Si en el pasado nuestra naturaleza estaba cerca del nivel animado y la vida obligaba a la persona a establecer una familia,
puesto que era muy difícil que ella se proveyera lo necesario sin ella,
en estos días, con la ayuda de diversos medios y logros tecnológicos,
somos completamente capaces de quedarnos solteros. Si cohabitamos, no es
en los términos del matrimonio, ni como una familia completa. En esta era, aun así yo recomiendo
casarse, formar una familia, y organizar la vida de acuerdo a lo que
exige de nosotros la naturaleza. A veces me miran con recelo, como si
estuviera invitándolos a hacer algo opresivo e indeseable. Hoy parece ilógico empujar a la persona
al matrimonio. Después de todo, a través de esto, ustedes llevan sobre
sí una pesada y debilitante carga, algo que no pueden soportar. Por el contrario, es muy fácil vivir
solos, rodeados de electrodomésticos electrónicos caseros que hacen el
trabajo que en el pasado requería de mucha fuerza. La persona enciende
una aspiradora que se mueve, pone la ropa en la lavadora, va al
supermercado, compra comida preparada, la pone en el refrigerador o
directamente en un horno microondas, pasa la ropa a la secadora, y ni
siquiera la aplancha; no es necesario que lo haga. La vida diaria es ahora mucho más fácil
que en el pasado, pero esto no ayuda a la institución de la familia. Al
parecer, sería un gran alivio cuando todo tipo de dispositivos hicieran
la mayoría del trabajo en casa para ustedes, donde no sería necesario
lavar los pañales del bebé o prepararle avena… todo es muy fácil y
simple, pero a pesar de todo, es demasiado complicado. Aquí estamos frente a un grave problema, si queremos ver un buen futuro para la humanidad y avanzar en el buen
sentido, parece que debemos ante todo encargarnos de las personas
mismas. Ellas deben pasar por un entrenamiento general, básico y
entender qué significa ser un ser humano, conectarse con los demás. Después de todo, en el pasado nuestra conexión con la familia, con los padres y los niños,
con el ambiente de trabajo y la comunidad era más fácil. La gente
manejaba y volaba menos, no cambiaba tan a menudo a sus empleados y
profesionales. La vida transcurría en diferentes “rincones”, en un lugar
pequeño. Era más estática, relajada y estable. En contraste con esto,
hoy en día, con el aumento del ritmo y los muchos cambios en la vida,
sentimos que una familia es muy gravosa para nosotros. Así que primero hay que darle a la
persona la educación adecuada, cambiarla internamente, de tal forma que
ella vea qué está sucediendo realmente. Y aunque la vida haya cambiado,
nosotros nos hemos separado de la naturaleza que nos animó a vivir como
tribus, familias, pueblos, ciudades, países; el mundo entero es como un
lugar para que todos podamos vivir, y a pesar de todo esto, nos
corresponde a nosotros recuperar lo que hemos perdido. Una vez tuvimos
un sistema de relaciones naturales con la familia, los amigos, con la
ciudad, con la nación y ahora nosotros mismos tenemos que complementar
la deficiencia. Sin esto, la persona permanece
descuidada, abandonada; parece estar perdida entre la multitud. Ella
pudo escapar de sus padres y escasamente se comunica con ellos; y puede
estar en conexión con los amigos en su mayoría a través del Internet.
Nuestro entorno se ha vuelto virtual en general. En Internet yo
encuentro un amigo temporal y muchas veces me siento satisfecho con
esto. En general, se trata de una etapa
temporal, de una etapa pasajera, que continuará hasta que la persona
descubra la brecha que hay entre ella y el entorno que ella debe
construir por sí misma. Yo comienzo la vida en el vientre de mi
madre, la continúo en sus brazos, después de eso voy al jardín infantil,
a la escuela y todas estas etapas me añaden una “cubierta” ambiental
en la que tengo que desarrollarme a tal grado que sienta que soy una
parte inseparable de él, que está conectada con todos, dado que una vez
estuve conectado con mi madre a través del cordón umbilical. Idealmente, cualquier expansión de este
entorno no necesita causar separación. Cuando voy al jardín infantil, no
me separo de nada; por el contrario, ellos me enseñan acerca de una
conexión con el nuevo entorno aún más estrecha, en allí me siento como
si estuviera en casa, y en casa, como si estuviera dentro de mi madre. El tiempo pasa y yo construyo una
relación con el entorno escolar basada en un tipo de relaciones tan
buenas y amistosas de dar y recibir que hasta aquí me siento como si
estuviera en el seno de la familia, en un entorno que me cuida, puesto
que estamos soldados muy estrechamente con amor
y llenado mutuo. Cuando finalmente entro en el resto del mundo, sigo
trabajando con el entorno sobre la base del principio de compensación
mutua de las conexiones necesarias y todos nosotros nos sentimos como
una familia. De hecho, lo único me falta son esos
esfuerzos compensatorios: de mi parte hacia un entorno en expansión y de
su lado hacia mí. De mi lado una relación de continua expansión con el
entorno y del lado del entorno hacia mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.