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19.4.14

¿Qué simboliza los 400 años de exilio que el Creador prometió para los descendientes de Abraham?

El exilio es el descubrimiento de los deseos de recibir que deben ser corregidos. Estos se descubren gradualmente a través de la Luz Superior, capa tras capa, según el grado en que nosotros podamos soportarlo. Uno llora por lo difícil que es esto, otro dice que se duerme en la lección, un tercero se escapa totalmente de aquí, pero en vez de todo esto, alguien permanecerá y será capaz de descubrir su mal. Esto es llamado 400 años de exilio: aclarar y descubrir que no estamos listos para la conexión, pero la deseamos mucho a pesar de todo. Por lo tanto, esto se hace en etapas y no de una sola vez. 400 años (año, Shaná) simboliza 400 cambios. Cada cambio es la dureza del corazón y una nueva oscuridad que llega como recompensa de mi esfuerzo, el deseo de conectarme con los amigos. Ahora siento mucha más dificultad, entiendo que nada ayudará. Rechazo la conexión, no la quiero, por dentro estoy totalmente aplastado y carezco de fuerza. ¡Yo no siento ningún sabor en la conexión; no tengo ninguna relación ni interés en esta y por dentro todo está completamente transformado para mí! Una vez estuve en fuego porque entendía la importancia de la conexión, mientras que ahora estoy totalmente extinguido. Necesitamos ver cómo trabaja el Creador en nosotros, cuán dispuesto está Él para quebrarnos en un momento y vaciarnos completamente. Una vez yo pensaba y soñaba con esto; me sentía atraído de todo corazón; estaba listo para quemarme a mí mismo sólo con el fin de alcanzar la meta deseada. Ahora estoy listo para hablar de todo tipo de cosas sinsentido, incluso peor que la persona más primitiva en la calle. Pero si me sobrepongo a este descenso a través de la conexión con los amigos, de la garantía mutua, y así sucesivamente, esto es llamado que he atravesado una etapa del exilio. ¿Cuántas etapas como estas necesito atravesar para poder considerarlas como 400 años? No lo sé. La redención toma lugar de prisa, repentinamente, como el milagro del Éxodo de Egipto.

La esencia inicial de la creación es el deseo.

El deseo es en realidad neutro y podemos dirigirlo en cualquier dirección, hacia sí mismos o hacia los demás, este puede estar en cualquier lugar y en cualquier forma. Pero cuando se le agrega una intención egoísta a fin de recibir para uno mismo, se vuelve cruel y malvado, ya que se centra no sólo en el llenado para sí mismo, sino también en la inclinación de no darles a los demás. Todo lo que hay en la naturaleza de la persona es la inclinación al mal. Se nos dice: “Yo he creado la inclinación al mal; He creado la Torá como una especia”. La inclinación al mal es llamada nuestro deseo, el cual tiene la intención constante de recibir para sí mismo. El rechazo del uso egoísta de los deseos es una acción espiritual llamada “traer un sacrificio”. En otras palabras, nosotros debemos sacrificar nuestro ego no anulándolo, sino anulando el uso egoísta de los deseos.
Traer un sacrificio es la habilidad de la persona para cortar realmente pedazos de sus deseos en los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza. Todos los deseos están divididos en cuatro partes: los niveles inanimado, vegetativo, animado y hablante de la naturaleza. Cada parte tiene su propia forma de corrección de su ego al altruismo, al otorgamiento. El trabajo más simple es el trabajo con los deseos en el nivel inanimado de la naturaleza. La Torá representa la construcción del Tabernáculo, la preparación de los diferentes objetos de oro y piedras preciosas, el uso de la sal en la comida, el agua, y todo lo que obtenemos de la tierra. Todas las plantas en la naturaleza pertenecen a los deseos del nivel vegetativo: hierbas, semillas, cereales y la comida que se prepara a partir de estos materiales como el pan que se hace de harina, etc. Las diferentes categorías de deseos sobre el nivel animado se describen en la Torá en forma de aves, peces y animales, estos ya son deseos egoístas sublimes que tienen que morir en un cierto ritual y la carcasa tiene que lavarse de manera especial.
Cada uno de los deseos corporales de la persona tiene que procesarse de forma especial para que pueda ser transformado de un uso egoísta a un uso altruista. A esto se refieren las leyes del Kashrut, es decir que ellos son limpiados del ego. El último nivel de los deseos son los deseos humanos, cuando ya tenemos que trabajar en nosotros mismos. Esta intención más elevada es llamada un sacerdote (Cohen), la intención que le sigue hacia abajo es llamada Levita y una aún más baja es llama Israel (las masas). Traer un sacrificio significa cambiar los deseos de un nivel egoísta a un nivel altruista. Por otro lado, no se trata de un sacrificio, dado que en hebreo la palabra “Eid” (víctima) significa acercarse, lo cual significa una acción que nos acerca al Creador. En general todas las leyes y las reglas que nos presenta la Torá se refieren sólo a la corrección del ego. La parte principal, los sacrificios (“Korbanot”, víctimas), son los niveles que describen el acercamiento de la persona al Creador y la corrección del ego hacia el altruismo, desde el odio a otros al amor por los demás. Todas las acciones espirituales se llevan a cabo dentro de la persona en el grupo, cuando ella está con amigos que comparten las mismas ideas, con quienes aclara los elementos de su comportamiento interno y externo: cómo cooperar con ellos correctamente y cómo afecta el grupo a cada uno de sus miembros. Por lo tanto, cada uno de ellos, junto con la fuerza general del anhelo de amor y otorgamiento que se revela entre todos, revela gradualmente esos atributos altruistas que en realidad pueden elevar al grupo por encima del nivel egoísta. Esto se conoce como la transición desde nuestro mundo al mundo superior.

El Libro del Zóhar, “VaYikrá”, ítem 99: “Cuán bueno y agradable es que los hermanos también habiten juntos”

Por el amor de ellos, el Creador los llama, “siervos”, como está escrito: “Porque para Mí los Hijos de Israel son siervos; ellos son Mis siervos. “Luego Él los llama “hijos”, como está escrito, “ustedes son los hijos del Señor su Dios”. Después de eso, Él los llama “hermanos”, como está escrito: “Mis hermanos y mis amigos”. Debido a que Él los llamó “hermanos”, Él desea colocar Su divinidad en ellos y no alejarse de ellos. Entonces está escrito: “Cuán bueno y agradable es que los hermanos también habiten juntos”. Los sacrificios de la persona significan que ella comienza su trabajo en contra de su naturaleza básica con el fin de conectarse de manera que pueda revelar al Creador dentro de ella.
El habitar gradual del Creador en la persona ocurre de acuerdo a los niveles inanimado, vegetativo, animado, hablante de la naturaleza los cuales son llamados respectivamente siervos, hijos y hermanos. Nosotros pasamos a través de todos estos niveles en nuestra actitud hacia los demás y en nuestra actitud hacia el Creador, hasta alcanzar completa conexión mutua total entre hermanos y nos convertimos en hermanos del Creador. Sólo cuando estamos juntos nos convertimos en hermanos.

Parte de los talleres de conexión que hemos hecho fueron dedicados a la aclaración de la diferencia entre sexos. Primero las mujeres hablaron sobre cómo ven ellas a los hombres y cómo se ven a sí mismas.

Luego los hombres expresaron cómo se ven a sí mismo y cómo ven ellos a las mujeres. Este cuadro fue comparado y fue sorprendente ver cuán distintos somos. Después de eso tanto los hombres como las mujeres aparentemente juntaron todas sus características en unas pocas “cestas”,  empezaron a pensar cómo llenar estas cualidades del sexo opuesto. ¿Qué es lo que ellos quieren y qué podrían darse unos a los otros? ¿Vale la pena usar un ejercicio como este como un juego en los círculos familiares con adolescentes?
Dr: Laitman Esto es muy difícil, porque aquí es necesario que se deshagan de sí mismos gradualmente, empiecen a pensar con la cabeza de la otra persona, vivan en sus deseos y entren dentro de la otra persona. Resulta que las habilidades son mías y los deseos son del otro, como si viviera con mi cuerpo pero con sus deseos, en esto los completamos y la otra persona completa los míos. Aquí salimos a otro nivel de cooperación, al otorgamiento absoluto. Esta es la integración de unos con los otros. Este es el verdadero amor: no físico, no platónico, no sexual, sino precisamente la verdadera integración del uno con el otro. Es dudoso que este ejercicio sea apropiado para la familia, porque en este son borrosas las diferencias de género y éstas aparecen de forma distinta. Si arreglamos este juego para un círculo de adolescentes, entonces debe ser sólo en un grupo muy avanzado. Para empezar con esto, yo introduciría una discusión entre los adolescentes en forma de una corte de justicia, donde la persona se miraría a sí misma desde un costado, discutiendo con los demás no desde su punto de vista sino desde el lado del otro, como un árbitro. Es así como ellos realmente aprenderían a ser flexibles, al discutir no sólo consigo mismos sino también con los otros. Esto es lo que ustedes deben enseñarles.

Baal HaSulam, Carta 13: De hecho, yo siento que todos ustedes juntos han sustituido el hoy por el mañana y que en vez de “ahora”, dicen “después”.

No hay cura para eso, sino el esfuerzo por entender ese error y distorsión, que uno es salvado por el Creador sólo si necesita la salvación hoy. Aquel que puede esperar hasta mañana obtendrá su salvación después de sus años, Dios no lo quiera. Nosotros sólo debemos trabajar en nuestra deficiencia. Todo el problema es llegar hasta él. La deficiencia dirigida correctamente se convierte inmediatamente en el lugar para el descubrimiento y la absorción de las propiedades espirituales, de la Luz Superior. Todo nuestro trabajo debe hacerse únicamente en las deficiencias, en este deseo. El deseo debe ser a través de la equivalencia y la adaptación a la Luz, de acuerdo a todas las leyes de la física: La vasija y la Luz deben coincidir una con la otra según sus frecuencias y ubicaciones. Es imposible utilizar un saco para almacenar agua, o un frasco para preparar cemento. Todo tiene su propio contenedor, y así también ocurre en la espiritualidad; esta es una condición muy básica e importante. El problema es que nosotros no sentimos que no hay necesidad de trabajar en la Luz, la cual está disponible en abundancia y está en reposo absoluto, ni que tenemos que trabajar en la vasija, en nuestra deficiencia. La deficiencia sólo puede alcanzarse a través del trabajo mutuo entre nosotros. Según el grado en que anhelemos activamente alcanzar el estado espiritual corregido, entonces, en ese grado, la Luz Circundante nos ayudará a preparar la petición correcta, hasta que se revele como Luz Interior. Esto les sucedió a ustedes debido a la negligencia en mi petición por esforzarme en el amor de los amigos, como se los he explicado de todas las formas posibles, que esta cura es suficiente para recompensarlos por todos sus defectos. Y si no puede elevarse al cielo, entonces les he dado una manera de moverse sobre la tierra. Entonces, ¿por qué no le han añadido algo a ese trabajo? La vasija es el alma colectiva que existió antes de la ruptura de Adam HaRishón. Y en la medida que reunamos las partes con el fin de regresarla a su forma correcta a fin de otorgar, entonces nos acercamos a la realización de nuestra función correcta. Esto se expresa en el amor a los amigos, en una conexión mutua con el fin de asemejarnos al Creador, de modo que la conexión entre nosotros sea de acuerdo a las leyes espirituales: el amor y la garantía mutua. Ciertamente, nosotros descubrimos que tenemos características y direcciones opuestas a esto, pero entonces tenemos algo por lo cual orar, es decir elevar MAN. Y en respuesta, descubrimos ayuda desde Arriba y llenado, como está escrito: “La Torá no fue dada sino a aquellos que comieron el maná (Man)“, es decir de aquellos que se nutren por medio de sus peticiones al Creador.

¿Qué significa que un estudiante se oculta de su maestro?

La persona no puede abrirse completamente a sí misma, ni siquiera para ella misma y ciertamente tampoco puede hacerlo para los demás, incluyendo a su maestro. Sin embargo, los estudiantes tienen que aclarar los estados que ocurren entre ellos. Deben pedir constantemente por eso y aclarar, no lo que cada uno siente de forma individual, sino por la relación entre ellos.
Hay un período en el trabajo espiritual en el que un estudiante tiene gran cantidad de preguntas, pero por alguna razón que no les hace y las guarda para sí mismo. Aunque estas lo torturen, lo presionen, hagan que se sienta enojado, molesto, él no puede sacar estas preguntas y expresarlas verbalmente. Esto le sucede a cada uno cuando aclara estas preguntas por sí mismo.
Pero estas preguntas tienen que ser aclaradas y deben hacerlo entre los amigos. Si no es personal, sino general, tal como se revela en las vasijas entre nosotros, esto debe ser aclarado. Lo que cada uno sienta dentro de sí no importa. ¡Lo que sentimos entre nosotros es la vasija para la revelación de la Luz y eso es lo importante! El trabajo en grupo tiene la finalidad de cambiar el enfoque de lo que yo siento dentro de mí hacia lo que siento con respecto a los demás y a lo que pasa entre nosotros. Es como si yo mirara a través de binoculares, tuviera que ajustar constantemente el foco desde mí mismo hacia todos, hacia todo el grupo, hacia lo que ocurre entre nosotros y no en cada uno de nosotros. Entonces entiendo que mi actitud negativa hacia alguien daña todas las conexiones en el grupo. Así que no puede ser que ustedes no amen a alguien, pero que amen a los otros. No hay tal cosa, dado que con ello ya corrompen todas las relaciones. Debido a que ustedes no pueden tolerar esto, entonces deben corregirlo.

¿Por qué Baal HaSulam y Rabash observaban las costumbres de Pésaj tan cuidadosamente?

Pésaj es la salida del deseo egoísta para mí mismo hacia el deseo de otorgar. Es llamado el éxodo de Egipto, donde Egipto simboliza toda la inclinación malvada, nuestro ego. El ascenso por encima de este es el éxodo de Egipto. Primero tenemos que percibirlo espiritualmente y no corporalmente. Pero hay costumbres que tenemos que observar en este mundo a causa de la conexión entre la rama corporal y la raíz espiritual. La raíz espiritual se expresa en las diferentes formas de intención y en las acciones de otorgamiento que tenemos que llevar a cabo, lo cual significa acciones de dar con una intención altruista. La adquisición de la habilidad para otorgar es llamada el éxodo de Egipto. Cuando operamos de esta manera en el mundo espiritual, sentimos cuáles ramas corporales en nuestro mundo corresponden a esas raíces espirituales. Entonces, los cabalistas han determinado costumbres corporales, como se dice en la Torá que durante este tiempo debemos comer pan especial, “pan de la aflicción”, Matzá, pan si levadura. La diferencia entre la Matzá, el pan es que la Matzá no contiene levadura; contiene sólo harina y agua. Esta masa tiene que ser amasada durante un cierto lapso de tiempo: 18 minutos, de acuerdo a las propiedades espirituales, 9 Sefirot de la Luz Directa y 9 Sefirot de la Luz que Retorna, excluyendo Maljut. Después de todo, es Maljut la que hace agria la masa, y entonces usamos sólo 9 Sefirot de la Luz Directa y la Luz que Retorna, sin Maljut, un total de 18 Sefirot. En nuestro mundo esto se expresa como 18 minutos. Se nos permite mantener la harina y el agua juntas durante 18 minutos hasta que la masa llega al horno, lo cual detiene el desarrollo de la conexión entre ellas. Nosotros no le añadimos ninguna especia a la Matzá, sólo harina y agua. Matzá es el mismo pan pero sin la Maljut. Fue sacada de ahí, entonces los cabalistas han determinado esta costumbre de acuerdo a la rama corporal de la raíz espiritual. Todos esos símbolos son recordatorios de la salida del ego, del ascenso por encima de este. Todas las costumbres de Pésaj surgen de la forma en que nos sentimos en las raíces espirituales que están separadas de nuestro ego, del deseo de disfrutar y de cuando nos movemos hacia el deseo de otorgar. No hay nada santo en esas acciones corporales, pero son importantes a causa de su relación con la raíz espiritual. En el mundo espiritual, todos tienen que realizar esas acciones, mientras que en el mundo corporal hay algunas que las llevamos a cabo y hay otras que no.

En la sabiduría de la conexión existe un ejercicio llamado, “espejo”. Cada uno ve sus propios defectos en un compañero. Suponga que los padres han entrenado en esto y ahora quieren incluir a su hijo en su campo compartido. Con esto ellos ven algún defecto en él; entienden que este es su propio defecto ¿Necesitan trabajar en esto las parejas?

Antes de incluir a un hijo en ejercicios de este tipo, es necesario explicarle la psicología de la persona. Por ejemplo, que lea un libro en el cual se describa el entrenamiento psicológico que hace posible entender quién es él y cómo percibe el mundo. Ni siquiera le enseñan al niño, en su lugar simplemente quieren que entienda cuán limitadas son las personas, en qué medida no ven ni sienten su entorno, cuánto se engañan a sí mismas. Le explican al niño que al familiarizarse consigo mismo, entenderá mejor el mundo, la sociedad y sus amigos que lo rodean; será más fácil que se conecte con ellos. Esto significa que antes que nada es necesario sobornar al ego. De la misma forma en que se le dan un terrón de azúcar a un oso de circo y éste realiza una tarea, también aquí ustedes necesitan pensar siempre en alguna forma de “dulce” que le darán al niño para que se interese. Los niños necesitan involucrarse gradualmente con ejercicios muy difíciles. Ciertamente no es fácil para ellos superar su ego original, pero después se atraen a ellos. Debemos ser muy cuidadosos de que el niño no vaya demasiado lejos en sus pensamientos e imaginación ni que comience a imaginar que el mundo es completamente al revés, como en un espejo, en que piense que ustedes son su reflejo. Esto se debe a que la psicología de los niños aún no está estabilizada, algunas veces esto puede ser dañino y doloroso. Por lo tanto aquí es necesario comportarse de acuerdo a las inclinaciones del niño. Existen personas técnicas que tienen gran dificultad en entender esto, porque básicamente tienen una percepción mecánica del mundo. Existen aquellos, que tienen una afinidad por las ilusiones cuánticas y la incertidumbre. Entonces es necesario tomar en cuenta todos los aspectos del carácter del niño.

Como resultado de nuestro trabajo en un grupo, en el estudio y en la difusión, tenemos que alcanzar un estado tal en el que sintamos que estamos bajo el control de dos autoridades, de dos fuerzas.

Un control es el control de nuestro ego, la inclinación al mal, el rey de Egipto Faraón que nos mantiene en la esclavitud. Pero a veces, dependiendo más o menos del avance de la persona, se descubre también otro control: la inclinación al bien, el poder de otorgar, el anhelo por salir de uno mismo hacia el otro, hacia los amigos, hacia la unidad, la conexión y así sucesivamente. La persona está en medio de ese poder dual, bajo el control de dos ángeles: la inclinación al bien, la inclinación al mal que lo sujetan por las manos a ambos lados y lo guían hacia la meta de la creación. Ciertamente, la inclinación al mal también actúa de acuerdo al programa del Creador y le ayuda a la persona a avanzar de forma independiente, ejercitándole su libertad de elección. Si ella no tuviera libertad de elección, sería como una bestia y no un Adam (hombre). Por medio de la aclaración por sí misma de la utilización de la inclinación al mal, de la inclinación al bien, del poder de la recepción, del poder del otorgamiento y de la elección con respecto a la forma de avanzar con la mezcla correcta entre ellos, ella se construye a sí misma como un Adam en semejanza al Creador. La conexión entre la inclinación al mal y la inclinación al bien comienza desde el primer acercamiento junto con el Creador a Faraón. La persona comienza a establecer estas dos fuerzas uno en contraposición a la otra. Las dos fuerzas están bajo su autoridad. Ella misma decide según su estado interno, cuál de ellas la maneja ahora, puede incluso pasar de un control al otro control en el hecho de que elige quién tiene el control sobre ella y por qué, si ella es capaz de hacerlo o si requiere de la ayuda de la fuerza más elevada. Faraón quiere controlar y si la persona está de acuerdo con la inclinación al mal que la separa del Creador, entonces ella realmente está en el exilio de Egipto. Es decir, que le atribuye algún tipo de control independiente a su inclinación al mal y dice que no está dispuesta a resistirla y se encuentra en la servidumbre completa a éste. Por supuesto, si la persona piensa de esta manera, es una señal de que ella es esclava. Pero todo depende de la persona misma. Ella decide y determina en qué forma Faraón la utiliza o si ella usará a Faraón. Todo este trabajo fue para revelar que no hay otra fuerza involucrada, como está escrito: “Yo, Yo mismo y no un mensajero”. La persona aclara que el Creador está por encima de las dos fuerzas, más allá tanto de la inclinación al bien como de la inclinación al mal. Estas dos fuerzas vienen desde Arriba. A través de las dos fuerzas, de la inclinación al bien, de la inclinación al mal que se le revelaron a ella alternativamente, la persona llega a la conclusión y a la decisión finales de que hay una fuerza más allá de esto que juega con ella a través de estos dos ángeles: la inclinación al bien y la mala inclinación. A veces una de ellas le llega a la persona, a veces le llega la otra, es por esto que uno siente que es arrojado de un extremo al otro en dos direcciones. Pero así se forma una relación tanto con esa fuerza como con la otra fuerza y en última instancia con el poder superior, con el Creador.

¿Qué hay de malo en nuestras acciones de otorgamiento que se convierten en acciones para nosotros mismos?

No hay nada malo por parte de la persona, sino sólo en la parte del Creador. El Creador ordena para nosotros el estado en el que aparentemente podemos otorgar: Llevamos a cabo acciones y pensamos que otorgamos, pero luego descubrimos que se trataba de una acción egoísta con el fin de recibir. Yo quería otorgar con todo mi corazón y al mismo tiempo no entendía que actuaba de manera egoísta, a fin de recibir, ¿por qué mi demanda no se considera de acuerdo a mis intenciones? Esto se hace a propósito para que la persona crezca. Tengo que demostrar que mi ego sigue creciendo. Si veo que hice algo para mí, esto quiere decir que ya he ascendido a un nivel superior y que desde allí veo mi acción anterior y determino que tenía la finalidad de recibir. La determinación de este hecho ya es una señal de progreso. El Creador sigue elevando al Faraón en mí y me da el poder para lidiar con él. Es una especie de juego que termina cuando yo tomo la decisión correcta y estoy listo para el cambio en cuanto a que en vez de que Faraón me llene a mí, el Creador debe llenarme totalmente, sin dejarme forma de volver a mi antiguo yo. Esto significa que yo atravieso 49 puertas de la impureza, descubro que estoy totalmente sumergido en mi ego, y quiero que su control sea sustituido por el control del Creador. Nosotros estamos esclavizados; somos solo un deseo de recibir que sabe únicamente una cosa: que lo están haciendo funcionar. Esto es lo que tenemos que entender. Hoy en día, la humanidad debe entender a través del sufrimiento que estamos bajo el dominio de la naturaleza y no por encima de la naturaleza; es decir, que somos operados por ella. Sólo podemos elegir bajo qué dominio queremos estar. En primer lugar, amamos nuestro deseo de recibir y queremos estar en él. Lo hacemos todo para él y no lo diferenciamos. Es la cosa más preciada para nosotros. El problema es que yo no lo diferencio de mí. Trato de separarlo y de verme a mí mismo desde un costado, como si fuera operado por una fuerza ajena; yo subo las escaleras de la comprensión de la impureza y paso por las 49 puertas de impureza. Eso es lo más importante. La Luz de AB -SAG que viene de lo Alto realiza la diferenciación al mostrarme que yo no soy un deseo de recibir. A pesar de que este deseo está en mí, controla mi mente y corazón, yo quiero aislarme de él, a separarme de él. Por lo tanto, aclaro que atravieso las 49 puertas de impureza hasta que sienta la necesidad de sustituir un dominio por el otro. Quiero ser gobernado, pero no por el dominio egoísta que me dio el Creador desde el nacimiento, por el “tonto viejo rey”. Si quiero ser gobernado por el Creador, yo tengo que atraerlo a Él hacia mí por la fuerza, traerlo hacia mí para que Él me domine. Entonces espero otra lucha con respecto a la adquisición de los atributos de recepción con el fin de otorgar.

¿Por qué constantemente recibimos golpes después trabajar bien y llevar a cabo su consejo? ¿No terminará nunca este proceso?

La queja de ustedes es idéntica a la denuncia de los judíos en Egipto que culpan a Moisés: “¡Tan pronto como usted fue a Faraón, él comenzó a golpearnos! ¡No vaya nunca más a él; no endurezca su corazón; deje que los perros duerman!”. Este es el proceso, el endurecimiento de la nuestra inclinación al mal, como está escrito: “La persona siempre debe provocar la inclinación al bien más que la inclinación al mal”.
Pregunta: ¿Cuándo llegará esto a su final? ¿Hacia dónde nos dirigimos?
Dr: Laitman Yo no entiendo el porqué de esa pregunta. Nos dirigimos hacia el estado en el que no preguntaremos por los resultados de nuestras acciones, porque queremos alcanzar el otorgamiento. Después de superar esta barrera psicológica, el mundo espiritual se abre ante ustedes. Dejarán de preguntar por su futuro, simplemente otorgarán como lo hicieran en el vacío. Este será su placer. Esta inclinación abrirá para ustedes un nuevo espacio, una nueva dimensión. No pueden percibir el mundo espiritual con sus vasijas egoístas de “cuándo, dónde y cómo”. Este está aquí, pero puede revelarse sólo con una inclinación opuesta. Ustedes no tienen las vasijas adecuados para ello.

Pregunta: Entonces, ¿cuándo desconectará la Luz finalmente mi ego?
Dr: Laitman Cuando el trabajo se convierta en la recompensa para ustedes. Aquí hay una barrera psicológica que no les permite ascender por encima de esta demanda, ver, saber, adquirir, llenarse y realizar acciones sin esperar a cambio ninguna respuesta, sino hacerlo únicamente con el fin de otorgar. Sólo esta inclinación abrirá para ustedes la entrada al mundo espiritual. Pero no traten de realizar acciones de otorgamiento para abrirla. Yo creo que la difusión exitosa puede ser útil. Nosotros no tenemos ningún poder ni lo tendremos en el futuro. Necesitamos otro cinturón muy grande, ancho y fuerte de personas a nuestro alrededor que nos apoyen.

En la espiritualidad no hay letras, no hay símbolos a través de los cuales pueda uno comprenderla.

La espiritualidad se comprende sólo con las vasijas que construimos gradualmente dentro de nosotros. Baal HaSulam escribe en la carta 14: “Toda la multiplicación en la espiritualidad está basada en las letras que son succionadas de la materialidad de este mundo”, es decir de los estados a través de los cuales pasa la persona, como está escrito: (Isaías 45:7) ‘crea la oscuridad”. No estamos listos para captar la Luz, nosotros la percibimos de acuerdo a su ausencia, de acuerdo a las letras negras sobre el fondo blanco. De esta forma alcanzamos la consciencia de la Luz a partir de la oscuridad, de los problemas, de la ausencia de Luz. La persona no tiene las vasijas para descubrir al Creador, para descubrir la característica de otorgamiento. Ella no la conoce, no la entiende, ni la siente. Esta se encuentra más allá de ella. Explicarnos el otorgamiento es como enseñarle a un perro a ser una persona: explicarle cómo comprender, sentir y tomar decisiones como una persona. Esto es simplemente imposible. Cada uno de nosotros nace en el nivel de una bestia, como se nos dice: (Job 11:12), “… de un asno salvaje nacerá el hombre”. Sólo la Luz que convocamos construye en nosotros el nivel de Adam (hombre). Así que necesitamos todo tipo de “letras” que se construyen en nosotros desde la oscuridad. Algún tipo de iluminación, una especie de pequeña revelación nos alcanza, de repente se revelan todo tipo de deficiencias y problemas. Así que en este contraste de uno opuesto al otro, aprendemos acerca de los diversos estados hasta que todos ellos estén conectados en sensaciones y discernimientos espirituales.

¿Qué significa pedir estar por encima de Faraón?

Ser esclavo de Faraón significa aclarar con certeza, con mi mente y corazón, que no estoy listo para hacer nada excepto lo que el ego, el deseo por placer, me dicta hacer ahora. Es así como descubro a Faraón, el poder que me controla ahora mismo. Sin embargo, ¿Cómo puedo saber que este es Faraón? Es bajo la condición de que el Creador me invita a ir con Él, cuando dice: “Ven a Faraón”. Esto significa que se revela el segundo poder, el Creador, el poder de otorgamiento en contraste con el poder de recepción. Entonces puedo aclarar en relación a cada una de las fuerzas, decidir cuándo estoy bajo el control del Creador y cuándo bajo el control de Faraón. Finalmente, “los hijos de Israel suspiraron por el trabajo”, nosotros no estamos dispuestos a permanecer en la esclavitud de Faraón ni por un momento más. El 99% del tiempo de toda mi vida, estoy bajo el control de Faraón y no estoy listo para liberarme de este control. Mientras más avanzo, este porcentaje crece hasta el 100%. Primero no pensaba que yo perteneciera al Faraón al 100%; pensaba que caía raramente en el ego, como todas las personas. Luego me sentí en el exilio egipcio y no sentí esto al principio. En los primeros siete años de abundancia, también estaba bajo el control de Faraón, cumplía todas sus órdenes, pero estaba de acuerdo con ellas y por lo tanto todo era maravilloso. Yo mismo no me sentía en Egipto, en esclavitud. Tenía conocimiento, control (José controlaba todo Egipto), fui llenado con abundancia. Sin embargo, después se hizo claro que todo esto no era bueno. En realidad no cambió nada, excepto mi apreciación. Lo que me parecía algo bueno, espiritual, que causaba avance, ahora me parece totalmente lo contrario. Veo que todo eso era egoísta, no era espiritual sino absolutamente materialista y que no hay avance en eso, más bien su opuesto. Por lo tanto a esto se le llama los “siete años de escasez”. Ningún cambio tomo lugar excepto en nuestra percepción. Todo lo determina la actitud de la persona, pero por fuera no cambia nada.
Pregunta: ¿Si estoy completamente bajo el control de Faraón, cómo puedo construir dentro de mí una petición por la redención?
Dr: Laitman Cuando descubro que este es Faraón, entonces se crea la oportunidad para pedir. Si empiezo a entender que tengo algún negocio con Faraón, esto significa que en oposición a él ya existe la segunda fuerza, el poder del Creador. De lo contrario, no habría discernido que Faraón está frente a mí; más bien, habría vivido una vida buena, normal, avanzando en el estudio, en la diseminación, en el grupo. ¿Por qué de pronto esto es malo para mí? Es porque yo determino que esta vida es mala. ¿Qué me hace falta aparentemente? Ayer todavía estaba todo bien. Correcto, sólo que hoy ya no está todo bien debido a que tengo nuevas peticiones y no estoy de acuerdo con una vida como esta. Aquí empiezan los siete años de escasez.
Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre mi petición de elevarme por encima de Faraón y el estado en el que me encuentro por debajo de él?
Dr: Laitman Uno de los criterios es: ¿Quién gana: el poder de la recepción o el poder del otorgamiento? ¿De dónde consigo la recompensa que merezco a cambio de mis esfuerzos? Nadie trabaja por nada y yo también quiero un beneficio. Mi beneficio puede ser en las vasijas de recepción o en las vasijas de otorgamiento: Ya sea que yo sienta que el beneficio me pertenece o que le pertenece a alguien más. Y este alguien podría estar cerca o lejos de mí, e incluso puede ser un odiado enemigo. Esto depende del grado de corrección de mis deseos de otorgamiento.

Existen tipos de diseminación que requieren que todos nosotros estemos frente al público ¿Pero qué debe hacerse si no todos tienen la habilidad y el talento requerido para eso?

Sólo sé una cosa. Si yo quiero ejecutar una acción correctamente, necesito ponerme en las manos del grupo para que este decida y determine qué debo hacer. Podría ser que ellos digan, “Siéntate y no hagas nada porque lo echarás todo a perder”. Entonces esa será mi participación en la diseminación. Yo puedo ser un conductor, un asistente, un conferencista. No importa qué haga. Pero es preferible que el grupo decida por mí y que yo no decida nada por mí mismo. Eso significa ser un esclavo. Estoy en el trabajo espiritual. Entonces soy liberado de toda duda: Se me dijo, lo hago de la mejor y más completamente ingenua manera, sin involucrar mi mente en ello. Mi mente es sólo para entender qué quieren ellos que yo haga y llevarlo a cabo de la mejor manera sin entrar en mi “yo”, en mi iniciativa. Entonces, debe haber un liderazgo que incluya expertos en diseminación que decidan y determinen qué hacer, que ellos mismos participen en todas esas actividades con el fin de ser un ejemplo para todos. Y cada uno necesita seguirlos. Aquellos que no quieran, están haciendo un agujero en el bote general y no los necesitamos para nada en el grupo. La persona necesita entender que debe purificarse de todas esas formas del ego, de la preocupación de que no es algo placentero, de las dudas acerca de hacer esto o aquello. Si no pueden llevar a cabo lo que el grupo decide simplemente, entonces dejen el grupo. Después de todo, deben elevarse por encima de su bestia. El grupo es más fuerte que ustedes, si reciben su protección, entonces ejecuten y sean felices porque ahora tienen la oportunidad de hacerlo. Si no, entonces de quedarán con su ego y no tendrán oportunidad de avanzar. En este caso, no hay necesidad de que molesten a los demás. Vayan a descansar, nos veremos en la próxima encarnación.

El exilio difiere de la redención, ya que carece de la letra “Alef”, es decir que el Creador se revela en el momento de la redención.

Por lo tanto, nosotros preparamos nuestra deficiencia para Él. Yo debo imaginar mi conexión con el Creador, incluso cuando estoy en el exilio. Es como un vacío, como un lugar de deficiencia, que luego es llenado por algo. Sin embargo, esta deficiencia ya tiene la forma de la redención futura. Ella comienza a adquirir la forma correcta. De acuerdo a esta, yo comienzo a entender qué debe ser el exilio y qué espero de él. No es la redención de las ollas de carne, cebolla y ajo. Entonces, ¿qué es exactamente la redención? Tal vez, sufro y siento el exilio a nivel animal o a nivel de una planta, pero no a nivel de un ser humano, Adam, quien se asemeja (Domeh) al Creador. Toda la diferencia entre el exilio y la redención es la presencia del Creador. Al final del exilio, debo imaginar que es como cuando esto es el único que falta. Resulta que ya tengo una impresión, que ya sé qué debe revelarse. Yo tengo que estar preparado para ello, esperar, como si ya pudiera probar qué debe traerme la redención, qué liberación y qué la libertad del ángel de la muerte. ¿Qué simboliza la vida y la muerte para mí? La vida es redención y la esclavitud es muerte.

El niño de mamá

¿Hay una recepción en la que las personas aprecien nuestra inversión en los demás, nuestra ayuda a alguien y el hecho de ser amados por eso? ¿Vale la pena utilizar esto como una técnica en la familia para que los niños inviertan más en la familia, en la madre y en el padre, de tal forma que puedan valorarlos más, o no funciona esto con los adolescentes?
Dr: Laitman Esto no funciona porque las personas deben encaminarse hacia adelante en su vida, en su futura familia, sus futuros hijos, pero no hacia sus padres. No obstruyan los niños, no los jalen hacia atrás; ellos no se desarrollarán. Las personas así, por lo general se arraigan tanto en sus padres que no viven su vida sin sus madres y mientras ella esté viva, el niño vive con ellos. Pueden tener ya cincuenta años y todavía vive con su madre. Ustedes no pueden hacer esto. Este es un gran ego. Por el contrario, es necesario educar y desarrollar la independencia en los niños.

En la sabiduría de conexión existe un ejercicio llamado “El marido ideal”. ¿Vale la pena cambiar esto por un juego en el que cada miembro de la familia se describa para sí mismo a los otros como si fueran ideales?

Por supuesto; esto es muy interesante. Pero al mismo tiempo, siempre hay que dejar una especie de delta (cambio creciente) mientras estemos lejos de ser el ideal; más bien, sólo concordamos con respecto a una relación ideal entre nosotros; queremos llegar a ella, de tal forma que nos sentimos un poco atraídos hacia ella. Este estándar es, de hecho, inalcanzable, porque todos somos humanos y cada uno tiene su propio ego. Pero tenemos que anhelar a elevarnos por encima de nosotros mismos tanto como sea posible, a conectarnos entre sí, a valorar este estado y a considerarlo como el ideal. Tal estado debe convertirse en un estándar general familiar compartido. Si jugamos con esto correctamente con los niños, ellos serán mucho más felices que nosotros porque nosotros llegamos a esto en la segunda mitad de nuestras vidas.
Pregunta: Hay otro juego similar llamado, la “alegría de la concesión”. De hecho, es difícil para nosotros concedernos algo unos a otros pero esto es fácil en la forma de un juego. Supongamos que una hija dice, “Regresaré de la fiesta a las 11 en punto”. El padre dice: “A las 10″. “Bueno papá, juguemos alegría de Concesión. ¡Perdiste! A las 11″. Y, él se lo concede. ¿Es útil un juego como este?
Dr: Laitman Sólo si es mutuo y hasta cierto grado de razonabilidad. En primer lugar, el niño no tiene que manipular con él. En segundo lugar, debe entenderse que con esto se está entrando en confianza de los demás, está invitándolos a confiar en él, debe tomar en cuenta todo esto. En otras palabras, los padres le dan su confianza, pero junto con esto, consecuentemente debe llevar a cabo lo que se requiere de él. Supongamos que dejan que su hija vuelva a casa a las once de la noche, pero esto es a condición de que alguien la acompañe o vaya a recogerla. Ellos deben exigir que ella sea responsable de lo que hace.