Nosotros no decimos que la fuerza superior opera aquí, a pesar de que
ésta lo hace todo. Cuando se nos dice que “la persona debe corregirse”,
significa que la persona exige que la Luz Superior la corrija. Es lo mismo en nuestro mundo, cuando
nosotros hablamos de una casa que fue construida por un gran arquitecto.
¿El arquitecto construye la casa en realidad? Él la planeó y hubo
cientos de personas que construyeron la casa. Pero se dice que la casa
fue construida por el arquitecto y a veces incluso cuelgan una placa
con su nombre. Tampoco hablamos de las fuerzas que
nosotros operamos. Está el Creador que es bueno y benevolente, “aparte
de quien no existe nadie más”. Él dio una ley que no puede romperse: la
ley de equivalencia de forma que determina todos los niveles en la
escalera espiritual. Pero todos nuestros recursos, todo nuestro trabajo,
sólo dependen de nosotros. Si nos activamos a nosotros mismos al sentir
el anhelo correcto, recibiremos la Luz. Se trata de un suministro constante que
nunca termina y nunca cambia. Todo depende únicamente de nuestra
equivalencia de forma con la Luz. Así que no decimos que la Luz nos
corrige. Si todo está listo y Él es bueno y benevolente, todo es
determinado por mi deseo por los cambios positivos, y el indicador funciona de forma inmediata, a máxima potencia. En realidad, yo ni siquiera tengo que
pedirle que lo haga. Por lo tanto, no le hacemos una “súplica”, sino “un
rezo” al Creador, porque yo tengo que suplicarme y activarme yo mismo y
no a Él. Yo soy quien tiene que revelar mis deseos, y todas las
acciones que tienen el propósito de encender nuestro corazón. La Luz Superior está en un estado de reposo absoluto y el problema está sólo en nuestro corazón.

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