El
exilio es el descubrimiento de los deseos de recibir que deben ser
corregidos. Estos se descubren gradualmente a través de la Luz Superior,
capa tras capa, según el grado en que nosotros podamos soportarlo. Uno llora por lo difícil que es esto,
otro dice que se duerme en la lección, un tercero se escapa totalmente
de aquí, pero en vez de todo esto, alguien permanecerá y será capaz de
descubrir su mal. Esto es llamado 400 años de exilio:
aclarar y descubrir que no estamos listos para la conexión, pero la
deseamos mucho a pesar de todo. Por lo tanto, esto se hace en etapas y
no de una sola vez. 400 años (año, Shaná) simboliza
400 cambios. Cada cambio es la dureza del corazón y una nueva oscuridad
que llega como recompensa de mi esfuerzo, el deseo de conectarme con los
amigos. Ahora siento mucha más dificultad, entiendo que nada ayudará.
Rechazo la conexión, no la quiero, por dentro estoy totalmente
aplastado y carezco de fuerza. ¡Yo no siento ningún sabor en la
conexión; no tengo ninguna relación ni interés en esta y por dentro todo
está completamente transformado para mí! Una vez estuve en fuego porque
entendía la importancia de la conexión, mientras que ahora estoy
totalmente extinguido. Necesitamos ver cómo trabaja el Creador
en nosotros, cuán dispuesto está Él para quebrarnos en un momento y
vaciarnos completamente. Una vez yo pensaba y soñaba con esto; me sentía
atraído de todo corazón; estaba listo para quemarme a mí mismo sólo con
el fin de alcanzar la meta deseada. Ahora estoy listo para hablar de
todo tipo de cosas sinsentido, incluso peor que la persona más primitiva
en la calle. Pero si me sobrepongo a este descenso a
través de la conexión con los amigos, de la garantía mutua, y así
sucesivamente, esto es llamado que he atravesado una etapa del exilio.
¿Cuántas etapas como estas necesito atravesar para poder considerarlas
como 400 años? No lo sé. La redención toma lugar de prisa,
repentinamente, como el milagro del Éxodo de Egipto.
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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19.4.14
La esencia inicial de la creación es el deseo.
El deseo es en realidad neutro y podemos dirigirlo en cualquier
dirección, hacia sí mismos o hacia los demás, este puede estar en
cualquier lugar y en cualquier forma. Pero cuando se le agrega una
intención egoísta a fin de recibir para uno mismo, se vuelve cruel y
malvado, ya que se centra no sólo en el llenado para sí mismo, sino
también en la inclinación de no darles a los demás. Todo lo
que hay en la naturaleza de la persona es la inclinación al mal. Se nos
dice: “Yo he creado la inclinación al mal; He creado la Torá como una
especia”. La inclinación al mal es llamada nuestro deseo, el cual tiene
la intención constante de recibir para sí mismo. El rechazo
del uso egoísta de los deseos es una acción espiritual llamada “traer
un sacrificio”. En otras palabras, nosotros debemos sacrificar nuestro
ego no anulándolo, sino anulando el uso egoísta de los deseos.
Traer un
sacrificio es la habilidad de la persona para cortar realmente pedazos
de sus deseos en los niveles inanimado, vegetativo y animado de la
naturaleza. Todos los
deseos están divididos en cuatro partes: los niveles inanimado,
vegetativo, animado y hablante de la naturaleza. Cada parte tiene su
propia forma de corrección de su ego al altruismo, al otorgamiento. El trabajo
más simple es el trabajo con los deseos en el nivel inanimado de la
naturaleza. La Torá representa la construcción del Tabernáculo, la
preparación de los diferentes objetos de oro y piedras preciosas, el uso
de la sal en la comida, el agua, y todo lo que obtenemos de la tierra. Todas las
plantas en la naturaleza pertenecen a los deseos del nivel vegetativo:
hierbas, semillas, cereales y la comida que se prepara a partir de
estos materiales como el pan que se hace de harina, etc. Las
diferentes categorías de deseos sobre el nivel animado se describen en
la Torá en forma de aves, peces y animales, estos ya son deseos
egoístas sublimes que tienen que morir en un cierto ritual y la carcasa
tiene que lavarse de manera especial.
Cada uno
de los deseos corporales de la persona tiene que procesarse de forma
especial para que pueda ser transformado de un uso egoísta a un uso
altruista. A esto se refieren las leyes del Kashrut, es decir que ellos son limpiados del ego. El último
nivel de los deseos son los deseos humanos, cuando ya tenemos que
trabajar en nosotros mismos. Esta intención más elevada es llamada un
sacerdote (Cohen), la intención que le sigue hacia abajo es llamada Levita y una aún más baja es llama Israel (las masas). Traer un
sacrificio significa cambiar los deseos de un nivel egoísta a un nivel
altruista. Por otro lado, no se trata de un sacrificio, dado que en
hebreo la palabra “Eid” (víctima) significa acercarse, lo cual significa una acción que nos acerca al Creador. En general
todas las leyes y las reglas que nos presenta la Torá se refieren sólo a
la corrección del ego. La parte principal, los sacrificios (“Korbanot”,
víctimas), son los niveles que describen el acercamiento de la persona
al Creador y la corrección del ego hacia el altruismo, desde el odio a
otros al amor por los demás. Todas las
acciones espirituales se llevan a cabo dentro de la persona en el grupo,
cuando ella está con amigos que comparten las mismas ideas, con
quienes aclara los elementos de su comportamiento interno y externo:
cómo cooperar con ellos correctamente y cómo afecta el grupo a cada uno
de sus miembros. Por lo
tanto, cada uno de ellos, junto con la fuerza general del anhelo de amor
y otorgamiento que se revela entre todos, revela gradualmente esos
atributos altruistas que en realidad pueden elevar al grupo por encima
del nivel egoísta. Esto se conoce como la transición desde nuestro mundo
al mundo superior.
El Libro del Zóhar, “VaYikrá”, ítem 99: “Cuán bueno y agradable es que los hermanos también habiten juntos”
Por el amor de ellos, el Creador los llama, “siervos”, como
está escrito: “Porque para Mí los Hijos de Israel son siervos; ellos son
Mis siervos. “Luego Él los llama “hijos”, como está escrito, “ustedes
son los hijos del Señor su Dios”. Después de eso, Él los llama
“hermanos”, como está escrito: “Mis hermanos y mis amigos”. Debido a
que Él los llamó “hermanos”, Él desea colocar Su divinidad en ellos y no
alejarse de ellos. Entonces está escrito: “Cuán bueno y agradable es
que los hermanos también habiten juntos”. Los
sacrificios de la persona significan que ella comienza su trabajo en
contra de su naturaleza básica con el fin de conectarse de manera que
pueda revelar al Creador dentro de ella.
El habitar
gradual del Creador en la persona ocurre de acuerdo a los niveles
inanimado, vegetativo, animado, hablante de la naturaleza los cuales
son llamados respectivamente siervos, hijos y hermanos. Nosotros
pasamos a través de todos estos niveles en nuestra actitud hacia los
demás y en nuestra actitud hacia el Creador, hasta alcanzar completa
conexión mutua total entre hermanos y nos convertimos en hermanos del
Creador. Sólo cuando estamos juntos nos convertimos en hermanos.
Parte de los talleres de conexión que hemos hecho fueron dedicados a la aclaración de la diferencia entre sexos. Primero las mujeres hablaron sobre cómo ven ellas a los hombres y cómo se ven a sí mismas.
Luego los
hombres expresaron cómo se ven a sí mismo y cómo ven ellos a las
mujeres. Este cuadro fue comparado y fue sorprendente ver cuán
distintos somos. Después de
eso tanto los hombres como las mujeres aparentemente juntaron todas sus
características en unas pocas “cestas”, empezaron a pensar cómo
llenar estas cualidades del sexo opuesto. ¿Qué es lo que ellos quieren y
qué podrían darse unos a los otros? ¿Vale la pena usar un ejercicio
como este como un juego en los círculos familiares con adolescentes?
Dr: Laitman Esto
es muy difícil, porque aquí es necesario que se deshagan de sí mismos
gradualmente, empiecen a pensar con la cabeza de la otra persona, vivan
en sus deseos y entren dentro de la otra persona. Resulta que las
habilidades son mías y los deseos son del otro, como si viviera con mi
cuerpo pero con sus deseos, en esto los completamos y la otra persona
completa los míos. Aquí salimos a otro nivel de cooperación, al
otorgamiento absoluto. Esta es la
integración de unos con los otros. Este es el verdadero amor: no
físico, no platónico, no sexual, sino precisamente la verdadera
integración del uno con el otro. Es dudoso que este ejercicio sea
apropiado para la familia, porque en este son borrosas las diferencias
de género y éstas aparecen de forma distinta. Si arreglamos este juego
para un círculo de adolescentes, entonces debe ser sólo en un grupo muy
avanzado. Para
empezar con esto, yo introduciría una discusión entre los adolescentes
en forma de una corte de justicia, donde la persona se miraría a sí
misma desde un costado, discutiendo con los demás no desde su punto de
vista sino desde el lado del otro, como un árbitro. Es así como ellos
realmente aprenderían a ser flexibles, al discutir no sólo consigo
mismos sino también con los otros. Esto es lo que ustedes deben
enseñarles.
Baal HaSulam, Carta 13: De hecho, yo siento que todos ustedes juntos han sustituido el hoy por el mañana y que en vez de “ahora”, dicen “después”.
No hay cura para
eso, sino el esfuerzo por entender ese error y distorsión, que uno es
salvado por el Creador sólo si necesita la salvación hoy. Aquel que
puede esperar hasta mañana obtendrá su salvación después de sus años,
Dios no lo quiera. Nosotros sólo debemos trabajar en
nuestra deficiencia. Todo el problema es llegar hasta él. La
deficiencia dirigida correctamente se convierte inmediatamente en el
lugar para el descubrimiento y la absorción de las propiedades
espirituales, de la Luz Superior. Todo nuestro trabajo debe hacerse
únicamente en las deficiencias, en este deseo. El deseo debe ser a
través de la equivalencia y la adaptación a la Luz, de acuerdo a todas
las leyes de la física: La vasija y la Luz deben coincidir una con la
otra según sus frecuencias y ubicaciones. Es imposible utilizar un saco
para almacenar agua, o un frasco para preparar cemento. Todo tiene su
propio contenedor, y así también ocurre en la espiritualidad; esta es una condición muy básica e importante. El problema es que nosotros no sentimos
que no hay necesidad de trabajar en la Luz, la cual está disponible en
abundancia y está en reposo absoluto, ni que tenemos que trabajar en la
vasija, en nuestra deficiencia. La deficiencia sólo puede alcanzarse a
través del trabajo mutuo entre nosotros. Según el grado en que anhelemos
activamente alcanzar el estado espiritual corregido, entonces, en ese
grado, la Luz Circundante nos ayudará a preparar la petición correcta,
hasta que se revele como Luz Interior. Esto les sucedió a ustedes debido a la negligencia en mi petición por esforzarme en el amor
de los amigos, como se los he explicado de todas las formas posibles,
que esta cura es suficiente para recompensarlos por todos sus defectos. Y
si no puede elevarse al cielo, entonces les he dado una manera de
moverse sobre la tierra. Entonces, ¿por qué no le han añadido algo a ese
trabajo? La vasija es el alma colectiva que existió antes de la ruptura de Adam HaRishón.
Y en la medida que reunamos las partes con el fin de regresarla a su
forma correcta a fin de otorgar, entonces nos acercamos a la realización
de nuestra función correcta. Esto se expresa en el amor a los amigos,
en una conexión mutua con el fin de asemejarnos al Creador, de modo que
la conexión entre nosotros sea de acuerdo a las leyes espirituales: el
amor y la garantía mutua. Ciertamente, nosotros descubrimos que
tenemos características y direcciones opuestas a esto, pero entonces
tenemos algo por lo cual orar, es decir elevar MAN. Y en
respuesta, descubrimos ayuda desde Arriba y llenado, como está escrito:
“La Torá no fue dada sino a aquellos que comieron el maná (Man)“, es decir de aquellos que se nutren por medio de sus peticiones al Creador.
¿Qué significa que un estudiante se oculta de su maestro?
La
persona no puede abrirse completamente a sí misma, ni siquiera para
ella misma y ciertamente tampoco puede hacerlo para los demás,
incluyendo a su maestro. Sin embargo, los estudiantes tienen que aclarar
los estados que ocurren entre ellos. Deben pedir constantemente por eso
y aclarar, no lo que cada uno siente de forma individual, sino por la
relación entre ellos.
Hay un período en el trabajo espiritual
en el que un estudiante tiene gran cantidad de preguntas, pero por
alguna razón que no les hace y las guarda para sí mismo. Aunque estas
lo torturen, lo presionen, hagan que se sienta enojado, molesto, él
no puede sacar estas preguntas y expresarlas verbalmente. Esto le sucede
a cada uno cuando aclara estas preguntas por sí mismo.
Pero estas preguntas tienen que ser
aclaradas y deben hacerlo entre los amigos. Si no es personal, sino
general, tal como se revela en las vasijas entre nosotros, esto debe ser
aclarado. Lo que cada uno sienta dentro de sí no
importa. ¡Lo que sentimos entre nosotros es la vasija para la revelación
de la Luz y eso es lo importante! El trabajo en grupo
tiene la finalidad de cambiar el enfoque de lo que yo siento dentro de
mí hacia lo que siento con respecto a los demás y a lo que pasa entre
nosotros. Es como si yo mirara a través de
binoculares, tuviera que ajustar constantemente el foco desde mí mismo
hacia todos, hacia todo el grupo, hacia lo que ocurre entre nosotros y
no en cada uno de nosotros. Entonces entiendo que mi actitud
negativa hacia alguien daña todas las conexiones en el grupo. Así que no
puede ser que ustedes no amen a alguien, pero que amen a los otros. No
hay tal cosa, dado que con ello ya corrompen todas las relaciones. Debido a que ustedes no pueden tolerar esto, entonces deben corregirlo.
¿Por qué Baal HaSulam y Rabash observaban las costumbres de Pésaj tan cuidadosamente?
Pésaj es
la salida del deseo egoísta para mí mismo hacia el deseo de otorgar. Es
llamado el éxodo de Egipto, donde Egipto simboliza toda la inclinación
malvada, nuestro ego. El ascenso por encima de este es el éxodo de
Egipto. Primero tenemos que percibirlo
espiritualmente y no corporalmente. Pero hay costumbres que tenemos que
observar en este mundo a causa de la conexión entre la rama corporal y
la raíz espiritual. La raíz espiritual se expresa en las diferentes formas de intención
y en las acciones de otorgamiento que tenemos que llevar a cabo, lo
cual significa acciones de dar con una intención altruista. La
adquisición de la habilidad para otorgar es llamada el éxodo de Egipto. Cuando operamos de esta manera en el
mundo espiritual, sentimos cuáles ramas corporales en nuestro mundo
corresponden a esas raíces espirituales. Entonces, los cabalistas han
determinado costumbres corporales, como se dice en la Torá que durante este tiempo debemos comer pan especial, “pan de la aflicción”, Matzá, pan si levadura. La diferencia entre la Matzá, el pan es que la Matzá no
contiene levadura; contiene sólo harina y agua. Esta masa tiene que ser
amasada durante un cierto lapso de tiempo: 18 minutos, de acuerdo a las
propiedades espirituales, 9 Sefirot de la Luz Directa y 9 Sefirot de la Luz que Retorna, excluyendo Maljut. Después de todo, es Maljut la que hace agria la masa, y entonces usamos sólo 9 Sefirot de la Luz Directa y la Luz que Retorna, sin Maljut, un total de 18 Sefirot. En nuestro mundo esto se expresa como 18 minutos. Se nos permite mantener la harina y el
agua juntas durante 18 minutos hasta que la masa llega al horno, lo cual
detiene el desarrollo de la conexión entre ellas. Nosotros no le añadimos ninguna especia a la Matzá, sólo harina y agua. Matzá es el mismo pan pero sin la Maljut.
Fue sacada de ahí, entonces los cabalistas han determinado esta
costumbre de acuerdo a la rama corporal de la raíz espiritual. Todos
esos símbolos son recordatorios de la salida del ego, del ascenso por encima de este. Todas las costumbres de Pésaj
surgen de la forma en que nos sentimos en las raíces espirituales que
están separadas de nuestro ego, del deseo de disfrutar y de cuando nos
movemos hacia el deseo de otorgar. No hay nada santo en esas acciones
corporales, pero son importantes a causa de su relación con la raíz
espiritual. En el mundo espiritual, todos tienen que realizar esas
acciones, mientras que en el mundo corporal hay algunas que las llevamos
a cabo y hay otras que no.
En la sabiduría de la conexión existe un ejercicio llamado, “espejo”. Cada uno ve sus propios defectos en un compañero. Suponga que los padres han entrenado en esto y ahora quieren incluir a su hijo en su campo compartido. Con esto ellos ven algún defecto en él; entienden que este es su propio defecto ¿Necesitan trabajar en esto las parejas?
Antes de incluir a un hijo en ejercicios de este tipo, es necesario
explicarle la psicología de la persona. Por ejemplo, que lea un libro en
el cual se describa el entrenamiento psicológico que hace posible
entender quién es él y cómo percibe el mundo. Ni siquiera le enseñan al niño, en su
lugar simplemente quieren que entienda cuán limitadas son las personas,
en qué medida no ven ni sienten su entorno, cuánto se engañan a sí
mismas. Le explican al niño que al familiarizarse consigo mismo,
entenderá mejor el mundo, la sociedad y sus amigos que lo rodean; será más fácil que se conecte con ellos. Esto significa que antes que nada es necesario sobornar al ego.
De la misma forma en que se le dan un terrón de azúcar a un oso de
circo y éste realiza una tarea, también aquí ustedes necesitan pensar
siempre en alguna forma de “dulce” que le darán al niño para que se
interese. Los niños necesitan involucrarse gradualmente con ejercicios
muy difíciles. Ciertamente no es fácil para ellos superar su ego
original, pero después se atraen a ellos. Debemos ser muy cuidadosos de que el
niño no vaya demasiado lejos en sus pensamientos e imaginación ni que
comience a imaginar que el mundo es completamente al revés, como en un
espejo, en que piense que ustedes son su reflejo. Esto se debe a que la psicología de los niños aún no está estabilizada, algunas veces esto puede ser dañino y doloroso. Por lo tanto aquí es necesario
comportarse de acuerdo a las inclinaciones del niño. Existen personas
técnicas que tienen gran dificultad en entender esto, porque básicamente
tienen una percepción
mecánica del mundo. Existen aquellos, que tienen una afinidad por las
ilusiones cuánticas y la incertidumbre. Entonces es necesario tomar en
cuenta todos los aspectos del carácter del niño.
Como resultado de nuestro trabajo en un grupo, en el estudio y en la difusión, tenemos que alcanzar un estado tal en el que sintamos que estamos bajo el control de dos autoridades, de dos fuerzas.
Un control es el control de nuestro ego, la inclinación al mal, el rey de Egipto Faraón que nos mantiene en la esclavitud. Pero a veces, dependiendo más o menos
del avance de la persona, se descubre también otro control: la
inclinación al bien, el poder de otorgar, el anhelo por salir de uno
mismo hacia el otro, hacia los amigos, hacia la unidad, la conexión y
así sucesivamente. La persona está en medio de ese poder
dual, bajo el control de dos ángeles: la inclinación al bien, la
inclinación al mal que lo sujetan por las manos a ambos lados y lo guían
hacia la meta de la creación. Ciertamente, la inclinación al mal
también actúa de acuerdo al programa del Creador y le ayuda a la persona
a avanzar de forma independiente, ejercitándole su libertad de
elección. Si ella no tuviera libertad de elección, sería como una bestia y no un Adam
(hombre). Por medio de la aclaración por sí misma de la utilización de
la inclinación al mal, de la inclinación al bien, del poder de la
recepción, del poder del otorgamiento y de la elección con respecto a
la forma de avanzar con la mezcla correcta entre ellos, ella se
construye a sí misma como un Adam en semejanza al Creador. La conexión entre la inclinación al mal y
la inclinación al bien comienza desde el primer acercamiento junto con
el Creador a Faraón. La persona comienza a establecer estas dos fuerzas
uno en contraposición a la otra. Las dos fuerzas están bajo su
autoridad. Ella misma decide según su estado interno, cuál de ellas la
maneja ahora, puede incluso pasar de un control al otro control en el
hecho de que elige quién tiene el control sobre ella y por qué, si ella
es capaz de hacerlo o si requiere de la ayuda de la fuerza más elevada. Faraón quiere controlar y si la persona
está de acuerdo con la inclinación al mal que la separa del Creador,
entonces ella realmente está en el exilio de Egipto. Es decir, que le
atribuye algún tipo de control independiente a su inclinación al mal y
dice que no está dispuesta a resistirla y se encuentra en la servidumbre
completa a éste. Por supuesto, si la persona piensa de
esta manera, es una señal de que ella es esclava. Pero todo depende de
la persona misma. Ella decide y determina en qué forma Faraón la utiliza
o si ella usará a Faraón. Todo este trabajo fue para revelar que
no hay otra fuerza involucrada, como está escrito: “Yo, Yo mismo y no
un mensajero”. La persona aclara que el Creador está por encima de las
dos fuerzas, más allá tanto de la inclinación al bien como de la
inclinación al mal. Estas dos fuerzas vienen desde Arriba. A través de
las dos fuerzas, de la inclinación al bien, de la inclinación al mal
que se le revelaron a ella alternativamente, la persona llega a la
conclusión y a la decisión finales de que hay una fuerza más allá de
esto que juega con ella a través de estos dos ángeles: la inclinación al
bien y la mala inclinación. A veces una de ellas le llega a la
persona, a veces le llega la otra, es por esto que uno siente que es
arrojado de un extremo al otro en dos direcciones. Pero así se forma una
relación tanto con esa fuerza como con la otra fuerza y en última
instancia con el poder superior, con el Creador.
¿Qué hay de malo en nuestras acciones de otorgamiento que se convierten en acciones para nosotros mismos?
No
hay nada malo por parte de la persona, sino sólo en la parte del
Creador. El Creador ordena para nosotros el estado en el que
aparentemente podemos otorgar: Llevamos a cabo acciones y pensamos que
otorgamos, pero luego descubrimos que se trataba de una acción egoísta
con el fin de recibir. Yo quería otorgar con todo mi corazón y
al mismo tiempo no entendía que actuaba de manera egoísta, a fin de
recibir, ¿por qué mi demanda no se considera de acuerdo a mis
intenciones? Esto se hace a propósito para que la persona crezca. Tengo
que demostrar que mi ego sigue creciendo. Si veo que hice algo para mí, esto
quiere decir que ya he ascendido a un nivel superior y que desde allí
veo mi acción anterior y determino que tenía la finalidad de recibir. La
determinación de este hecho ya es una señal de progreso. El Creador sigue elevando al Faraón en
mí y me da el poder para lidiar con él. Es una especie de juego que
termina cuando yo tomo la decisión correcta y estoy listo para el cambio
en cuanto a que en vez de que Faraón me llene a mí, el Creador debe
llenarme totalmente, sin dejarme forma de volver a mi antiguo yo. Esto significa que yo atravieso 49
puertas de la impureza, descubro que estoy totalmente sumergido en mi
ego, y quiero que su control sea sustituido por el control del Creador.
Nosotros estamos esclavizados; somos solo un deseo de recibir que sabe
únicamente una cosa: que lo están haciendo funcionar. Esto es lo que tenemos que entender. Hoy
en día, la humanidad debe entender a través del sufrimiento que estamos
bajo el dominio de la naturaleza y no por encima de la naturaleza; es
decir, que somos operados por ella. Sólo podemos elegir bajo qué dominio
queremos estar. En primer lugar, amamos nuestro deseo de recibir y
queremos estar en él. Lo hacemos todo para él y no lo diferenciamos. Es
la cosa más preciada para nosotros. El problema es que yo no lo diferencio
de mí. Trato de separarlo y de verme a mí mismo desde un costado, como
si fuera operado por una fuerza ajena; yo subo las escaleras de la
comprensión de la impureza y paso por las 49 puertas de impureza. Eso es
lo más importante. La Luz de AB -SAG que viene de lo
Alto realiza la diferenciación al mostrarme que yo no soy un deseo de
recibir. A pesar de que este deseo está en mí, controla mi mente y
corazón, yo quiero aislarme de él, a separarme de él. Por lo tanto,
aclaro que atravieso las 49 puertas de impureza hasta que sienta la
necesidad de sustituir un dominio por el otro.
Quiero ser gobernado, pero no por el
dominio egoísta que me dio el Creador desde el nacimiento, por el “tonto
viejo rey”. Si quiero ser gobernado por el Creador, yo tengo que
atraerlo a Él hacia mí por la fuerza, traerlo hacia mí para que Él me
domine. Entonces espero otra lucha con respecto a la adquisición de los
atributos de recepción con el fin de otorgar.
¿Por qué constantemente recibimos golpes después trabajar bien y llevar a cabo su consejo? ¿No terminará nunca este proceso?
La queja de ustedes es idéntica a la denuncia de los judíos en Egipto
que culpan a Moisés: “¡Tan pronto como usted fue a Faraón, él comenzó a
golpearnos! ¡No vaya nunca más a él; no endurezca su corazón; deje que
los perros duerman!”. Este es el proceso, el endurecimiento de
la nuestra inclinación al mal, como está escrito: “La persona siempre
debe provocar la inclinación al bien más que la inclinación al mal”.
Pregunta: ¿Cuándo llegará esto a su final? ¿Hacia dónde nos dirigimos?
Dr: Laitman
Yo no entiendo el porqué de esa pregunta. Nos dirigimos hacia el estado
en el que no preguntaremos por los resultados de nuestras acciones,
porque queremos alcanzar el otorgamiento. Después de superar esta
barrera psicológica, el mundo espiritual se abre ante ustedes. Dejarán de preguntar por su futuro,
simplemente otorgarán como lo hicieran en el vacío. Este será su placer.
Esta inclinación abrirá para ustedes un nuevo espacio, una nueva
dimensión. No pueden percibir el mundo espiritual con sus vasijas
egoístas de “cuándo, dónde y cómo”. Este está aquí, pero puede revelarse
sólo con una inclinación opuesta. Ustedes no tienen las vasijas
adecuados para ello.
Pregunta: Entonces, ¿cuándo desconectará la Luz finalmente mi ego?
Dr: Laitman
Cuando el trabajo se convierta en la recompensa para ustedes. Aquí hay
una barrera psicológica que no les permite ascender por encima de esta
demanda, ver, saber, adquirir, llenarse y realizar acciones sin
esperar a cambio ninguna respuesta, sino hacerlo únicamente con el fin
de otorgar. Sólo esta inclinación abrirá para ustedes la entrada al
mundo espiritual. Pero no traten de realizar acciones de otorgamiento
para abrirla. Yo creo que la difusión exitosa puede
ser útil. Nosotros no tenemos ningún poder ni lo tendremos en el futuro.
Necesitamos otro cinturón muy grande, ancho y fuerte de personas a
nuestro alrededor que nos apoyen.
En la espiritualidad no hay letras, no hay símbolos a través de los cuales pueda uno comprenderla.
La espiritualidad se comprende sólo con las vasijas que construimos gradualmente dentro de nosotros. Baal HaSulam
escribe en la carta 14: “Toda la multiplicación en la espiritualidad
está basada en las letras que son succionadas de la materialidad de este
mundo”, es decir de los estados a través de los cuales pasa la
persona, como está escrito: (Isaías 45:7) ‘crea la oscuridad”. No estamos listos para captar la Luz,
nosotros la percibimos de acuerdo a su ausencia, de acuerdo a las letras
negras sobre el fondo blanco. De esta forma alcanzamos la consciencia
de la Luz a partir de la oscuridad, de los problemas, de la ausencia de
Luz. La persona no tiene las vasijas para
descubrir al Creador, para descubrir la característica de otorgamiento.
Ella no la conoce, no la entiende, ni la siente. Esta se encuentra más
allá de ella. Explicarnos el otorgamiento es como enseñarle a un perro a
ser una persona: explicarle cómo comprender, sentir y tomar decisiones
como una persona. Esto es simplemente imposible. Cada uno de nosotros nace en el nivel de una bestia, como se nos dice: (Job 11:12), “… de un asno salvaje nacerá el hombre”. Sólo la Luz que convocamos construye en nosotros el nivel de Adam
(hombre). Así que necesitamos todo tipo de “letras” que se construyen
en nosotros desde la oscuridad. Algún tipo de iluminación, una especie
de pequeña revelación nos alcanza, de repente se revelan todo tipo de
deficiencias y problemas. Así que en este contraste de uno opuesto al
otro, aprendemos acerca de los diversos estados hasta que todos ellos
estén conectados en sensaciones y discernimientos espirituales.
¿Qué significa pedir estar por encima de Faraón?
Ser esclavo de Faraón significa aclarar con certeza, con mi mente y
corazón, que no estoy listo para hacer nada excepto lo que el ego, el
deseo por placer, me dicta hacer ahora. Es así como descubro a Faraón,
el poder que me controla ahora mismo. Sin embargo, ¿Cómo puedo saber que este
es Faraón? Es bajo la condición de que el Creador me invita a ir con Él,
cuando dice: “Ven a Faraón”. Esto significa que se revela el segundo
poder, el Creador, el poder de otorgamiento en contraste con el poder de
recepción. Entonces puedo aclarar en relación a cada una de las fuerzas, decidir cuándo estoy bajo el control del Creador y cuándo bajo el
control de Faraón. Finalmente, “los hijos de Israel suspiraron por el
trabajo”, nosotros no estamos dispuestos a permanecer en la esclavitud
de Faraón ni por un momento más. El 99% del tiempo de toda mi vida, estoy
bajo el control de Faraón y no estoy listo para liberarme de este
control. Mientras más avanzo, este porcentaje crece hasta el 100%.
Primero no pensaba que yo perteneciera al Faraón al 100%; pensaba que
caía raramente en el ego, como todas las personas. Luego me sentí en el exilio egipcio y no
sentí esto al principio. En los primeros siete años de abundancia,
también estaba bajo el control de Faraón, cumplía todas sus órdenes,
pero estaba de acuerdo con ellas y por lo tanto todo era maravilloso. Yo
mismo no me sentía en Egipto, en esclavitud. Tenía conocimiento,
control (José controlaba todo Egipto), fui llenado con abundancia. Sin embargo, después se hizo claro que
todo esto no era bueno. En realidad no cambió nada, excepto mi
apreciación. Lo que me parecía algo bueno, espiritual, que causaba
avance, ahora me parece totalmente lo contrario. Veo que todo eso era
egoísta, no era espiritual sino absolutamente materialista y que no hay
avance en eso, más bien su opuesto. Por lo tanto a esto se le llama los
“siete años de escasez”. Ningún cambio tomo lugar excepto en
nuestra percepción. Todo lo determina la actitud de la persona, pero por
fuera no cambia nada.
Pregunta: ¿Si estoy completamente bajo el control de Faraón, cómo puedo construir dentro de mí una petición por la redención?
Dr: Laitman
Cuando descubro que este es Faraón, entonces se crea la oportunidad
para pedir. Si empiezo a entender que tengo algún negocio con Faraón,
esto significa que en oposición a él ya existe la segunda fuerza, el
poder del Creador. De lo contrario, no habría discernido que Faraón está
frente a mí; más bien, habría vivido una vida buena, normal, avanzando
en el estudio, en la diseminación, en el grupo. ¿Por qué de pronto esto es malo para mí?
Es porque yo determino que esta vida es mala. ¿Qué me hace falta
aparentemente? Ayer todavía estaba todo bien. Correcto, sólo que hoy ya
no está todo bien debido a que tengo nuevas peticiones y no estoy de
acuerdo con una vida como esta. Aquí empiezan los siete años de escasez.
Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre mi petición de elevarme por encima de Faraón y el estado en el que me encuentro por debajo de él?
Dr: Laitman
Uno de los criterios es: ¿Quién gana: el poder de la recepción o el
poder del otorgamiento? ¿De dónde consigo la recompensa que merezco a
cambio de mis esfuerzos? Nadie trabaja por nada y yo también quiero un
beneficio. Mi beneficio puede ser en las vasijas de recepción
o en las vasijas de otorgamiento: Ya sea que yo sienta que el beneficio
me pertenece o que le pertenece a alguien más. Y este alguien podría
estar cerca o lejos de mí, e incluso puede ser un odiado enemigo. Esto
depende del grado de corrección de mis deseos de otorgamiento.
Existen tipos de diseminación que requieren que todos nosotros estemos frente al público ¿Pero qué debe hacerse si no todos tienen la habilidad y el talento requerido para eso?
Sólo sé una cosa. Si yo quiero ejecutar una acción correctamente,
necesito ponerme en las manos del grupo para que este decida y determine
qué debo hacer. Podría ser que ellos digan, “Siéntate y no hagas nada
porque lo echarás todo a perder”. Entonces esa será mi participación en
la diseminación. Yo puedo ser un conductor, un asistente,
un conferencista. No importa qué haga. Pero es preferible que el grupo
decida por mí y que yo no decida nada por mí mismo. Eso significa ser un
esclavo. Estoy en el trabajo espiritual. Entonces soy liberado de toda duda: Se
me dijo, lo hago de la mejor y más completamente ingenua manera, sin
involucrar mi mente en ello. Mi mente es sólo para entender qué quieren
ellos que yo haga y llevarlo a cabo de la mejor manera sin entrar en mi
“yo”, en mi iniciativa. Entonces, debe haber un liderazgo que
incluya expertos en diseminación que decidan y determinen qué hacer, que
ellos mismos participen en todas esas actividades con el fin de ser un
ejemplo para todos. Y cada uno necesita seguirlos. Aquellos que no
quieran, están haciendo un agujero en el bote general y no los
necesitamos para nada en el grupo. La persona necesita entender que debe
purificarse de todas esas formas del ego, de la preocupación de que no
es algo placentero, de las dudas acerca de hacer esto o aquello. Si no
pueden llevar a cabo lo que el grupo decide simplemente, entonces dejen
el grupo. Después de todo, deben elevarse por encima de su bestia.
El grupo es más fuerte que ustedes, si
reciben su protección, entonces ejecuten y sean felices porque ahora
tienen la oportunidad de hacerlo. Si no, entonces de quedarán con su
ego y no tendrán oportunidad de avanzar. En este caso, no hay necesidad
de que molesten a los demás. Vayan a descansar, nos veremos en la
próxima encarnación.
El exilio difiere de la redención, ya que carece de la letra “Alef”, es decir que el Creador se revela en el momento de la redención.
Por lo tanto, nosotros preparamos nuestra deficiencia para Él. Yo debo imaginar mi conexión con el
Creador, incluso cuando estoy en el exilio. Es como un vacío, como un
lugar de deficiencia, que luego es llenado por algo. Sin embargo, esta
deficiencia ya tiene la forma de la redención futura. Ella comienza a
adquirir la forma correcta. De acuerdo a esta, yo comienzo a entender
qué debe ser el exilio y qué espero de él. No es la redención de las ollas de
carne, cebolla y ajo. Entonces, ¿qué es exactamente la redención? Tal
vez, sufro y siento el exilio a nivel animal o a nivel de una planta,
pero no a nivel de un ser humano, Adam, quien se asemeja (Domeh) al Creador. Toda la diferencia entre el exilio y la
redención es la presencia del Creador. Al final del exilio, debo
imaginar que es como cuando esto es el único que falta. Resulta que ya
tengo una impresión, que ya sé qué debe revelarse. Yo tengo que estar preparado para ello,
esperar, como si ya pudiera probar qué debe traerme la redención, qué
liberación y qué la libertad del ángel de la muerte. ¿Qué simboliza la
vida y la muerte para mí? La vida es redención y la esclavitud es
muerte.
El niño de mamá
¿Hay una recepción en la que las personas aprecien nuestra inversión en
los demás, nuestra ayuda a alguien y el hecho de ser amados por eso?
¿Vale la pena utilizar esto como una técnica en la familia para que los
niños inviertan más en la familia, en la madre y en el padre, de tal
forma que puedan valorarlos más, o no funciona esto con los
adolescentes?
Dr: Laitman
Esto no funciona porque las personas deben encaminarse hacia adelante
en su vida, en su futura familia, sus futuros hijos, pero no hacia sus
padres. No obstruyan los niños, no los jalen
hacia atrás; ellos no se desarrollarán. Las personas así, por lo general
se arraigan tanto en sus padres que no viven su vida sin sus madres y
mientras ella esté viva, el niño vive con ellos. Pueden tener ya
cincuenta años y todavía vive con su madre. Ustedes no pueden hacer esto. Este es un
gran ego. Por el contrario, es necesario educar y desarrollar la
independencia en los niños.
En la sabiduría de conexión existe un ejercicio llamado “El marido ideal”. ¿Vale la pena cambiar esto por un juego en el que cada miembro de la familia se describa para sí mismo a los otros como si fueran ideales?
Por supuesto; esto es muy interesante. Pero al mismo tiempo, siempre
hay que dejar una especie de delta (cambio creciente) mientras estemos
lejos de ser el ideal; más bien, sólo concordamos con respecto a una
relación ideal entre nosotros; queremos llegar a ella, de tal forma que
nos sentimos un poco atraídos hacia ella. Este estándar es, de hecho,
inalcanzable, porque todos somos humanos y cada uno tiene su propio ego.
Pero tenemos que anhelar a elevarnos por encima de nosotros mismos
tanto como sea posible, a conectarnos entre sí, a valorar este estado y a
considerarlo como el ideal. Tal estado debe convertirse en un
estándar general familiar compartido. Si jugamos con esto correctamente
con los niños, ellos serán mucho más felices que nosotros porque
nosotros llegamos a esto en la segunda mitad de nuestras vidas.
Pregunta:
Hay otro juego similar llamado, la “alegría de la concesión”. De hecho,
es difícil para nosotros concedernos algo unos a otros pero esto es
fácil en la forma de un juego. Supongamos que una hija dice, “Regresaré
de la fiesta a las 11 en punto”. El padre dice: “A las 10″. “Bueno papá,
juguemos alegría de Concesión. ¡Perdiste! A las 11″. Y, él se lo
concede. ¿Es útil un juego como este?
Dr: Laitman
Sólo si es mutuo y hasta cierto grado de razonabilidad. En primer
lugar, el niño no tiene que manipular con él. En segundo lugar, debe
entenderse que con esto se está entrando en confianza de los demás, está
invitándolos a confiar en él, debe tomar en cuenta todo esto. En otras palabras, los padres le dan su
confianza, pero junto con esto, consecuentemente debe llevar a cabo lo
que se requiere de él. Supongamos que dejan que su hija vuelva a casa a
las once de la noche, pero esto es a condición de que alguien la
acompañe o vaya a recogerla. Ellos deben exigir que ella sea responsable
de lo que hace.
















