Debemos siempre buscar la derecha, pero comenzamos siempre con el pie
izquierdo, desde el creciente deseo de recibir. Es imposible hacer algo
sin un deseo, sin una deficiencia, sin algún interés. La acción en sí la lleva a cabo la Luz
que Reforma. En general, es un proceso muy simple, pero a causa de que
lo experimentamos mediante esas sensaciones, este nos arroja hacia
diferentes estados. Cuando estamos en el lado izquierdo no podemos ver
el derecho y desde el lado derecho no podemos creer que también haya un
lado izquierdo. Entonces somos como niños que, o lloran, o se ríen. El deseo de disfrutar, el deseo de
recibir, es toda nuestra materia, la cual determina totalmente nuestro
estado: todas nuestras sensaciones, nuestra mente y nuestra
perspectiva. Todos dependemos de esta, hasta que alcanzamos la línea
media. Ahí ya podemos estar por encima de nuestro deseo, tanto en la
línea izquierda como en la línea derecha y dirigirnos a nosotros
mismos, lo cual es llamado por encima de la razón, por encima de las
sensaciones placenteras o de las no placenteras en nuestro deseo de
recibir. Podemos ya usar todos esos estados para nuestro avance a partir
de nuestra propia libertad de elección. Pero seremos arrojados de un lado al
otro: a la izquierda y a la derecha, hasta que alcancemos el control de
la línea media. Cuando estamos en la izquierda, necesitamos controlar de
alguna manera nuestro estado para no perder nuestras cabezas,
desesperarnos por el hecho de que todo es malo, todo es oscuro y que no
vemos nada. Tenemos que usar la línea izquierda de forma efectiva, constructiva al tratar de obtener algo de ello y no sólo tener una mala
sensación, hundiéndonos en la desesperación, impotencia y desesperanza. Es claro que si la persona está
totalmente hecha de un deseo de recibir y está totalmente bajo la
influencia de la Luz, entonces nada le ayudará excepto el entorno. Si no
pierde la conexión con el entorno sino que invierte en este, entonces
el entorno siempre proveerá para ella y la influirá con una cierta
medida de Luz. Si la persona pone su esfuerzo, su conexión, su
sometimiento en el “almacén” del entorno, recibirá más apoyo de este
almacén durante un descenso y entonces será capaz de elevarse más
rápido. Lo mismo ocurre al revés, cuando todo es
agradable y bueno. Entonces no debe perder su cabeza, sino tratar de
usar esta situación con el fin de avanzar. También necesitaremos el
apoyo del entorno que debe equilibrarnos en un ascenso así. Lo principal
es no olvidar nunca y estar conscientes del hecho de que necesitamos
alcanzar una deficiencia real. La única manera de llegar a una
deficiencia real es mediante el apoyo del entorno, dado que la persona
siempre escapará del trabajo en esos estados cuando está solo. Lo
principal es pasar por tantos estados placenteros como sea posible y no
pensar cuán benéficos son para nuestro avance.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.