“Ustedes serán santos; porque yo, el Señor su
Dios, soy santo. Cada uno temerá a su madre, a su padre y guardará Mis
Sábados: Yo soy el Señor su Dios. No se vuelvan hacia los ídolos, ni
hagan para ustedes dioses de fundición: Yo soy el Señor su Dios”. Hay un plan que opera en el mundo y lo
lleva hacia la meta. La meta de la creación es la unión total de toda la
humanidad, la cual se convierte en un sistema de fuerzas cerradas y
equilibradas (deseos) que se corrigen en amor y otorgamiento. Esta
fuerza general que se conecta totalmente con todos y nos transforma en
participantes iguales en el único sistema llamado el Creador. Sean santos; porque Yo, el Señor su Dios soy santo,
significa que debemos alcanzar una conexión absoluta entre nosotros,
una cooperación mutua absoluta y un amor absoluto. El Creador parece
estar llamándonos a mantener nuestra santidad, a aferrarnos a ella y a
convertirla en nuestra meta principal. El estado que debemos alcanzar es llamado Sabbath (el final de la corrección), que significa que tenemos que verlo como nuestra meta final. Sabbath también simboliza el
reposo absoluto en el que en realidad no hay nada más que corregir,
porque la persona ha corregido su incorporación en todos y todos han
corregido su incorporación en ella, hasta el punto de que se ha
alcanzado una conexión integral absoluta. A esto se le llama reposo.

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