Primero, todo lo que yo les doy durante la lección no se pierde, sino
que en realidad permanece en cada uno de nosotros. No hay ausencia en la espiritualidad.
Aunque la persona no escuche, no entienda, ni perciba las palabras,
incluso si vive en otro país, si no conoce ni entiende el idioma, aun
así nada se pierde. La impresión de que la sensación de la lección
desaparece y se desvanece es sólo para que la persona la renueve por su
parte tanto como pueda. En cualquier caso, todo permanece mientras yo
pueda darles lecciones. Durante las lecciones ustedes están bajo mi influencia. A la persona que así lo quiera se le dan momentos de libre albedrío
y entonces sus esfuerzos se vuelven más cualitativos. Pero de una
manera u otra, esta influencia es una especie de infusión o transfusión
que recibe cada uno. Ustedes tienen que tratar de hacer algo con ella. Si ustedes son como cadáveres, no tiene
sentido darles una infusión. No, tienen que mostrar que han crecido por
la inyección diaria de cada día; que han avanzado en la dirección
correcta hacia el centro del grupo, hacia la conexión entre ustedes, hacia la demanda de revelar al Creador, lo cual es la fuerza mutua de otorgamiento entre ustedes. Es verdad que la impresión que
experimentan durante la lección desaparece, ¿pero vienen a la lección
cada día sólo para ser impresionados y no para trabajar?. No deben acostumbrarse a ello. No deben
convertir la lección en un ritual estándar. Al contrario, deben resumir
las cosas al final de cada día: ¿Qué he hecho? ¿Qué he alcanzado?. Con respecto a mi presencia durante la
lección matinal, esto no es algo que yo haga. Puedo estar haciendo
grandes esfuerzos con el maestro y los amigos, pero esto ya es algo
diferente. Pero si escucho la lección pasivamente y a las 11 a.m. no
queda nada de la impresión que ésta deja en mí, entonces significa que
he desperdiciado cinco horas tras la lección y no he hecho nada con mi
impresión. Esto no es bueno. Yo tengo que hacer un esfuerzo con un
par de amigos: “Chicos, acabemos con este mal hábito, hagamos realmente
lo que los cabalistas nos dicen. Después de todo, ellos sólo quieren lo
que es bueno para nosotros; al fin y al cabo, son nuestros ancestros.
Nosotros no podemos; no queremos; estamos en contra de ello; todo eso es
verdad, pero ellos nos dicen que si organizamos y establecemos un
sistema de relaciones mutuas diferente entre nosotros llamado un grupo, seremos capaces de esforzarnos en él. Al menos seremos capaces de dar un pequeño paso hacia adelante por nuestra cuenta. Entonces pónganse de acuerdo en eso con los amigos. Esto es simplemente indispensable

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