Antes de incluir a un hijo en ejercicios de este tipo, es necesario
explicarle la psicología de la persona. Por ejemplo, que lea un libro en
el cual se describa el entrenamiento psicológico que hace posible
entender quién es él y cómo percibe el mundo. Ni siquiera le enseñan al niño, en su
lugar simplemente quieren que entienda cuán limitadas son las personas,
en qué medida no ven ni sienten su entorno, cuánto se engañan a sí
mismas. Le explican al niño que al familiarizarse consigo mismo,
entenderá mejor el mundo, la sociedad y sus amigos que lo rodean; será más fácil que se conecte con ellos. Esto significa que antes que nada es necesario sobornar al ego.
De la misma forma en que se le dan un terrón de azúcar a un oso de
circo y éste realiza una tarea, también aquí ustedes necesitan pensar
siempre en alguna forma de “dulce” que le darán al niño para que se
interese. Los niños necesitan involucrarse gradualmente con ejercicios
muy difíciles. Ciertamente no es fácil para ellos superar su ego
original, pero después se atraen a ellos. Debemos ser muy cuidadosos de que el
niño no vaya demasiado lejos en sus pensamientos e imaginación ni que
comience a imaginar que el mundo es completamente al revés, como en un
espejo, en que piense que ustedes son su reflejo. Esto se debe a que la psicología de los niños aún no está estabilizada, algunas veces esto puede ser dañino y doloroso. Por lo tanto aquí es necesario
comportarse de acuerdo a las inclinaciones del niño. Existen personas
técnicas que tienen gran dificultad en entender esto, porque básicamente
tienen una percepción
mecánica del mundo. Existen aquellos, que tienen una afinidad por las
ilusiones cuánticas y la incertidumbre. Entonces es necesario tomar en
cuenta todos los aspectos del carácter del niño.

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