La primera condición es la anulación del
yo. Nosotros debemos anularnos a nosotros mismos y mostrarle esto a
todos los demás como si estuviéramos proclamando: “Estoy preparado para
todo, a fin de hacer de mí un completo cero. Hagan lo que quieran
conmigo. De ninguna manera quiero mandar a nadie, ser el líder,
presionar a nadie. Quiero ser un cero total en un grupo y estoy
dispuesto a hacer todo lo necesario para beneficio de ustedes”. La segunda condición es la grandeza de
la meta. Nuestro avance depende de la grandeza de la meta ante nuestros
ojos, de la importancia de la característica de otorgamiento, amor y
unidad entre nosotros. Esto debe ser lo más importante para mí y yo debo
mostrársela a todos. Tengo que hablar sobre esto, incluso si no es tan
importante para mí personalmente, debido a que los amigos me regresarán
ese estímulo y con esto impresionaremos a los demás. Nuestra obligación
es elevar al grupo, puesto que en ello hay un objetivo noble. Yo tengo
que hablar de esto con los amigos, elevar todo el tiempo la importancia
de que el grupo lo es todo. Esto me ayudará a anularme yo mismo. La tercera condición es otorgarles a los
amigos. Debo tratar de darles algunos regalos. Con la palabra “regalos”
me refiero a otorgarles a los amigos. Yo voy a la cocina y lavo los
platos, limpio, hago algo por ellos. Trato de servirles, como un adulto
les sirve a los niños, ayudándoles en todo lo que sea posible, dando,
agregándole a cada situación en el grupo. Por otro lado, debo sentirme
muy pequeño, deseando recibir influencia, educación y otorgamiento para
mí mismo. Es decir, por un lado, yo soy grande,
les otorgo a los amigos todo el tiempo, exalto la meta ante sus ojos y
me preocupo por ellos. Por otro lado, soy pequeño, estoy dispuesto a
recibir de ellos todo lo que pueda llenarme sólo a mí. Una relación dual como ésta con respecto
al grupo es muy importante. Cuanto más grande sea la brecha entre estas
dos relaciones polares: Yo estoy abajo – el grupo está por encima y yo
estoy por encima – el grupo de abajo, más cerca estaré a la meta. Nosotros también tenemos que incluir algunos de nuestros problemas particulares los cuales debemos elevar para resolverlos. Todo esto se realiza en eso de que yo
siempre me preocupo por que mis amigos estén bien, sean felices y estén
complacidos para que tengan plena confianza del alcance de la meta y
permanezcan con gran energía a través de la conexión entre nosotros. Esta energía debe bombearse a través del grupo, de tal manera que todos
nosotros nos “cocinemos” en esta, en el buen sentido de la palabra. Ella
nos calentará y nos esparcirá por los alrededores para sacudir de
nosotros todo el ego y acumular una fuerza completamente diferente, el
poder del amor y otorgamiento. Eso es lo que necesitamos.

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