Los
habitantes de Mesopotamia pescaban, cultivaban cebolla, ajo, trigo
sarraceno, cebada y trigo. Vivían una vida modesta pero cómoda,
disfrutando de la abundancia de la naturaleza en la región. La jardinería y la agricultura estaban
muy desarrolladas en Babilonia debido al progreso en cuanto a los
primeros sistemas de riego. Aunque el país estaba gobernado por un
rey, el pueblo era relativamente libre, y ellos mismos se proporcionaban
el suministro para todas sus necesidades, y manejaban su propia
sociedad y país. No tenían enemigos y vivían una vida feliz como una
sola familia. Todo esto fue gracias al grupo de cabalistas de Noé, que
le trajo a la región el atributo de otorgamiento, la cercanía mutua y la bondad. Pero con el fin de continuar su
desarrollo, hubo la necesidad de sacudirlos. Si queremos explicar el
mecanismo de cierto sistema para que otra persona sea capaz de usarlo,
solemos construir un modelo y usarlo para ilustrar la diversas averías
que pueden surgir dentro del sistema. Lo mismo sucedió en la antigua
Babilonia. Con el fin de elevar a un grupo
de cabalistas y a toda una sociedad junto con ellos a un nivel
superior, era necesario introducir y demostrar los defectos en sus
relaciones mutuas. Esto fue lo que pasó. La fuerza general de manejo de la
naturaleza creó diferentes obstáculos que las personas encontraron en
forma de disputas, conflictos y peleas sólo con el fin de elevarlos a un
nivel superior. Este estado que encontraron repentinamente los antiguos babilonios desconcertó a Abraham, quien fue uno de sus líderes espirituales.

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