Dado que el más desarrollado en la
generación ciertamente es el individuo, resulta que cuando el público
quiere tranquilizarse a sí mismo de la terrible agonía y asume un
desarrollo consciente y voluntario, el cual es el camino de la Torá,
ellos no tienen elección sino subyugarse a sí mismos y a su libertad
física a la disciplina del individuo y obedecer las órdenes y remedios
que él les ofrezca. Por consiguiente ustedes ven que en
los asuntos espirituales, la autoridad del colectivo se vuelca y la ley
de “tomar después del individuo” se aplica, es decir, el desarrollo
individual. Porque es sencillo ver que los desarrollados y educados en
cada sociedad son siempre una pequeña minoría. Resulta que el éxito y el
bienestar espiritual de la sociedad están embotellados y sellados en
las manos de la minoría. Esta ley está basada en la HaVaYaH original, sobre el cual se dice, “Yo no he cambiado mi HaVaYaH“,
las cuatro etapas de Luz directa, el programa de desarrollo del deseo
bajo la influencia de la Luz, el cual es la única cosa que actúa en la
realidad y que define todas sus formas. Todo está dividido en cuatro
etapas y su raíz, Keter, es la base de la fuente. De forma similar, la sociedad humana se
divide en niveles: inanimado, vegetativo, animado y humano. El nivel
humano de la humanidad, como el más desarrollado de ellos, es el más
pequeño en cantidad, dado que en estas cuatro etapas (HaVaYaH) continuamente se incrementa durante la transición de una etapa a otra. En el universo existe una masa infinita
de materia inanimada, en relación a la cual la vegetación que cubre la
Tierra parece como una gota en el océano. Pero el mundo animado es más
pequeño en relación al mundo vegetal y el humano es más pequeño en
relación al mundo animal. Baal HaSulam explica que todo el nivel
inanimado es equivalente a una planta, todas las plantas a un animal y
todos los animales a un humano. La cantidad se transforma en calidad. El
desarrollo de todo el nivel inanimado es necesario para que salga de
esto una planta y el desarrollo de todas las plantas es necesario para
que salga de esto un animal. Todo el nivel animal tiene que
desarrollarse para que salga de este un humano. Si nosotros queremos avanzar, entonces
necesitamos elevarnos al nivel más alto, y así tenemos que adherirnos a
alguien que esté en siguiente nivel. Por consiguiente esto funciona con
respecto a la humanidad y con respecto a cada persona que incluye al
mundo entero dentro de sí. La persona debe reunir todas estas cualidades
del inanimado, vegetativo y animado en una pirámide para que finalmente
estos sean añadidos al nivel humano y se inclinen ante ella. El nivel
humano en la persona es su aspiración de adherirse al Creador.
Si la persona se organiza a sí misma de esta manera, entonces no se
dispersará en distintas direcciones, sino que ahorrará tiempo e irá del
camino natural de desarrollo al camino de la Luz, la aceleración de
tiempo. Todo dentro de la persona debe estar
organizado de esta manera y dentro de una comunidad pequeña o grande,
debería observase la misma tendencia. Si una sociedad se organiza de
esta manera, esta ahorrará mucho tiempo y se ahorrará mucho sufrimiento.
Si queremos avanzar en el camino espiritual, tenemos que conectarnos
con un individuo desarrollado que nos muestre el camino en fe
por encima de la razón, lo cual existe en nuestro grado más bajo,
tenemos que aceptar su opinión proveniente de un grado más elevado y
actuar de acuerdo a este.
Es decir, adelantamos con su cabeza. Baal HaSulam escribe, refiriéndose a las palabras de Rambam
(Maimónides) que si una multitud ciega tiene un guía que conoce el
camino, entonces todo el resto ciertamente alcanzará la misma meta,
aunque ellos no puedan ver ni el camino, ni la meta. Todo esto viene de
la primera HaVaYaH donde las relaciones entre la cantidad y la calidad han sido establecidas.

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