No
hay nada malo por parte de la persona, sino sólo en la parte del
Creador. El Creador ordena para nosotros el estado en el que
aparentemente podemos otorgar: Llevamos a cabo acciones y pensamos que
otorgamos, pero luego descubrimos que se trataba de una acción egoísta
con el fin de recibir. Yo quería otorgar con todo mi corazón y
al mismo tiempo no entendía que actuaba de manera egoísta, a fin de
recibir, ¿por qué mi demanda no se considera de acuerdo a mis
intenciones? Esto se hace a propósito para que la persona crezca. Tengo
que demostrar que mi ego sigue creciendo. Si veo que hice algo para mí, esto
quiere decir que ya he ascendido a un nivel superior y que desde allí
veo mi acción anterior y determino que tenía la finalidad de recibir. La
determinación de este hecho ya es una señal de progreso. El Creador sigue elevando al Faraón en
mí y me da el poder para lidiar con él. Es una especie de juego que
termina cuando yo tomo la decisión correcta y estoy listo para el cambio
en cuanto a que en vez de que Faraón me llene a mí, el Creador debe
llenarme totalmente, sin dejarme forma de volver a mi antiguo yo. Esto significa que yo atravieso 49
puertas de la impureza, descubro que estoy totalmente sumergido en mi
ego, y quiero que su control sea sustituido por el control del Creador.
Nosotros estamos esclavizados; somos solo un deseo de recibir que sabe
únicamente una cosa: que lo están haciendo funcionar. Esto es lo que tenemos que entender. Hoy
en día, la humanidad debe entender a través del sufrimiento que estamos
bajo el dominio de la naturaleza y no por encima de la naturaleza; es
decir, que somos operados por ella. Sólo podemos elegir bajo qué dominio
queremos estar. En primer lugar, amamos nuestro deseo de recibir y
queremos estar en él. Lo hacemos todo para él y no lo diferenciamos. Es
la cosa más preciada para nosotros. El problema es que yo no lo diferencio
de mí. Trato de separarlo y de verme a mí mismo desde un costado, como
si fuera operado por una fuerza ajena; yo subo las escaleras de la
comprensión de la impureza y paso por las 49 puertas de impureza. Eso es
lo más importante. La Luz de AB -SAG que viene de lo
Alto realiza la diferenciación al mostrarme que yo no soy un deseo de
recibir. A pesar de que este deseo está en mí, controla mi mente y
corazón, yo quiero aislarme de él, a separarme de él. Por lo tanto,
aclaro que atravieso las 49 puertas de impureza hasta que sienta la
necesidad de sustituir un dominio por el otro.
Quiero ser gobernado, pero no por el
dominio egoísta que me dio el Creador desde el nacimiento, por el “tonto
viejo rey”. Si quiero ser gobernado por el Creador, yo tengo que
atraerlo a Él hacia mí por la fuerza, traerlo hacia mí para que Él me
domine. Entonces espero otra lucha con respecto a la adquisición de los
atributos de recepción con el fin de otorgar.

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