¿Qué significa pensamiento de la Creación en espiritualidad?Pensamiento de la Creación es el pensamiento del Creador mediante el cual se ha creado todo, los creados se encuentran en él y todas sus acciones y sentimientos. Los creados se elevan, se equilibran con el Creador y llegan a la corrección final y de esta manera consiguen y aplican todo Su pensamiento. Los creados sienten todo esto como si fuera un proceso que ellos atraviesan, que hace algo en ellos, que algo pasa con ellos, pero en realidad, tanto los creados como las acciones que les acontecen, sus sentimientos, los estados por los cuales atraviesan, todos los Mundos, Sefirot yPartzufimy en definitiva todo este enorme proceso, todo se encuentra en su interior y todo esto es el pensamiento de la Creación, que es lo único que realmente existe. Aparte de esto no hay nada y nosotros existimos en Su pensamiento, en el cual atravesamos todo ese proceso y nada más. Por lo tanto con un solo pensamiento se creó y se hizo todo y llegó a la corrección final. Todo está en el pensamiento del Creador, en relación a la Luz en ese creado sobre al cual desea otorgar y traerlo a un estado llamado "Bueno y Benefactor". Nos da la sensación que nosotros existimos, nos parece que hacemos algo aquí, actuamos, hacemos algunos esfuerzos, elevamos MaN (plegaria), recibimos MaD (respuesta de Arriba) y hay aquí Mundos enteros, Partzufim, distancias infinitas, pero todo esto existe solamente en nuestra imaginación y solamente en el pensamiento de la Creación.




Tanto los problemas corporales como los espirituales, se originan de la misma fuente puesto que “



La Luz superior permanece en reposo absoluto y nada le impide al ser creado sentir que es controlado por una fuerza única y unificada que llena toda la creación. Son sólo las propiedades de la criatura misma las que no le permiten experimentar esa fuerza debido a que son opuestas al Creador, a la Luz. De hecho, de acuerdo a la condición de la Primera Restricción (Tzimtzum Alef), las propiedades de la criatura tienen que corresponder con las propiedades de la Luz, con el otorgamiento. Esta condición es establecida por el Creador quien desea traer al ser creado al estado más confortable, justo el mismo que el Suyo. Así, el deseo del ser creado el cual no posee la intención de otorgar es el que lo resguarda del Creador, sin dejar que lo sienta a Él, a la Luz, al llenado. La corrección por la que debemos pasar para sentirnos dentro de la Luz superior es considerada la “pantalla” (Masaj) o la intención de otorgar. Por lo tanto, existe un sistema de ocultamiento, el ocultamiento de los mundos que obstruye la Luz para el ser creado (un “mundo” en hebreo es Olam y ocultamiento es Alama), detrás del cual cultiva su deseo egoísta. Entonces, se despiertan en este una chispa de la pantalla, la Luz reflejada y este es el “punto en el corazón”. Si la criatura lo fomenta, está en un proceso donde constantemente se le muestra una nueva profundidad del deseo por el sistema de los mundos, a un grado cada vez más alto, comenzando de cero. Esta responde mostrando una disposición por adquirir la intención de otorgar para este preciso deseo. En ese caso, el sistema de ocultamientos le concederá la corrección, una pantalla anti-egoísta, la intención de otorgar. El ser creado exige que todo el grosor (Aviut) del deseo que el sistema de los mundos le revela desde el lado izquierdo, sea corregido por la pantalla, la intención de otorgar del lado derecho. Al enlazar esas dos fuerzas, deseo e intención, la criatura se ensambla en semejanza a la Luz superior. Al crecer, la criatura experimenta diferentes sensaciones bajo el impacto de la Luz superior. Puede sentir que es libre de hacer lo que quiera. Más aun, puede considerarlo o no. Puede esforzarse por ser libre a un grado mayor o menor, o puede que no tenga ninguna idea de este asunto del todo, es decir puede estar más cerca o más lejos de los grados animado o humano. Cuando el punto el corazón, la chispa de la pantalla rota y la Luz Reflejada, comienza a desplegarse en una persona, él o ella tienen una oportunidad de expandirla y exigir para este la Luz que Reforma. Previamente, esta chispa, la pantalla rota, lo obligó a querer la espiritualidad de manera egoísta y a disfrutar del Creador y del mundo espiritual de forma egoísta. Mientras que ahora quiere convertirlo todo en otorgamiento. Así, una persona entra a un grupo cabalístico y comienza a practicar el otorgamiento en este. Ya sea que tenga éxito o no, esos son todos componentes necesarios para llegar a una plegaria, petición. Si el tipo de necesidad correcta madura en la persona, la Luz superior, que hoy le trae una sensación de estar distante, le dará una sensación de cercanía.







Dado que todos los cambios son realizados únicamente por la Luz, cada vez que actuamos, nuestras acciones deben mostrarnos cuan inadecuados somos comparados con ella. En otras palabras, yo debo actuar como Él lo hace para ser capaz de ver lo diferente que soy de Él, en mi nivel actual. Es similar a un pequeño niño que está tratando de copiar el comportamiento del adulto. Después de haberlo hecho, él se da cuenta de cuan correctas o incorrectas son en realidad sus acciones. Es como si estuviera haciendo ejercicios al ensamblar pequeñas estructuras de juguete con los bloques de construcción o haciendo su tarea para la escuela. Todo esto se hace con el fin de probarnos y comparar nuestros resultados con los correctos. Nuestro avance se basa en las diferencias reveladas entre lo “deseado y lo real”, entre lo que soy capaz de ser y lo que se supone que sea por ahora. Esto significa que debemos tratar constantemente de realizar actos de otorgamiento y utilizarlos para examinar y evaluar lo que aun no he adquirido. No debo desesperarme cada vez que fallo, sino amar este estado de iluminación. Después de todo, eso es lo que nos está enseñando cómo seguir adelante. En realidad no significa que hice algo mal y ahora debo sentirme culpable. Por el contrario, tuve éxito y por lo tanto se me está mostrando en qué más puedo avanzar. La Luz sigue mostrándome los cambios para dar el siguiente paso. Si yo fuera incapaz de hacerlo, la Luz no lo revelaría a mí, y entraría en una especie de niebla, en un estado de inconsciencia. Sería insensible, y me sentiría bien. La Luz no me iluminaría mis faltas y no me mostraría qué hacer. No tendré a nadie con quien hablar si no me he preparado para trabajar en el grupo, estudio serio, y hago otras cosas. Por lo tanto, la Luz no podría permitirme que tome otra acción que no tuviera fundamentos en que basarla. En ese caso, parecería como si yo estuviera bien y no fuera necesario hacer nada. Me gustaría entrar en una especie de ilusión que durara mucho tiempo, incluso años. De hecho, todo depende de la preparación, aunque la preparación depende del entorno. Por lo tanto, se supone que debemos realizar unos cuantos actos materiales, como organizar los estudios, el grupo, la conexión con los amigos, y en hacer todos los discernimientos en los cuales nos esforzamos juntos. Si estoy ansioso por unirme con los demás y revelar el atributo de otorgamiento allí, tendré que formar eventualmente mi actitud hacia el concepto interno del “grupo” o del “lugar” del espacio espiritual, el deseo integral donde se revela la propiedad de otorgamiento mutuo entre todos. Es la Luz la que nos revela el otorgamiento, y cuando esta revelación alcanza una cierta medida plena, en el mínimo nivel, esta nos llenará. Experimentaremos el otorgamiento y su origen mismo, es decir, la presencia de la fuerza superior que sostiene esta propiedad. Revelaremos no sólo la Luz, sino su misma fuente. Rabash concluye su carta: “Que el Creador nos ayude a aceptar el gobierno superior por encima del tiempo y el espacio y a unirnos siempre a Él”




Cada uno de nosotros siente que es especial y único, como si fuera el único que existe en el mundo y como si todos los mundos estuvieran destinados a él. Mientras se desarrollan las generaciones, cada persona sobresale más y más, el egoísmo crece y requiere de una persona que sea más autosuficiente y sienta que él es el centro del mundo. La envidia, el miedo y la vanidad nos fuerzan a actuar de manera que otros piensen que están más arriba que ellos. Estamos sólo dispuestos a dejar esto si no tenemos ninguna opción o somos demasiado perezosos, porque para alcanzar algo tenemos que sobrellevar una batalla infinita. Sin embargo, el deseo e impulso de afirmarse uno mismo por sobre todo, aun quema en la persona. Vemos que solo la sensación de exclusividad propia de uno invita a la gente a “subir por encima del otro”, a pararse el uno en el otro construyendo una pirámide humana desde arriba, de los gobernantes hacia abajo, al más pequeño. Todo depende de cuánto sobresale la persona con su exclusividad, tanto como de las condiciones y cualidades con las que nació y las cuales ha recibido del entorno en el proceso de su desarrollo. De una forma u otra, eventualmente las personas alcanzan algo en la sociedad humana sólo mediante el uso de la cualidad de su propia exclusividad. Esta cualidad viene del Creador: Él es Uno y por lo tanto cada uno de nosotros, que se ha separado del deseo común que fue creado por el Creador, también se siente singular. Nosotros somos como una imagen holográfica donde cada parte lo contiene todo. Solíamos ser un alma, similar al Creador, pero entonces se rompió en partes y ahora cada una de estas piezas contiene una sola forma del alma común, pero en la forma opuesta debido al rompimiento. Hay una forma integral del alma inicial oculta dentro de mí y por eso, presionado por la fuerza del rompimiento, yo lo siento todo y exijo que todo el mundo y que el Creador estén a mi disposición. ¿Qué o quién puede tener alguna importancia aparte de mi? Como resultado, nuestra propia expresión en este mundo se construye solo en la cualidad de la exclusividad de quien opera en cada persona. ¿Hacia dónde apunto todos mis deseos, pensamientos y habilidades? A volverme aún mas único y exclusivo. Cada persona avanza abajo este camino de acuerdo con sus propias fuerzas, cualidades y velocidad, y también en la medida en la que el entorno lo incita. Lo más importante es: ¿Para el beneficio de quien utilizo mi “yo”, todas mis cualidades y en general, mi exclusividad? Si yo soy único en el mundo entonces ¿para quien actuó? Eventualmente la persona toma las decisiones de que usarlas correctamente significa servir al mundo justo como lo hace el Creador. Allí él se vuelve humano, similar al Creador y el mundo se vuelve un lugar de encuentro entre el Creador y la creación. Ahí ellos se unen y se funden uno con el otro, sirviendo a todas las almas. De esto, vemos que la cualidad de exclusividad puede jugar un papel doble: primero la persona se esfuerza en conquistar todo el mundo como Napoleón y usarlo como él lo considere conveniente, en oposición al Creador, pero al final revela la necesidad de cambiar y adquirir similitud con el Creador. La exclusividad puede usarse ya sea para uno mismo o por el bien del prójimo. Esto es lo que determina el lugar de una persona en la escalera espiritual.



Escritos de Rabash, Shlavei HaSulam (Peldaños de la escalera), artículo “Cuáles son los cimientos sobre los que se construye la Kedushá [Santidad]“: Al construir un edificio en la corporalidad, vemos que quien quiera construir un edificio debe primero cavar los cimientos, y sobre los cimientos construye el edificio. Al cavar los cimientos, vemos que debe discernir entre tener un edificio de un piso, es decir, sólo el primer piso, o un edificio de varios pisos. Así, la excavación de los cimientos en el suelo debe estar de acuerdo con la altura del edificio. Los cimientos no se cavan de una sola vez. Más bien, cada día se construyen los cimientos de manera que sean más profundos, y entonces uno puede construir un edificio más alto. El mismo orden se aplica en la espiritualidad… ¿Y cómo es cavar en la espiritualidad? Es una deficiencia, cuando una deficiencia es excavada en el corazón, ya que el corazón es llamado “deseo”, un corazón es llamado Maljut, y un corazón es llamado “tierra” o “suelo”…. En otras palabras, antes de ir y construir un edificio, primero debemos cavar en el suelo, es decir, sacar todo lo que haya en el sitio en que se excava. Para que la criatura aprenda las condiciones que le permitirán llegar a ser similar al Creador y realizar el propósito de la creación, tiene que incluir en sí misma todas las propiedades del Creador, una por una. Es por eso que todas las propiedades del Creador y todas las propiedades de la criatura están incluidas unas con otras y entrelazadas de tal manera que la criatura permanece con un “registro” (impresión) de lo que significa ser similar al Creador. Esto se logra mediante la ruptura que se extiende desde arriba hacia abajo hasta la profundidad del deseo, desde el nivel cero hasta el cuarto. Así es como ocurre una completa inclusión mutua de las propiedades del Creador y las de la criatura en la forma opuesta a la meta. Esta forma contiene todos los detalles que son absolutamente opuestos al estado final, plenamente corregido. Aquí, aparece la criatura real, el “hombre”, y es llamado a volverse similar al Creador en el futuro. Desde este estado, comienza a ascender por sí mismo y a alcanzar al Creador, la verdadera propiedad de otorgamiento. De esta manera, el hombre avanza desde el principio de la creación hasta su finalización, al fin de la corrección. Todo se construye sobre el deseo de disfrutar, sobre la materia de la creación. Mientras más lo usemos, más podemos construir, es decir que principalmente, tenemos que ahondar en el deseo de disfrutar y sentir cuán opuesto es al Creador. Esto significa que lo excavamos hasta una gran profundidad y no estamos asustados de revelar su oposición. Esta es una sensación poco placentera y usualmente trae sufrimiento. Después de todo, revelamos la propiedad opuesta a la bondad. Enseguida, llegamos a la necesidad de corrección y comenzamos a pedir la Luz, la propiedad del Creador, a corregir la propiedad de la criatura. Eso es llamado “construir un edificio”. Sin embargo, las personas no son capaces de construirla por sí mismas, la Luz la construye. Tenemos que proporcionar la vasija, el deseo, y expresar nuestra petición de manera precisa. Si entendemos y pedimos de manera precisa lo que es necesario para ascender un peldaño más, un “piso” más, la Luz viene y lo construye. Así, avanzamos más. Los cimientos que son usados para construir la estructura espiritual son el deseo de disfrutar, la sensación de su oposición al Creador. Mientras más profundo excavemos, más alto podemos ascender.


Por esta razón, si vamos a crear un ser, debemos programar en él la habilidad de moverse de manera autónoma, independientemente. ¿Qué tipo de criatura creo el Creador? Fue la “inclinación al mal”. Pero ¿tiene esta “inclinación al mal” su propia habilidad para moverse? ¿Es realmente independiente y respetable? Sí, sí lo es. La inclinación al mal es la línea izquierda en la espiritualidad, la cual se opone al Creador, lo entiende y desea ser opuesta. Allí comienza todo. La inclinación al mal no comienza con mi deseo de engullir comida o de dormir. Después que atravesamos la preparación en este mundo y que cruzamos el Majsom, entonces por un lado, recibimos la “inclinación al mal,” la línea izquierda, la recepción y por el otro “la inclinación al bien,” la línea derecha, el otorgamiento. Y es nuestro trabajo restablecer la línea media. En el lado izquierdo esta la “inclinación al mal”, el Faraón, quien proclama: “¡yo gobierno!” y esté solo está después del Majsom. Y en contra de él, está la fuerza superior, el otorgamiento. En cuanto a nosotros, estamos en la línea media. Esta es la “inclinación al mal” creada por el Creador, mientras todo lo que tenemos durante nuestra preparación en este mundo es solamente existencia animada, ni buena, ni mala. De esto no es de lo que estamos hablando. Y así, este mundo no existe; es imaginario y no tiene ni bien, ni mal. Las inclinaciones al “bien” y al “mal” existen solo en la espiritualidad. Tú eres los dos ángeles, las dos fuerzas, los dos sirvientes. ¿A quién sirven ellos? Sirven al hombre que esta construyéndose a sí mismo, es decir a su propio deseo, a “sí mismos”, a ambos. Esto es lo que desea el Creador. De ahí, ¿cómo puede realizarse mi “Yo”, si no tengo dos fuerzas que puedan construirme en el medio, entre “pro” y “contra”, al tomar mi propia decisión? Por lo tanto, el Creador intencionalmente creo la “inclinación al mal” como la fuerza opuesta a Él. Después de todo, el otorgamiento, la “inclinación al bien”, es el Creador mismo. Entonces, entre estas dos fuerzas, en la parte media de Tifferet, entre sus tercios superior e inferior, hay un espacio para el hombre. Esta es la única forma en que puedes construir un espacio libre o el punto del libre albedrío. La libertad yace solo entre dos estados estrictamente definidos que presionan en ti en ambas direcciones y tú debes escoger entre ellos. El punto de libertad, el punto de elección, de libre elección, es la elección que tú haces en el espacio estrecho y contraído entre las cuchillas de las tijeras. Imagina esto: Dos paredes de repente comienzan a moverse y nos aplastan entre ellas. Esto es lo que es la libertad. Y mientras más alto te eleves en los escalones de la escalera espiritual, más angosto se hace el espacio entre ellos y más fuerte te presionan. Pero es de esta presión, de la horrible tensión entre ellos, que tu encuentras tu expresión de yo.
