Supongamos que el tema de la próxima
lección de ellos es las Leyes de Newton. Yo les sugiero que se sienten
en un círculo y se conecten entre sí para presentar el tema desde el
punto de vista integral. En primer lugar, yo leo el texto en
secciones y cada uno lo examina un poco desde su punto de vista, después
de esto, hago una pregunta y ellos la “mastican” entre ellos mismos,
tratando de responder. Cuando lleguen a una opinión, la respuesta común
será considerada como una prueba en común que se lleva a cabo
correctamente, llamada, “la amistad que han ganado”. Lo más importante es lograr una
respuesta integral. Junto con esto, no hay ninguno que se quede atrás o
que corra al frente. Cada uno debe complementar al otro. Esa es la forma
en que enseñamos a los profesores a trabajar con los niños. Hasta que los niños, todos los
participantes en el debate, sin excepción, no hayan explicado las Leyes
de Newton a los demás, ellos no las entenderán ni las conocerán. Sin
embargo, en el momento en que esto sucede, entonces toda la clase está
lista. Después de todo, cuando los niños escuchan “masticar”
internamente el material a los otros, transportándolo cada uno a su
manera, ellos comprenden todo de otra forma, y esto produce un resultado
asombroso ¡Ellos aprenden unos de otros! El profesor no es relevante
aquí en absoluto. Él descansa. Se puede supervisar el proceso, pero no
más que esto. Si los alumnos le dicen correcta o incorrectamente que
están confundidos en alguna parte o que no entienden el texto, entonces
esto debe explicárseles a ellos en una sola palabra, y eso es todo. Él les enseña a trabajar con el libro,
les enseña a discutir, y les enseña a entender el material. El contenido
es el material que nosotros les damos a ellos (las leyes de Newton, por
ejemplo), mientras que la forma de acercamiento es la nuestra, es
integral. En este caso, habrá una completa revolución en la educación.

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