Pero no conocemos la fuente de las
fuerzas que operan en la naturaleza, la esencia de su acción y las
relaciones entre ellas. El factor mismo de su existencia lo percibimos
como una consecuencia, no como algo en sí. El punto principal es que todo lo que
podemos aprender, estudiar y alcanzar se describe en nuestros cinco
sentidos, porque al final de una cadena de experimentos e investigación
existe un ser humano con sus cinco sentidos, con su mente y sus
sensaciones, con su imaginación y su habilidad para construir modelos
específicos y convertirlos en un modelo general del universo. Hasta
ahora, por supuesto, todos esos modelos y resultados de su investigación
son muy limitados. Básicamente no sabemos nada, como una
pequeña tortuga que sale de su refugio y se arrastra unos cuantos pasos
en un lapso de tiempo enorme. En realidad, no está demasiado lejos del
arbusto bajo el cual se sentó con su cabeza metida en su caparazón. Y no
sabe nada. Más aun, al avanzar gradualmente tampoco
descubrirá nada. No importa cuánto nos desarrollemos en nuestro estado
actual, no descubriremos nada cualitativo. Podemos reunir una cantidad
masiva de hechos y datos, pero no seremos capaces de procesarlos y
estudiarlos de manera que nos describan la imagen general. Esto se debe a que con el fin de
conducir una verdadera investigación acerca de nosotros mismos tenemos
que movernos al nivel superior, a una mente y corazón más elevados, en
otras palabras, a no depender de los tres ejes del tiempo, espacio, de
la mente y el corazón que tenemos hoy, sino ascender por encima de
ellos y ver todo bajo una luz diferente, como si ya no fuéramos seres
humanos en este planeta. Entonces alcanzaremos el conocimiento de las
personas y el entendimiento de quiénes somos. Necesitamos una nueva ciencia con el fin
de hacer eso. No es casualidad que los científicas de hoy ya reconocen
el hecho de que la ciencia tradicional está en crisis ¿Por qué? Después
de todo, tenemos suficientes herramientas, sabemos cómo construir
enormes estructuras complejas, enviamos telescopios que orbitan la
tierra, nuestros microscopios y aceleradores penetran las partículas. Se invierten miles de millones en la
investigación científica, pero eventualmente los beneficios de tales
estudios resultan ser una ilusión a tal grado, que incluso nos burlamos
de los científicos que parecen satisfacer su curiosidad natural a
expensas del que paga impuestos. No consideramos la ciencia tan
seriamente como solíamos hacerlo, especialmente cuando nuestra esencia,
nuestro ego, arruina todos sus frutos. Después de todo, usamos la
ciencia con el fin de dominarnos entre nosotros y obtener ganancias a
expensas de otros, entonces en realidad es imposible encontrar buenos
frutos en este árbol.

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