Nosotros disfrutamos de nuestro sufrimiento. El mundo entero disfruta del sufrimiento porque hay una manera muy simple para escapar de ellos y alcanzar un estado maravilloso de bondad, el cual es imposible de describir. Pero la gente prefiere sufrir. Nuestro deseo de recibir es responsable de esto, a él le gusta sufrir. Todo un placer viene de la superación del sufrimiento. En realidad esto es masoquismo. Todos nuestros placeres, desde los más pequeños hasta los más grandes, de todo tipo, vienen sólo del sufrimiento. Nosotros disfrutamos por haber sido capaces de evitar sufrir un poco, de pasar por encima de esto, pero en cualquier caso, todo tiene su raíz en el sufrimiento. Esta es la naturaleza del deseo de recibir.Con el fin de disfrutar, nosotros necesitamos una deficiencia y luego, de su llenado. En nuestro caso, la deficiencia es la carencia de llenado, la muerte. Y un poco por encima de la muerte ya se considera placer, pero no obstante, todavía se asocia con la muerte. Placer, es cuando hay un poco más que el estado de la muerte. Sin embargo, el placer espiritual es diferente, allí hay placer que proviene del otorgamiento. Así, incluso el nivel más bajo, básico, ya da fuerza y simboliza la vida, puesto que yo no siento deficiencia en nada. Yo personalmente no necesito nada para mí. Estoy en el estado de Bina, “Jafetz Jesed” (Deseo de otorgar), como un monje que vive en el bosque y ni siquiera sienten la necesidad de una camisa. Y por encima de este estado, yo siento aún más la vida, aún más otorgamiento, aún más libertad. Mientras que, al mismo tiempo, en nuestro deseo de recibir, sentimos sólo la muerte y el sufrimiento y no podemos escapar de ellos. Sin esto, el ego no puede sentir placer. Siempre hay debemos añadir un poco de “sal y pimienta” a la comida para darle sabor.

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