Yo lo veo de otra manera: la causa de todos los problemas que
enfrentamos hoy en día es el hombre. En el pasado hubo diferentes causas
externas para la crisis, pero en la era moderna, ha quedado claro que
la fuente de todos los problemas es el hombre que no encuentra el camino
correcto ni entiende dónde está. El ser humano es la peor criatura, no
puede llevarse bien con los demás, es el que explota esta burbuja,
está más allá de sus poderes el hecho de que pueda arreglar el sistema. Al parecer, los defectos de la sociedad humana
fueron evidentes y nosotros sólo tenemos que corregirlos, pero no
sabemos cómo. Siguen apareciendo nuevos problemas y cuando no podemos
resolverlos sentimos que somos débiles para afrontarlos. Esto significa
que el principal problema está en nosotros. No podemos, por ejemplo, unir Europa
para que se convierta en una verdadera alianza unida de países que no se
engañan unos a otros o humillan a los demás, pero que podría funcionar
como una unidad. Con todo, no pasa nada, cada país tira de la manta en
su propia dirección en vez de dársela a otro, y como resultado nadie la
obtiene y todos están en problemas. ¿Qué le falta realmente a Europa? Esta
cuenta con agricultura, industria, servicios, relaciones entre los
diferentes países, sistemas de transporte, trenes, aviones, todo está
allí. Para una buena vida, lo único que le falta es la conexión correcta
entre las personas y nada más. A todos les falta esto: a los magnates, a
los pobres, a los de la derecha y a los de la izquierda del espectro
político. Entonces, ¿hay otros medios de corrección, además de educar a las personas? Con la educación
adecuada, Europa podría organizar un paraíso. Pero en vez de ello, a
pesar de la riqueza material en los países escandinavos, la tasa de
suicidio es más alta que en los países del Sur que están cargados de un
alto desempleo y malestar social. En Grecia, la situación se ha
convertido en un desastre humanitario, las personas literalmente no
pueden alimentar a sus hijos. Los bebés son abandonados en las calles
para que el Estado se haga cargo de ellos y los pobres están tan
desesperados que quebrantan la ley para que los metan a la cárcel. Entonces, ¿qué podemos hacer? ¡Corregir al hombre!. Después de todo, los recursos naturales
son suficientes para todos, alguien tiene sal, por ejemplo, y otro tiene
carne, y otro tiene fuego, y alguien más tiene verduras, pero no
podemos llegar a un acuerdo para que podamos preparar sopa para todos.
Cada uno se aferra a lo que tiene y con el tiempo todos se quedan sin
nada; después de todo, tú no puedes saciarte solo con sal o carne cruda. Esta situación solo empeorará dado que este es el plan de la naturaleza, hasta que nosotros entendamos que sin la conexión correcta, simplemente moriremos. En cuanto a las crisis anteriores, éstas
no son comparables con la crisis actual. La crisis actual depende de la
corrección del hombre y es la más difícil en cuanto a su solución. En la década de 1930, la evolución
capitalista seguía floreciente con ambiciosos planes, esperanzas y el
colapso repentino hizo que la gente se sintiera terrible. Hoy en día los
seres humanos están decepcionados de sus propios deseos y están
preparados de antemano para lo peor. No sentimos que ante nosotros haya
“nuevos niveles de consumismo”, sólo una profundización de la tristeza. Esto sucede para que nos demos cuenta de
que la esencia de la crisis moderna es diferente a la de las crisis
anteriores, ella está desarrollándose en un nivel totalmente diferente,
en otro campo. Se desarrolla en el hombre y por lo tanto no se trata de
bancos ni de otros síntomas externos de la enfermedad. Si luchamos
contra los síntomas, no seremos capaces de hacerle frente a la crisis.
La única manera es corregir las relaciones entre las personas. Moriremos de hambre a menos que nos
unamos y “preparemos la sopa” juntos. Este estado es profundamente
diferente al que hubo en el pasado, una vez que la gente quiso más y se
quedó sin nada, lo cual le llevó a la desesperación, a sufrimientos
insoportables, y a menudo al suicidio. Hoy en día la persona no tiene tales
ambiciones y ya sabe que dentro de poco no habrá nada que comer. Es como
si le mostraran de manera anticipada cómo entrará gradualmente en su
tumba. Esto nos lo están demostrado para que poco a poco todos
entendamos hacia dónde nos dirigimos. La naturaleza nos enseña paso a paso y nos revela el estado actual, explicándonos qué debemos hacer. Este proceso no terminará
inmediatamente; durará un año o dos, hasta que las personas sientan que a
la vista no hay un final para sus problemas, hasta que ellos mismos
encuentren a paso de tortuga la forma de no hundirse en graves
condiciones. No somos totalmente conscientes de las
consecuencias de la crisis. No les prestamos atención a las plantas que
se están cerrando, a la disminución de las actividades empresariales, y
al colapso en varias áreas. Gradualmente, sin embargo, el mundo caerá,
ante nuestros propios ojos, en un sueño profundo y oscuro. Hasta que la
gente reconozca que el problema está dentro de ellos, que no está en su
poder “agitar” al mundo a pesar de su gran abundancia. “Así que ¿por qué no obtenemos nada de
él? Aquí está la carne, el agua, el fuego y las verduras, entonces
preparemos una deliciosa sopa” tomará tiempo hasta que finalmente
concordemos con eso. Nosotros todavía no hemos tenido una crisis.

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