Primero es necesario pensar seriamente. Traten de no pensar con su
cabeza sino con una mente más grande, más elevada, de escuchar lo que
recomiendan los cabalistas. Después de eso, traten tanto como les sea
posible, independientemente del ego, de decidir cómo llevaremos esto a
cabo para que el orgullo de nuestra tarea, o en otras palabras, la
importancia de la meta, sea más grande que el amor por uno mismo. Después de eso, cuando aceptamos una
decisión así de forma tranquila, como si nada dependiera de nosotros, y
entendemos qué acciones llevar a cabo, organizamos un plan, y después de
esto pasamos a la siguiente etapa: ¿Cómo ejecutamos este plan? La etapa
de la implementación práctica no necesita cambiar la decisión del
estado previo, es decir el plan para las acciones necesarias. Más bien,
sólo es necesario realizarlo y en consecuencia ver si estamos o no
involucrados con el trabajo espiritual.
Yo no sé cómo y porqué ha recaído sobre
nosotros esta maravillosa misión de realizar estas correcciones, ya que
todos somos débiles y perezosos. O bien aceptamos la misión, vamos
adelante con ella y la llevamos a cabo, o no lo hacemos. Entonces no
hay nada de qué quejarse, no vengan con acusaciones de que han pasado
tres o cinco o más años y no hay resultados. Nos dieron este trabajo y
necesitamos ejecutarlo. Solo yo estoy preparado para aclarar el método
en detalle y esto es lo que estoy haciendo.

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