
Rav: ¿Cómo puedo yo empujar a un estudiante? Él debe ejercer un esfuerzo por sí mismo, cerrar sus ojos y brincar del avión. El necesita hacer un esfuerzo interno, reunirse a sí mismo de tal manera que reconozca la necesidad de unirse con los demás. Y solo en esta unidad, cuando él brinca hacia afuera de sí mismo, no del avión, cuando salta hacia adentro de la comunalidad e integralidad, más allá de sí mismo y dentro de los demás, de la recepción al otorgamiento, cuando él hace esta inversión, este salto, pero al mismo tiempo se voltea a sí mismo al revés, solo entonces puede él experimentar esto. Además, existe una fuerza en la naturaleza que no empuja, sino que nos ayuda a hacer este cambio, esta fase de transición. Ésta trabaja solo a condición de que demandemos su influencia y ayuda. Esto es llamado el MAN (plegaria) que es necesario que se forme en la persona, es decir, una necesidad urgente para cambiarse uno mismo de la recepción, de ser egoísta como una célula cancerígena, al dar, a ser compasivo, emanante, y a sentir a todos los demás. Esta fuerza es capaz de cambiarnos y ella existe en la naturaleza. Pero no existe en cada uno de nosotros separadamente; aparece solo cuando nos reunimos juntos y creamos dentro de nuestro círculo comunalidad entre nosotros, nuestro esfuerzo común dirigido hacia el cambio. Y entonces cada uno de nosotros y todos nosotros juntos experimentamos este cambio. Nos volvemos un todo completo. Y entonces, después de habernos alejado de este, nos volvemos egoístas una vez más. Así, esta fuerza nos construye dentro de una totalidad, cambiando no a cada uno de nosotros por separado, sino precisamente a todo el grupo de gente que sostiene a los demás y eleva su meta, creando tal demanda común, que realmente atrae para ellos la fuerza de la naturaleza que los cambia. Pero para que esta fuerza influya en ellos, necesitamos acumular un cierto potencial. Y entonces la fuerza nos sostendrá. Esta es la segunda fuerza, la otorgante de la naturaleza. Existen dos fuerzas en la naturaleza: la de recepción y la de otorgamiento. Nosotros nunca hemos usado la fuerza de otorgamiento. Al desear llenarnos a nosotros mismos, solo usamos la fuerza egoísta y hemos tratado con ella. Y ahora, estamos perdiendo gradualmente el deseo de trabajar con ella y de esta forma estamos llegando a la revelación de la siguiente fuerza. En nuestro método, esto es conocido como las dos líneas, donde la línea izquierda es la que recibe y la derecha es la que otorga. Por medio de la ayuda de estas dos líneas, comenzamos a trabajar en conexión mutua y a elevamos en la nueva dimensión a lo largo de los peldaños de la escalera de alcance, sensación y llenado.
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