pirámide de la humanidad) deleita al Creador. Pero esta pirámide puede elevarse hacia
el Creador si nosotros recogemos todas las partes de la creación: la
naturaleza inanimada, vegetativa, animado y hablante. Así debe ser en
realidad nuestra intención y esta es la imagen que debemos tener en
cuenta. Esto significa que el Creador tiene que
ser nuestra meta y nuestro enfoque, y juntos, todos nos conectamos
dentro de Él. Todas las otras partes que ya están corregidos, los
cabalistas de todas las generaciones previas, también se unen a
nosotros. Nuestra intención debe ser el deleitar
al Creador. Esta es nuestra meta final y la razón para todas las
acciones que ahora llevamos a cabo. La meta de nuestra vida es alcanzar
esta meta y nosotros le dedicamos toda nuestra vida a ella. A fin de
alcanzar este objetivo, utilizamos todos los medios necesarios: el
público y la difusión.
A través de ellos, esperamos alcanzar la meta y estamos dispuestos a
hacerlo todo: a amar a los demás, a juntarlos y a corregir las almas
rotas. Pero esto ya es el resultado. Si lo
convertimos en nuestro objetivo, el resultado será el comunismo, el
socialismo, como en Rusia, o el socialismo nacional como en Alemania.
Entonces, primero debemos centrarnos en el Creador, puesto que sin Él no
necesitamos nada; nosotros los odiamos a todos y somos rechazados por
todos. No debemos engañarnos a nosotros mismos, no somos almas apacibles
o altruistas,
más bien las grandes egoístas que no se preocupan por nada. Sólo la
meta de deleitar al Creador nos obliga a dirigirnos hacia la opinión
pública y a preocuparnos por ellos.
Nosotros no tenemos que ocultar esto.
Obviamente no es necesario, publicitar esto, dado que las personas no va
a entenderlo, pero tampoco hay necesidad de ocultarlo, puesto que no
somos altruistas o almas apacibles, ni ofrecemos mejorar la vida de las
personas porque se nos haya dado este deseo, este anhelo. Ellas deben
saber que no nos preocupamos por ellas al igual que no nos preocupamos
por nosotros, ni por nadie más. Pero no hay otra opción, el sistema
general, de la naturaleza, nos obliga. Tenemos que confiar en alguna
base racional y no en vagas fantasías nobles.
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