Tenemos suficientes problemas. Si nosotros queremos mejorar nuestra
vida en este mundo, tenemos que atraer fuerzas positivas, una actitud
positiva con respecto a nuestra conexión. Me dirijo a todos los amigos para que
juntos discutamos cómo podemos alcanzar esta conexión. Tenemos que hacer
nuestro mejor esfuerzo para imaginar la buena conexión que existía
antes de la ruptura de las vasijas cuando existía una sola alma,
una vasija, un pensamiento y una sensación para todos, de tal forma
todos sientan a los demás como si perteneciéramos a un cuerpo y
estuviéramos dentro de él, a lo cual se le llama “como un hombre con un
corazón”. Todos, aunque se sientan a sí mismo,
percibirán a los demás como las células de un órgano, que cada célula
les da a los demás y les otorga para que todo el cuerpo funcione
correctamente. Si entendemos que esta debe ser nuestra inclinación a fin
de alcanzar un estado en el que se revele el Creador, la bondad, la
Fuerza Superior, la espiritualidad,
entonces todos los medios y las oportunidades están en nuestras manos.
El Creador pone en nuestras manos el destino y nos dice: “Acéptenlo como
bondad”. El mundo entero nos sostiene en este
trabajo en tal medida, que la vida es cada vez difícil y sin sentido.
Sin embargo, por otro lado, hay un nuevo camino iluminado que se abre
ante nosotros y una oportunidad maravillosa y especial. Así, construimos
un arca en la que podemos salvarnos a nosotros mismos, tal vez incluso
al mundo entero de la inundación que se avecina y que se elevaba cada
vez más. Mientras tanto, esta inundación sólo nos asusta y nos amenaza
desde la distancia, pero ya se siente aquí , allá extendiendo el caos y
la impotencia. En nuestra primera reunión con un grupo o
con el público, nosotros tenemos que explicarles que la espiritualidad
se basa totalmente en el poder de la garantía mutua.
Es a propósito que primero nos sentimos distantes unos de otros,
opuestos unos a otros, nos odiamos y somos rechazados por los demás. Es a
propósito de que todos estamos al pie del Monte Sinaí en un estado de
odio mutuo, al igual que los alumnos de Rabí Simón. Pero este es un buen estado, puesto que
al superarlo, podemos adquirir los atributos divinos. Como seres
creados, nosotros sólo podemos sentir un estado de “la ventaja de la Luz
de la oscuridad”. Si tenemos estos dos discernimientos, entonces, en el
contraste entre ellos podemos vernos y sentirnos uno a otros. No
podemos ver sólo Luz o solo oscuridad. Sino que podemos ver la Luz en
contraste con la oscuridad o en la oscuridad, en contraste con la Luz.
Por lo tanto, el Creador ha dispuesto este estado por nosotros de tal
manera que seamos capaces de alcanzar, sentir y entender la Divinidad. Este es el objetivo de nuestro primer
encuentro. Aquí es donde comienza un grupo. Si queremos iniciar el
camino espiritual, tenemos que saber que éste empieza a partir del
alcance de la primera condición: el alcance de la garantía mutua. El
alcance de la garantía mutua también está dividido en varias fases:
primero debemos entender, aceptar las cosas y luego empezar a
cumplirlas de forma gradual hasta alcanzar la garantía mutua. Esta es en
realidad la primera fase.

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