El hombre puede adorar ídolos, otras
cosas, excepto las totalmente incomprensibles, incorpóreas,
imperceptibles propiedades del otorgamiento y el amor, que él no puede
imaginar de ninguna manera. Si él prefiere otras cualidades, en vez
de un estado de unión total con el otorgamiento y amor, entonces se le
considera como traidor. Por eso el Creador es Celoso, cuando el hombre lo traiciona a Él. Pero todo esto se dice de forma
alegórica sobre un hombre, que debe sentir y experimentar esto. La Tora
habla sobre los temas espirituales con un lenguaje terrenal. Ya que
nosotros trabajamos como si le “diéramos placer” al Creador. Por eso
aquí se usan estas expresiones como “placer”, “celoso”, etc.

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