En el mundo espiritual nadie se siente a sí mismo por separado porque
todos sentimos la unidad, sentimos el resultado suma de la conexión. En eso nos perdemos a nosotros mismos de
forma individual, cada uno de nosotros se encuentra a sí mismo
específicamente en la unidad total, y esta es una sensación
indescriptible. No hay necesidad de temer a perderse a sí mismos, porque
aquí nosotros adquirimos una existencia eterna, perfecta, no una
existencia miserable, egoísta, temporal y desperdiciada. Además de esto, desde el mundo eterno,
glorioso e infinito, vemos nuestro capullo y a aquellas personas que
todavía existen dentro de él como en un sueño, como ciegos tratando de
aprovecharse de todos para su propio detrimento y sin entenderlo. Cada
uno quiere tirar la manta sobre sí mismo y piensa que con esto
conseguirá algo bueno, pero la final, todos sus intentos sólo traen sufrimiento. Entonces, ¿cómo es posible salir de este capullo? Lo hacemos sólo por medio del grupo.
¿De qué manera es posible comenzar a hacer algo dentro de él? Para ello
se nos da un estado muy interesante, la existencia en los cuerpos. Por
lo tanto nuestra sensación interna puede ser tanto la que tenemos dentro
del capullo, en nuestro cuerpo egoísta, como la que tenemos por fuera
del capullo, por fuera de nuestro cuerpo, en un estado altruista. Las personas que ya existen con sus
sensaciones por fuera del capullo egoísta todavía pueden vivir
físicamente en nuestro mundo, porque nuestro cuerpo no tiene ninguna
conexión con el mundo espiritual. Este es simplemente una entidad
fisiológica, un componente imaginario que nos lo retratan como sí ya
existiera, pero en esencia, esta entidad es totalmente imaginaria e
inexistente. Los físicos también han hablado ya acerca de esto, no sólo
los cabalistas, la ciencia se acerca gradualmente a este hecho. En otras palabras, los cabalistas pueden
existir simultáneamente en el mundo superior en una forma espiritual y
en el mundo material en el cuerpo físico, regresando a la imagen
material que aparece en nuestro mundo a dejarnos sus impresiones, a
enseñar a sus sensaciones, percepciones y la experiencia que han
recibido al salir de nuestro mundo hacia el mundo superior. Ellos nos
dicen cómo trabajaron en un grupo, cómo se unieron con él, cómo
aprendieron los fundamentos de los estados del grupo y cómo pasaron
gradualmente con su ayuda al mundo superior. Nosotros debemos utilizar sus consejos,
recomendaciones e instrucciones para seguir tras ellos como cuando
seguimos a un guía que nos muestran el camino. Así que también los
llamamos revolucionarios, pioneros y vamos tras ellos. Si no fuera por
ellos, nosotros no sabríamos cómo organizarnos de forma precisa en un
grupo en nuestro mundo. Pero incluso si el grupo se organiza en la forma
correcta, aun así eso no es suficiente. Además de esto tenemos que estar
involucrados en aprender acerca del mundo superior y de las leyes de
cooperación recíproca de otorgamiento y amor absoluto que existen allí
con otorgamiento por encima de la recepción con una superación constante
de nuestra inclinación al mal. Por otro lado, también tenemos que estar
involucrados en la difusión externa a fin de llevar tras nosotros a todo el resto de las partes del alma colectiva
hasta que alcancemos la plena adhesión, unión, conexión, hasta que
alcancemos un estado como éste, que sea completamente similar al Creador
en todas sus características.

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