
Del artículo de Rabash: “La contradicción de los viejos, es una construcción, la construcción de los jóvenes, es una contradicción”. “Los viejos” son aquellos quienes están acostumbrados al trabajo de Dios, “Jóvenes” son aquellos quienes están comenzando su trabajo. Una contradicción es un descenso o caída, que significa que primero hubo un ascenso en el trabajo el cual se considera una construcción, es decir que ellos consideraron los ascensos, pero la contradicción es cuando ellos sintieron la caída, que viene del ocultamiento del Creador, es decir que el Creador se oculta a Sí mismo de ellos y esto es llamado una contradicción. La contradicción del viejo es cuando ellos dicen que el Creador les envío el ocultamiento, entonces resulta que ellos ya están en construcción, ya que creyeron que el Creador está cuidando de ellos y que por eso ellos reciben sustento. “Los viejos” son aquellos que ya están acostumbrados al trabajo espiritual y ellos saben cómo interpretar cada estado, cómo alcanzarlo y cómo hacerlo beneficioso. Así que incluso su “contradicción” es construcción. Esto se debe a que ellos no olvidan y se sostienen de la intención de que todo viene del Creador, aun el descenso. Entonces, es durante los descensos, al permanecer fieles, al sostenerse de su fe, en la intención de para otorgar aun durante los descensos, que ellos construyen los ascensos. El descenso mismo se vuelve un ascenso. El ascenso no viene después del descenso, sino es el mismo descenso si la persona se lo atribuye al Creador, a la meta de la creación y entiende que ella lo siente en los deseos de recibir y le añade la intención correcta a esto: El descenso mismo viene de un ascenso. La persona inmediatamente se eleva del descenso que se siente en el deseo egoísta, por medio de la revelación de la vasija corrupta. Entonces ella deja de moverse hacia arriba y hacia abajo en una ola de ascensos y descensos. Ella está siempre feliz de los descensos, porque no es después de que terminan, sino durante ellos que ella se adhiere al Creador. Entonces la contradicción que el viejo siente va hacia la construcción de ellos, puesto que de esto, ellos construyen una adhesión más intensa con el Creador. “Los jóvenes” son aquellos que aun no tienen poder, no tienen suficiente soporte del entorno que pueda estabilizarlos, que les permita voltear del descenso hacia el ascenso, en adhesión. Así que ellos aun comienzan a usar sus ascensos de manera egoísta y disfrutando de la buena sensación, olvidando así la intención. Entonces el ascenso se vuelve un descenso y la construcción se vuelve destrucción. El estado es determinado por la intención de la persona.




Como sucedió que durante el último congreso en el norte, nuestro grupo se dividió en dos partes: la primera, 10 personas, se aislaron del mundo en el primer piso del centro y simularon completamente las condiciones de los amigos en la convención en Israel; el segundo, 20-30 personas que debido a varias razones pudieron asistir pero sólo participaron parte del tiempo, estaban en otra habitación. Yo estaba entre los diez aislados y no podía concentrarme en nada excepto un pensamiento: “¿Cómo pudo suceder que nos dividimos en dos partes?” Pero no tuve el coraje de mencionar este problema con las otras 9 personas. Esta pregunta me persigue; ¿Qué debo hacer? ¿Debo ponerlo a discusión o sería contra la unidad del grupo, incluso en esta decisión de estar divididos en dos partes durante la convención? Sólo pienso que el comité espiritual debe insistir en que el grupo permanezca junto sin importar bajo qué condiciones.
Nosotros somos el resultado de la ruptura. Si queremos acercarnos a la Luz, a la vida espiritual, asemejarnos al Creador, entonces esto sólo es posible a través de la unidad. Así somos llevados a través de muchas situaciones por medio de las cuales necesitamos aprender que sin la unidad, no encontraremos la fuerza, los esfuerzos, los pensamientos, o los deseos correctos. Muchas veces en su vida, el hombre dice que es suficiente y decide que de ese día en adelante se tomará a sí mismo en serio y dedicará cada momento al desarrollo espiritual, a tomar ventaja de todos los medios posibles, a dejar de desperdiciar su vida y de menospreciar las oportunidades que se nos entregan de arriba. Pero ya en el próximo momento, él olvida esos pensamientos. Él ve, que si vienen obstáculos, no es capaz de afrontarlos. Esto es hecho a propósito con el fin de enseñarle que si quiere adherirse al camino y tomar cada vez la decisión correcta, él debe recibir la fuerza del entorno. Él puede recibir esta fuerza si considera lo que lo rodea como más grande que él mismo. Si tiene un amigo que considera un nivel por encima de él, entonces él es como un cero frente a un uno. Esto significa “10″. Si él tiene muchos amigos, entonces su número crece en correspondencia. En la medida en la que sea capaz de anularse hacia los otros, entonces él los verá como más grandes que él mismo y de esta manera puede recibir de ellos impresiones más grandes, es decir la fuerza para la plegaria, la unidad, y el trabajo espiritual. Después de todo, él ya está anulándose en realidad ante ellos y así la fuerza espiritual viene a él. Pero mientras tanto, esta fuerza espiritual, la auto anulación y el mismo campo en el cual él actúa, junto con los amigos, son egoístas, “Lo Lishmá” (No por su Nombre). En cualquier caso, esas son acciones correctas y es por esto que funcionan. No debemos menospreciarlas, después de todo, todas esas pequeñas cantidades se acumulan en una gran luz, sus esfuerzos se acumulan con el fin de elevar a sus amigos cada vez más alto y esta es la meta de la creación que él quiere alcanzar con la ayuda de ellos. 












En este momento, nosotros existimos en un estado en el que el egoísmo ya no está empujándonos desde atrás, no hay un propósito que nos jale hacia adelante y en la esfera de nuestra existencia, la naturaleza misma está advirtiéndonos desde todos los lados que hemos superado todos los límites de su explotación y que esto ya no puede seguir así. Cada día, estamos destruyéndonos a nosotros mismos más y más, como pequeños egoístas necios, no sentimos que mañana no tendremos nada que comer y beber, nada que respirar, que no seremos capaces de proporcionar incluso lo necesario para suplir las necesidades básicas. Llegamos a un punto nuevo, muy interesante donde tenemos que entender cómo podemos reconstruirnos a nosotros mismos y nuestra relación con el mundo y la naturaleza, con el fin de proporcionarle a la humanidad una vida normal en los siglos venideros, donde, por un lado, usaremos los recursos naturales con mucho cuidado, dentro de los límites del consumo económico y razonable, por el otro, le daremos a la gente una meta y una motivación para actuar de esta manera. Esta meta debe explicarle a la persona que la vida con limitaciones y equilibrio razonable es atractiva, benévola, que ésta lo llena y le da las sensaciones especiales que todas sus oportunidades anteriores no podían darle. ¿Dónde se puede encontrar una meta tan atractiva, como un sueño luminoso, que la persona se despierte feliz y trabaje con alegría? Además, en la nueva sociedad reconstruida, la gente trabajará sólo dos o tres horas al día con el fin de proveerse de todo lo necesario y a parte de ello tendrá un montón de tiempo libre. Y ¿qué hará durante el resto del tiempo la persona moderna? ¿Yacerá en el sofá, verá la televisión, beberá cerveza, y verá el fútbol? ¿Cómo puede ocuparse para que todas sus necesidades egoístas, o la desesperación, la alienación y la impotencia de repente se conviertan en emociones positivas, para que se transformen en algo brillante alegre y que esto le proporcione un llenado? ¿Cómo puede hacerse esto? Así que el siguiente estado de la humanidad nos plantea varios desafíos: darle a la persona la emoción y llenado en su vida consciente en vez de hacerlo en la vida simple y limitada. Para eso necesitamos criarlos, educarlos y ofrecerles la posibilidad del llenado. ¿Con qué? Aquí descubrimos una oportunidad verdaderamente nueva en la que la persona comienza a ser llenada con algo superior a nuestra vida ordinaria, porque ella ya no puede llenarse a sí misma con comida, sexo y familia. Ya no puede llenarse con dinero, poder, honor y conocimiento, puesto que, incluso eso llega a un determinado final racional. Y lo único que permanece es el grado siguiente, el séptimo, su desarrollo espiritual que está por encima de los deseos básicos anteriores. Este desarrollo espiritual se produce cuando la persona comienza a revelar su grado siguiente de existencia en unidad con los demás.

Por medio de la unión con los demás la persona se vuelve similar a la naturaleza, la cual está totalmente unificada como un organismo único. Y cuando se entra en equilibrio con la naturaleza, en unión con ella, la persona comienza a sentir la fuerza interior que sostiene toda la naturaleza, a sentir su programa y su evolución. Ella comienza a alcanzar las leyes que están escondidas en la naturaleza, las cuales no habría podido descubrir por medio de nuestras ciencias egoístas y capacidades de investigación anteriores, puesto que la persona ahora se torna diferente: integral. Empieza a sentir esto, y un nuevo órgano sensorial de percepción integral se despierta en ella. A través de este órgano sensorial, la persona entra en un nuevo estado que la llena por completo y además, le da la oportunidad del llenado infinito, porque aquí está la interconexión con la fuerza común del universo entero, con la naturaleza. Por cierto, los físicos y astrónomos ya están hablando de esto, puesto que ellos sienten esto mientras trabajan con los vacíos cósmicos, con las leyes y movimientos. De igual forma que una persona que vive en el bosque, siente el bosque y la naturaleza, muchos investigadores comienzan a sentir la fuerza general de la naturaleza. Ellos están diciendo, “¡Nosotros sentimos que el universo entero es un pensamiento, una concepción, este es un programa interno!”. Ellos no pueden traducir sus sensaciones al lenguaje de los números y fórmulas, pero lo sienten. Y este programa realmente existe en la naturaleza ya que estamos desarrollándonos y viviendo dentro de él, y éste creó todo lo que nos rodea. En otras palabras, dentro de la naturaleza está la fuerza, que por un lado evoca todo el desarrollo y por el otro, lleva esto hacia una finalidad específica a través de su influencia de causa y efecto sobre todas partes de la naturaleza, es decir que nosotros podemos revelar esta meta. Y debido a que ahora la persona ha dejado de ser un elemento pasivo como lo fue antes del momento actual, mientras que evoluciona dentro de la naturaleza como sus partes inanimada, vegetativa y animada, ahora estamos entrando en un nivel de desarrollo consciente. Por lo tanto, todo nuestro reto ahora es descubrir el próximo nivel de existencia. Entonces, llegaremos a una dimensión completamente nueva, a un estado en el que nos sentiremos por encima del tiempo y del espacio, es decir, estaremos en concordancia con las fuerzas que rigen toda la materia. Nosotros las descubriremos y seremos capaces de interactuar con ellas. Esto es posible sólo a través de la integralidad, en la que nos uniremos con la naturaleza misma como sus partes integrales, no devorándolo todo como un cáncer, sino interactuando con ella en equilibrio y armonía. Y debido a que estaremos incluidos en la naturaleza por nuestro propio deseo, deliberadamente, incluso diría de manera tierna, tratando de sentir todos sus planes y fuerzas ocultas, nuestra mente comenzará a desarrollarse ahora en concordancia con los alcances que nos serán revelados. Esta es la fase siguiente del desarrollo humano.



El 99% de las personas quieren saber qué tienen que hacer realmente para que haya cambios en la sociedad. ¿Cómo podemos transmitirles la sensación de seguridad, unidad y conexión a través de la difusión?
El temor de estar hambriento, enfermo o viejo y el temor a la muerte son temores a la derrota del ego. El temor a la falta de llenado, a la carencia de llenado, se encuentra ya en un nivel más elevado, aunque sigue siendo un temor egoísta, pero ¿podemos nosotros luchar contra él, por qué se nos dio?. Es imposible escapar de los temores, comenzando por temor más primitivo a la muerte y todos los demás temores que se vuelven impresiones. Éstos se nos dieron para que al huir de ellos, dado que no tenemos otra elección y al ver que no hay ningún lugar hacia donde huir y que nosotros no podemos compensarnos a nosotros mismos, de repente descubramos: “Si yo me elevo por encima de ellos, si vivo en un sistema de otorgamiento y amor, por fuera de mí, no le temeré a nada. Puede ser que salgo de mi mismo, es decir de mis deseos y de mis pensamientos, yo seré capaz de imaginar que no existo, puesto que no tengo deseos o pensamiento acerca de mí mismo. ¿Qué tengo? Tengo pensamientos acerca de los demás, de todo aquello que no soy yo. Así que probablemente ésta es una buena cosa. De esta manera yo no sufro por nada. Pero si yo no sufro, tampoco siento nada. Por lo tanto, bien puede ser que al deshacerme de mí, de mis temores, tendré que estar lleno de los sufrimiento de los demás y vivir en tales temores. Por lo tanto tendré la sensación y seré capaz de llenarlos. Esto significa que todos estos pensamientos son esenciales a fin de empujar a la persona hacia adelante. Ella no debe deshacerse de estos, no debe evitarlos, sino que por el contrario, sólo debe tratar de dirigirlos correctamente. Nosotros estamos constantemente manejados por el temor hasta el final de la corrección, Gmar Tikkun, ya sea temor de nosotros mismos o temor de los demás, el cual depende de cuán lejana de mi esté la gente por la que temo, que me inquieta y por la que me siento preocupado, así se mida la altura de la persona. ¿En qué sentido? Si decimos que todo está conectado en un solo sistema, entonces pienso en aquellos que son más cercanos a mí puesto que yo dependo de ellos y pienso en aquellos que son distantes a mí, no porque yo dependa de ellos, sino porque yo simplemente pienso en el sistema y tal vez en el Creador, puesto que ya puedo operar en Él a través de este sistema. Yo puedo llevar el sistema a un estado en el cual Él puede revelarse y por lo tanto causarle placer a Él, etc. Esto quiere decir que yo me convierto en un socio activo que comparte Su trabajo en el mundo. Siempre existen preocupaciones, sufrimientos y temores, eso es bueno. Por su intensidad, yo mido mi grado, mi ascenso espiritual, mido hasta dónde convierto yo el temor en avance. Al mismo tiempo, no creo que cuando estás avanzando espiritualmente cambien drásticamente tus temores. Te pueden dar los más simples temores mundanos, aunque estés en un alto nivel espiritual. Todo esto continuará hasta que se complete la corrección. ¿Cómo más puede la persona ser empujada hacia adelante si no es por medio del temor? El temor es una sensación de un deseo que no ha sido llenada.
La unidad y la cohesión en el superior son la Luz para el inferior. No hay tal Luz, el llenado se crea por esas cualidades adicionales que desarrollamos: la pantalla, nuestra actitud y nuestros valores. Todo esto nos llena y nos sirve como Luz. En realidad, todo está determinado por nuestra actitud. ¿Cómo sentimos al Creador, Su actitud? La Luz superior no es una lámpara, sino más bien las impresiones dentro de la persona. Es por eso que un grupo que está uniéndose y poco a poco pasa a través de todas las etapas, revela al Creador en la etapa más alta, la cuarta etapa de su unidad. Nuestra máxima conexión es el estado de preparación final en el que descubrimos la chispa espiritual, la fuerza que nos viene del Creador. En Él alcanzamos ese mismo punto que venía indirectamente de Él. Todo esto se realiza dentro del grupo, como se nos dice, “El Creador habita en medio de su pueblo”. Es por ello que, por un lado, el avance es imposible sin la unidad en el grupo, y por otro lado, sin estudios ni difusión. Por medio de estas dos acciones, nosotros llevamos a cabo la corrección general.
