Nosotros recibimos la Luz sólo a través de la difusión puesto que de acuerdo a todas las leyes de la física, la energía sólo puede fluir cuando hay alguna parte hacia donde ésta pueda fluir, como una onda que se mueve, como la corriente eléctrica en un circuito, el agua en una tubería. Sin embargo, si la Luz no tiene hacia donde difundirse hacia adelante, entonces, tú te conviertes en un tapón que bloquea su camino. Imagina que hay una fuente de energía, una batería con un cable conectado a ella. Sin embargo, este cable está roto y no la conduce a ninguna parte. ¡No habrá corriente allí, a pesar de estar conectado a una fuente de energía! La corriente no fluirá a través de él, porque no ha sido conectado al segundo polo y no le provee al circuito cerrado para la circulación de la corriente.
De este ejemplo queda claro que, incluso si te has conectado a la fuente de Luz, pero no has cerrado este circuito, entonces no sentirás que hay Luz dentro de ti. Por eso, tú estás obligado a conectarte con otros y a cerrar este círculo a través de ellos. A lo largo de los miles de años, durante los cuales la Cabalá estuvo aun escondida, ésta fue revelada sólo a unos pocos elegidos en cada generación con el fin de renovar un poco y adaptar la metodología para la generación actual. Sin embargo, en esencia, ellos no hicieron otra cosa que esta adaptación para el nuevo momento. Sin embargo, cuando ha sido revelada finalmente la oportunidad para difundir ampliamente la ciencia de la Cabalá y para cerrar este circuito, esto significa que el tiempo para la corrección y la revelación ha llegado. Y el conjunto de la historia de mil años fue sólo la preparación para la revelación. Por esta razón es necesario entender que por medio de la ampliamente publicitada Cabalá no sólo estás ayudando a los demás, sino ante todo, a ti mismo. De esta manera, tú estás cerrando el circuito para la revelación del Creador, y por medio de esto, le das placer a Él. Sin este circuito cerrado, tú no vales nada. Está escrito que Israel sólo les pasa la Luz a través de sí mismos a los demás. Es por eso que nosotros tenemos que construir este circuito cerrado entre el Creador y todas las otras personas que no tienen una conexión directa con Él y que nosotros mismos debemos convertirnos en una unidad de transmisión dentro del circuito. Esta es la única forma en que seremos capaces de cumplir con nuestra misión. Si el deseo de revelar al Creador ha despertado dentro de ti, significa que tienes que convertirte en el transmisor de la Luz superior y transmitirla a todos los otros “consumidores” de ella.
De este ejemplo queda claro que, incluso si te has conectado a la fuente de Luz, pero no has cerrado este circuito, entonces no sentirás que hay Luz dentro de ti. Por eso, tú estás obligado a conectarte con otros y a cerrar este círculo a través de ellos. A lo largo de los miles de años, durante los cuales la Cabalá estuvo aun escondida, ésta fue revelada sólo a unos pocos elegidos en cada generación con el fin de renovar un poco y adaptar la metodología para la generación actual. Sin embargo, en esencia, ellos no hicieron otra cosa que esta adaptación para el nuevo momento. Sin embargo, cuando ha sido revelada finalmente la oportunidad para difundir ampliamente la ciencia de la Cabalá y para cerrar este circuito, esto significa que el tiempo para la corrección y la revelación ha llegado. Y el conjunto de la historia de mil años fue sólo la preparación para la revelación. Por esta razón es necesario entender que por medio de la ampliamente publicitada Cabalá no sólo estás ayudando a los demás, sino ante todo, a ti mismo. De esta manera, tú estás cerrando el circuito para la revelación del Creador, y por medio de esto, le das placer a Él. Sin este circuito cerrado, tú no vales nada. Está escrito que Israel sólo les pasa la Luz a través de sí mismos a los demás. Es por eso que nosotros tenemos que construir este circuito cerrado entre el Creador y todas las otras personas que no tienen una conexión directa con Él y que nosotros mismos debemos convertirnos en una unidad de transmisión dentro del circuito. Esta es la única forma en que seremos capaces de cumplir con nuestra misión. Si el deseo de revelar al Creador ha despertado dentro de ti, significa que tienes que convertirte en el transmisor de la Luz superior y transmitirla a todos los otros “consumidores” de ella.


Nosotros deberíamos estar felices de tener la oportunidad de difundir la sabiduría de la Cabalá en todo el mundo, como Baal HaSulam dijo una vez: “Estoy feliz de haber nacido en una generación en la que es posible dar a conocer la sabiduría de la Cabalá“. Desde el momento en que tenemos la oportunidad de cumplir el método de corrección, nosotros debemos tratar al mundo entero como un medio para corregirnos. Entonces nos sentiremos felices por la oportunidad que nos dieron de trabajar y de corregirnos. Con el tiempo, recibiremos toda la buena recompensa que hemos creado, construido y ganado nosotros mismos. Tenemos que estar contentos cuando existen dos componentes a la vez: la corrupción que se revela y el método accesible para corregirla. Esto se debe a que nosotros sólo tenemos que hacer el esfuerzo correcto y todo el mundo de Ein Sof (Infinito) será revelado en nosotros. Tenemos que mostrarle al mundo nuestra alegría, esperanza, júbilo y confianza en vez del miedo que envuelve hoy al mundo: alegría en vez de temor, confianza y un conocimiento claro de lo que está sucediendo y sucederá. Esto no es el sufrimiento del mundo, sino los alegres dolores del parto. Cuando un bebé recién nacido llora, todos los que lo rodea se sienten felices; nuestro cuerpo, nuestro ego está llorando, mientras la parte humana en nosotros está feliz. Nosotros tenemos que explicarles esto a todos y atraerlos hacia nosotros por nuestros espíritus elevados. Tenemos que mejorar en esto puesto que el mundo continúa deteriorándose cada vez más en el abismo, en el sentimiento de desesperación, impotencia y desesperanza. Nosotros tenemos que sentir el gozo con mucha fuerza, esperanza, conocimiento claro, confianza, de que todo lo que se revela sólo en nuestro favor, puesto que todo está listo para la corrección, para la “cena del Rey”. Todo depende de cómo cumplamos con nuestra misión, al entender que ha llegado el tiempo para la corrección interna y para la amplia difusión externa de la sabiduría de la Cabalá. Es muy importante la medida en la que seremos capaces de irradiar la alegría y la confianza externamente al mundo al actuar con paciencia y cuidado. Debemos entender que a la persona que no es uno de nosotros le resulta difícil percibir esta actitud. Puede irritarla y hacerla enojar el hecho de que nosotros estemos en un estado opuesto al de ella, que no compartamos sus problemas y preocupaciones, que seamos felices mientras todos los demás están llorando. Tenemos que ser considerados con la gente y gradualmente, suave y pacientemente explicarles cómo salir de esta crisis. Debemos explicarles a las personas que el momento en el que cambiemos nuestro enfoque, ya habremos corregido un poco nuestra actitud hacia el Creador y estaremos más cercanos a la Luz superior. Por lo tanto, empezaremos a sentir esta realidad; sentiremos que estas no son sólo palabras vacías, sino que hay algo detrás de ellas.


Todo nuestro entrenamiento lo llevamos a cabo en nosotros mismos para crear las vasijas, deseos, dentro de las cuales podemos obtener la Infinitud, la revelación ilimitada del Creador. Así que tenemos que estar dentro del deseo de otorgar, en esos deseos que no están limitados por nada y así es posible revelar al Creador en ellos. El amor no puede ser revelado en un estado limitado. Nosotros no sabemos qué es el amor verdadero, pero eso no hace que la propiedad sea contraria a ninguna restricción, frontera, ni límite. Por eso, la preparación del deseo de revelar al Creador es adquirir la propiedad de otorgamiento. Y hay una condición más: ¡tenemos que ser capaces no sólo de sentir al Creador, sino también de entenderlo a Él! Para ello, necesitamos tener una vasija ilimitada. Por eso nuestro otorgamiento debe manifestarse de dos maneras: en los sentimientos y en la mente



Pero hay un espacio de separación (∆) entre la proyección de la pantalla y la “fuente computarizada” y ese es el cumplimiento de nuestro papel. Dentro de la computadora el todo absoluto controla y el que está a cargo de la pantalla tiene libre albedrío (elección) para cumplir con la meta. Esta opción está oculta en el grupo llamado “Israel”. Aquí surgen dos enfoques correctos con respecto a este elemento problemático, del lado de las naciones del mundo y del lado del Creador que está detrás de las “fuentes”. Es Israel el que debe llevar al mundo a la corrección y mostrarles a todos lo que es bueno y lo que es malo y debe explicarles el plan de la creación; en pocas palabras, les debe a todos. Israel puede estar orgulloso de esta obligación y de este trabajo especial, el trabajo del Creador, o pueden desecharlo como algo “irrelevante”. En cualquier caso, como podemos verlo a partir de la historia, todo gira alrededor de ese pueblo, afortunada o desafortunadamente para ellos, depende de cómo tú lo consideres.



Baal HaSulam. “Una criada que es heredera de su señora”: Las Raíces Superiores, llamadas “externalidad”, como hemos explicado anteriormente, son generalmente llamadas “criada” y “esclavo”. Esto tiene por objetivo mostrar que no tienen intención de dañar en absoluto, como podría parecer en una observación superficial. En su lugar sirven a la interioridad, como el esclavo y la criada que sirven a sus amos. Parece que el mundo está lleno de conflictos, guerras, odio, problemas y aun cuando podríamos arreglarnos entre nosotros mediante la cooperación y el mutualismo, eventualmente todo está dirigido hacia una cosa: Incluso en la situación actual todos estamos sirviéndonos a todos. Es muy difícil aceptar esto y aun así es la forma en que son las cosas. La relación entre nosotros puede parecer poco placentera y horrible, pero aun así cada uno les sirve a los otros. Por supuesto, no podemos aceptar esta forma de llenado; al contrario, podemos sostener lo mismo de una manera más rápida, mejor, y más cómoda. Aun así tenemos que aceptar la Providencia Superior: no importa lo que suceda, todo sucede por el propósito de la corrección mutua.

Cuando obtengo el poder del otorgamiento al preparar el deseo para el otorgamiento genuino, uso este poder para pedir un poder de otorgamiento más fuerte. En esta ocasión, es la fuerza en el nivel de Bina, Jafetz Jesed, otorgamiento en aras del otorgamiento. En el siguiente nivel otra vez pido el poder del otorgamiento para recibir en aras de otorgar, pero esta vez es el nivel de Jojma. Así es como me muevo hacia adelante hasta que llego al nivel de la corrección final (Gmar Tikkun), al estado de Keter. Continuamente, pido el poder del otorgamiento y la diferencia es sobre qué deseos gobernará y cuál es su fuerza. Me doy cuenta que para adquirir el poder del otorgamiento, yo tengo que sentir la grandeza del Creador. Según el grado de mi habilidad para sentirla, yo seré capaz de “doblegar” mi deseo. Durante el periodo de preparación y asegún el grado de la grandeza del Creador, me las arreglo para corregir mi Lo Lishmá y deseo menos para mí mismo. Así es como preparo mis deseos de otorgamiento para el siguiente estado de otorgamiento en aras del otorgamiento, así como mis deseos de recepción para el estado de recibir en aras del otorgamiento. Todo depende de la toma de consciencia de la grandeza del Creador, que me ayuda a elevarme por encima de mi egoísmo. Es posible hacer la transición de una petición verbal a la demanda interna en el corazón, sólo con la ayuda de la Luz. Esto se hace por medio de la Luz que Reforma.












Existe la oración y existe la plegaria. La oración es cuando el hombre se dirige al Creador con su intención, la cual ya está preparada. La plegaria es cuando la persona le pide primero al Creador que forme para ella una oración. Hace alrededor de dos mil quinientos años, el rey David escribió en los Salmos: “Le Maan ajai vereai”. Esto significa, “por el bien de mis amigos, te pido a Ti y por el bien de toda Tu creación” (esta es llamada el “hogar del Creador”, porque Él la llena posteriormente). Por el bien de Tu hogar, te pido que Tú la reúnas toda, porque Tu hogar debe albergar a todas las naciones del mundo, como se nos dice, “porque mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”. Nosotros buscamos las palabras con las que cuales dirigirnos hacia el Creador. Sin embargo, en realidad, debemos recibir estas palabras desde Arriba. La Luz debe enseñarnos su lenguaje, el cual es llamado “El lenguaje sagrado” que está basado en el atributo de otorgamiento y amor, contrario a nuestras percepciones y sus expresiones actuales. Así que, en realidad, nuestra petición comienza con la petición por la corrección, una súplica por el cambio. En nuestro movimiento hacia el Creador, es muy importante encontrar y sentir la reciprocidad. No existe Creador sin la creación y no hay creación sin Creador. El Creador es lo que está formándose dentro de nosotros, el atributo de otorgamiento, que se manifiesta entre nosotros. Es un campo que se percibe en alguna materia que somos nosotros. Por esa razón, sólo habiendo preparado la “base” correcta, un lugar, empezamos a manifestar, a revelar y a percibir lo que llamaremos el “Creador”. Nosotros estamos hablando sólo de la percepción de Él dentro de nosotros. Es por eso que el Creador es llamado “Boré” en hebreo, de las palabras “Bo” y “Reh”, que significa “ven” y “mira”. El hombre debe controlar su aspiración hacia el Creador. Si esta es correcta, entonces el hombre siente la aspiración del Creador hacia él. La reciprocidad está siempre allí, si esa intención es correcta, la Luz comienza a manifestarse inmediatamente en él. A veces sucede todo lo contrario, cuando el Creador nos corrige, demostrándonos que no estamos aspirando correctamente hacia Él, que es necesario hacerlo desde un punto más profundo en el corazón. Pero nosotros siempre debemos aspirar a sentir la reciprocidad. Cualquier plegaria, cualquier aproximación correcta, si queremos que sea en la cualidad de otorgamiento, debe comenzar necesariamente con gratitud. De lo contrario, es simplemente una súplica egoísta. Incluso si estamos pensando en recibir de Él la oración, o incluso si hubiéramos querido acercarnos a Él por el bien de nuestros amigos, independientemente de que esta súplica sea correcta, debe comenzar con gratitud. Sólo entonces, según la altura de esta gratitud puede uno pedir y entonces esta petición estará dirigida posteriormente hacia la ampliación del otorgamiento. A menudo me preguntan, “¿Qué hacer si no puedo encontrar nada dentro de mí por lo cual estar agradecido?” Ya que por regla general, en el estado en que el hombre quiere pedir actualmente, se siente mal y pesado. Tú debes comparte con los demás y ver que eres especial, que has sido elegido por el Creador. Ves lo que está sucediendo con el resto de personas a las que Él no les ha dado la pequeña percepción de sí mismas, llamada el punto en el corazón. Es simplemente un punto porque nosotros aun no sentimos dentro de éste algo diferente, sino que entendemos solamente que pertenece al superior. Es por eso que éste nos dirige hacia alguna parte que está más delante. Si se ampliará, entonces, la percepción, la realización y la revelación se formarían en su interior. Por ahora es sólo un punto, pero nos lleva hacia adelante. Mientras que para las personas que no lo tienen, por desgracia, es mucho peor. Esto significa que aquí el agradecimiento es posible. No el agradecimiento egoísta por el hecho de que el Creador me haya hecho especial, sino por el hecho de que por este medio, Él me encomienda que piense en los demás. Él mismo se encuentra dentro de Su atributo de otorgamiento y no puede acercarse a las criaturas, porque entonces simplemente ellas quedarían “atadas” a Él, estarían atadas a la Luz, al placer y no serían capaces de pasar al atributo de otorgamiento. Es por ello que, a personas como nosotros, Él nos da la posibilidad de acercarnos a los demás y explicarles gradualmente a ellos acerca del contacto con la Fuerza superior. Sin embargo, sin importar lo que pueda ocurrir, para nosotros es muy difícil ir hacia adelante, aunque sabemos que todo proviene del Creador y todo es corregido por el Creador, por la Luz. Sin embargo, nuestro acercamiento a Él debe ser formulado por nosotros, pero también se hace bajo la influencia de nuestra súplica a Él. Eso es llamado una oración, o la preparación para una oración: “Danos la posibilidad de dirigirnos correctamente y pedir correctamente. Danos la posibilidad de no pedir por nosotros mismos tanto como sea posible, de sentir los demás, a fin de pedir en nombre de ellos”.