El grupo existe solo para revelar al Creador, la fuerza que nos otorga y opera en nosotros. Al adherirnos a Él, nos elevamos por encima de nuestra existencia corporal y sentimos la vida eterna que fluye en el flujo infinito. Los cuerpos cambian de una generación a otra, pero nosotros regulamos la conexión con el alma y existimos en esta, unificados por siempre. Nosotros podemos alcanzar esto, solo por medio de la conexión y unidad. Aunque no está en nuestro poder el unirnos, la Luz superior, el Creador, es el único que nos une, sin embargo con la ayuda del grupo podemos descubrir la necesidad de esto. Nosotros necesitamos un gran deseo, una gran necesidad por la Luz que nos une. Entonces, ¿bajo qué circunstancias lo querremos? Este está en el estado de separación. Es por esto que se revela la negatividad en el grupo: conflictos, separación, y alejamiento entre los amigos. Nosotros tenemos que estar preparados, tenemos que saber que todas estas cosas se revelan para que podamos regular la conexión entre nosotros y unirnos por encima de ellas. Finalmente vemos la imagen siguiente: Por debajo de esto está el ego (Ego) que separa a los amigos y nosotros nos conectamos por encima de él por nuestro amor mutuo (Amor). Al mismo tiempo, nadie molesta los demás. Aun si yo no me llevo bien con los amigos, aun si hay conflictos por diferentes razones, todo pasa en el nivel del ego humano que nos separa. Por encima de este, construimos la conexión de amor.
El ego crece constantemente y nosotros tenemos que hacer grandes esfuerzos para poder conectarnos por encima de este, por encima de los celos, el odio, la pasión, el orgullo y la dominación. Yo abrazo al amigo internamente a pesar de todo lo que siento en contra de él. Lo más importante es que el amor no anule el ego para que ellos dos crezcan fuertes en su resistencia. El ego es Maljut (M) y el amor es Keter (K). No sabemos por anticipado que tensión, que espacio habrá entre ellos (Δ), pero finalmente (℧) hay que estructurar todas las diez Sefirot. Entonces obtengo una vasija en la cual siento el mundo espiritual, al Creador, la Luz.
Esto ocurrirá, solo si Keterya creció dentro de mí, lo cual significa que el deseo de amar al amigo por encima del gran odio, es suficiente para crear las primeras diez Sefirot.Todos los problemas en nuestra relación deben ser examinados como impulsos que nos empujan hacia adelante. Cada “disfunción” indica que somos dignos de intensificar el amor y la conexión entre nosotros. Si la persona no puede hacer esto, si no conoce la herramienta que le permite construir la conexión por encima del rechazo, entonces su ego no se incrementó y ella vive una vida ordinaria. Solo depende de nosotros que el creciente ego demande estar constantemente en conexiones mutuas. Hicimos un gran trabajo de conexión durante la convención. Sentimos qué significa estar juntos en la calidez de la cooperación mutua. Después, sentiremos cómo crece nuestro deseo más débilmente, cómo se reduce la tensión y cómo se revela la indiferencia. Así tiene que crecer nuestro ego, al hacer una “pregunta lógica”: “¿para que necesitas todo esto? Hemos celebrado suficiente”. Este es un sentimiento perfectamente natural de la persona y ella no siente que esté siendo manipulada desde Arriba y que su ego esté siendo incrementado intencionalmente al evocar el rechazo, la indiferencia y la fatiga. Todo está hecho a propósito, para que la persona venza los obstáculos. Trata de no olvidar esto, hazte para ti mismo una señal, trata de ver cómo yace en ti y te confunde la fuerza única que existe Arriba para que puedas comenzar a entender por encima de tu estado de ánimo, “de la dirección en la que sople el viento” y lo alcances a Él. Al rechazarnos, esta fuerza quiere que nosotros lo queramos a Él. Es como una mujer que esta cortejando a un hombre, y parece mantenerlo alejado, rechazado, solo para encender su deseo. La sabiduría de la Cabalá llama a esto un “baile”: “Nosotros estamos acercándonos y después alejándonos, una y otra vez, hasta que el deseo se fortalezca para que estén las diez Sefirot completas. Entonces el Creador será revelado y nos adheriremos a Él en una verdadera conexión.
El ego crece constantemente y nosotros tenemos que hacer grandes esfuerzos para poder conectarnos por encima de este, por encima de los celos, el odio, la pasión, el orgullo y la dominación. Yo abrazo al amigo internamente a pesar de todo lo que siento en contra de él. Lo más importante es que el amor no anule el ego para que ellos dos crezcan fuertes en su resistencia. El ego es Maljut (M) y el amor es Keter (K). No sabemos por anticipado que tensión, que espacio habrá entre ellos (Δ), pero finalmente (℧) hay que estructurar todas las diez Sefirot. Entonces obtengo una vasija en la cual siento el mundo espiritual, al Creador, la Luz.
Esto ocurrirá, solo si Keterya creció dentro de mí, lo cual significa que el deseo de amar al amigo por encima del gran odio, es suficiente para crear las primeras diez Sefirot.Todos los problemas en nuestra relación deben ser examinados como impulsos que nos empujan hacia adelante. Cada “disfunción” indica que somos dignos de intensificar el amor y la conexión entre nosotros. Si la persona no puede hacer esto, si no conoce la herramienta que le permite construir la conexión por encima del rechazo, entonces su ego no se incrementó y ella vive una vida ordinaria. Solo depende de nosotros que el creciente ego demande estar constantemente en conexiones mutuas. Hicimos un gran trabajo de conexión durante la convención. Sentimos qué significa estar juntos en la calidez de la cooperación mutua. Después, sentiremos cómo crece nuestro deseo más débilmente, cómo se reduce la tensión y cómo se revela la indiferencia. Así tiene que crecer nuestro ego, al hacer una “pregunta lógica”: “¿para que necesitas todo esto? Hemos celebrado suficiente”. Este es un sentimiento perfectamente natural de la persona y ella no siente que esté siendo manipulada desde Arriba y que su ego esté siendo incrementado intencionalmente al evocar el rechazo, la indiferencia y la fatiga. Todo está hecho a propósito, para que la persona venza los obstáculos. Trata de no olvidar esto, hazte para ti mismo una señal, trata de ver cómo yace en ti y te confunde la fuerza única que existe Arriba para que puedas comenzar a entender por encima de tu estado de ánimo, “de la dirección en la que sople el viento” y lo alcances a Él. Al rechazarnos, esta fuerza quiere que nosotros lo queramos a Él. Es como una mujer que esta cortejando a un hombre, y parece mantenerlo alejado, rechazado, solo para encender su deseo. La sabiduría de la Cabalá llama a esto un “baile”: “Nosotros estamos acercándonos y después alejándonos, una y otra vez, hasta que el deseo se fortalezca para que estén las diez Sefirot completas. Entonces el Creador será revelado y nos adheriremos a Él en una verdadera conexión.





Es gracias al hecho de que comenzamos a conectarnos mutuamente en todo el mundo. Al formar conexiones basadas en el amor por encima de la repulsión y el desagrado, comenzamos a entender el poder interno que está oculto en esas relaciones. Veremos hasta qué grado nos llena el otorgamiento a otros. Entonces una mujer querrá estar en una relación así con su esposo, con un cierto esposo y no con algún compañero al azar, como lo vemos en estos días. Entonces serán capaces de establecer una relación mutua y construir una familia, no en el nivel biológico, sexual, sino en el nivel de la conexión espiritual. En una familia así sentirán que es posible expandir la relación, llenándola a través de los hijos. Todo esto es el resultado del aprendizaje de la persona para conectarse con el mundo. Hemos vivido siempre de forma egoísta. Dábamos y recibíamos de forma egoísta, pero ahora todo el mundo llegará a una conexión altruista. Primero es en la forma de otorgamiento con el fin de otorgar, y después es en la forma de recibir con el fin de otorgar. Entenderemos que vale la pena llegar a tal forma de recibir con el fin de incrementar nuestro otorgamiento. Puede parecer un lenguaje muy elevado, pero de acuerdo al ritmo de nuestro desarrollo este futuro está muy cerca. Por supuesto, es muy difícil entender esto, mientras la persona no cambie. Pero al cambiar gradualmente, comenzamos a entender el nivel en el que estamos y un poco por encima de este. Pienso que mientras más se corrige la persona, al volverse más integral y conectada con otros, al tratar a otros con amor, otorgamiento, preocupación, entendimiento mutuo, su actitud hacia el otro sexo, hacia su pareja, también cambiará y también lo hará la actitud hacia los lazos familiares y los hijos. Después de todo, nunca hemos sentido lo qué es el amor. Hemos actuado de acuerdo a nuestros instintos naturales y en correspondencia con estos, hemos elegido al esposo correcto. Pero ahora nuestras relaciones cercanas estarán basadas en una sensación interna después que aprendamos a vivir por encima de nuestro ego. La naturaleza nos obliga a establecer ese tipo de relaciones globales en todo el mundo. Entonces no veremos al otro sexo en el nivel bestial físico en el que la familia ya ha colapsado. Crearemos una alianza familiar en un nivel espiritual más elevado, y estableceremos conexiones de otorgamiento mutuo. Mediante este otorgamiento mutuo yo comenzaré a sentir de manera diferente acerca de mi cónyuge y él o ella sentirán igual acerca de mí, entonces habrá una nueva conexión entre nosotros, como se nos dice: “un hombre y una mujer, si se les concede, la Divinidad está entre ellos”, lo cual significa una conexión especial. Gracias a esta conexión, comenzaremos a pensar en tener hijos. Esta será una familia totalmente diferente, no vamos a regresar a lo que fue en el pasado, sino que elevaremos nuestra conexión desde el nivel corporal, físico, al nivel de las almas, al nivel espiritual. La familia tendrá la misma forma: Un hombre, una mujer, hijos, pero el significado de la meta será totalmente diferente.
De hecho, toda la Torá habla acerca de las intenciones así como de la dirección en la que la gente debe orientar sus deseos, su trabajo, moldearlos y organizarlos de tal manera que gradualmente alcancen un nivel más alto de similitud con la Luz. La Luz no desciende hasta nosotros en su forma simple y abstracta; ya está “moldeada de antemano”. Después de que la Luz entra en el deseo, este se transforma en concordancia con Sus cualidades propias para que comiencen a armonizarse uno con el otro. En nuestro mundo, vemos como el agua entra fácilmente en las vasijas y toma su forma. Sin embargo, en la espiritualidad es diferente: El mezclarse no ocurre hasta que la forma del llenado y la de las vasijas coincidan completamente. Este estado es llamado “mezcla” o “plena similitud de propiedades”, que debe ser adecuado a las condiciones que son diferentes en cualquier nivel particular de avance. Se espera un nivel más alto, una similitud más fuerte de propiedades; cada paso subsecuente requiere de un grado mucho más alto de similitud, hasta que alcancemos una fase en la que la vasija adquiera la forma de la Luz y finalmente estas se unan. Esta es la razón por la cual nosotros constantemente buscamos la forma correcta que nos permita correspondernos con la forma de la Luz. La Luz es siempre amable y hace el bien. Es siempre la misma; está permanentemente en calma absoluta, como se nos dice: “Yo, HaVaYaH, no cambio”. Es decir que Su intención es ser siempre el mismo. Todos los cambios pasan dentro de nosotros y es por esto que tenemos que buscar constantemente una forma que debemos adquirir para poder ser “adecuados” para la Luz, para el Creador. De manera similar, cuando las personas se enamoran y tratan de ganar sentimientos recíprocos, ellas piensan como deberían verse, sobre qué hablar y cómo comportarse de tal manera que sea adecuado y aceptable para la otra persona. Cuando llega la Luz, debemos actuar de la misma forma. La Luz trae progresivamente ciertas condiciones que son llamadas “peldaños espirituales”. Cada uno de ellos está asociado con un tipo de Luz específica que se “inviste” de forma particular y permanece dentro de la vasija adecuada. Nuestra tarea es traer nuestras “vestiduras” a la similitud con Él. Entonces, ocurrirá el contacto entre la Luz, Sus “ropajes” a un nivel más alto, y el deseo (los ropajes altruistas de la Luz a un peldaño más abajo). Solo bajo tales circunstancias ellos se unirán. Toda la Torá está dedicada a este proceso; no existe nada, salvo esto. En cada nivel, desde el peor y el más bajo, hasta el más elevado y más alto, todo está definido solo por la similitud entre la vasija y la Luz. La correspondencia entre la vasija y la Luz es llamada “intención”. Toso esto se trata del lugar hacia dónde está orientada la vasija y qué se esfuerza por tener. No existe nada más que este reino. Solo nos parece que hay objetos materiales alrededor nuestro en este mundo que nos confunden y esconden de nosotros la verdadera esencia de nuestras actividades. Sin importar con qué tratemos en este mundo, aun así interactuamos con los niveles de nuestra adecuación a la Luz. El lenguaje de la Cabalá habla de esto abierta y claramente; explica el tipo de cambios internos que tenemos que alcanzar, para poder revelar la Luz general. Nuestro deber mientras aprendemos Cabalá es “probarnos” todo lo que aprendemos y ver si la “vestidura” nos queda y en este punto entender como debería ser nuestra unidad.
Shamati # 8: “¿Cuál es la diferencia entre la sombra de Kedushá y la sombra de Sitra Ajra?“: Está escrito (Cantar de los Cantares, 2), “Hasta que sople la brisa del día y huyan las sombras”. Debemos comprender qué representan las sombras en el trabajo. El hecho es que cuando uno no siente Su Providencia y que Él dirige el mundo siendo “Bueno y Benefactor”. El gobierno del Creador es absolutamente bueno. Este es el alcance al que debemos llegar. El Creador es inmutable y no estamos esperando que Él cambie de ninguna manera. Está escrito, “Yo no cambio”. Aquel que es eternamente bueno y hace el bien no puede ser diferente. Él es absoluto y Su otorgamiento es constante. La Luz superior está en absoluto reposo y lo llena todo. Sin embargo, nosotros revelamos a Aquel que es bueno y hace el bien al cambiar nuestra percepción para que podamos ir desde el infinito negativo, desde una realidad que parece peor que la muerte, hasta el infinito positivo, el bien mayor y entonces, a pesar de nuestras propias sensaciones, por encima de ellas, sentir que todo es bueno. Esta es la clase de pantalla (Masaj) y percepción que tenemos que adquirir. En el deseo egoísta sentiremos los peores estados posibles, los cuales no podemos ni siquiera imaginar y aún así, por encima de nuestros deseos nos corregiremos a fin de comprender y sentir que esto es lo mejor posible. Ese es el tipo de diferencia que debe abrirse entre nuestras sensaciones en el deseo y lo que revelaremos conscientemente. El Creador no cambia. Él sólo nos envía constantemente estados que se vuelven más difíciles y desagradables, tanto para el cuerpo animado como para el alma, para que por encima de ellos que podamos formar la percepción opuesta, impregnada de otorgamiento y amor. Al llevar a cabo el otorgamiento, precisamente por encima de toda la pesadez, yo revelo la buena voluntad del Creador y llego a identificarme con Él. Así, la persona revela la vida espiritual sólo en el trasfondo de las circunstancias difíciles y malas. De lo contrario, no podría separarse de nuestro mundo y entrar en la espiritualidad. Hoy en día este proceso está tomando proporciones globales. Esto se debe a que hasta ahora nos hemos desarrollado en el egoísmo común, primero de forma lineal, y en los últimos 200 años, de manera exponencial. Sin embargo, el egoísmo aun no nos conectó unos con otros en un todo global e integral. Pero hoy el mundo entero es un grupo, que está desconectado, roto y en la necesidad de corrección. Este grupo se divide en dos partes:
Tenemos que entender que sólo hay dos estados en nuestra vida, en nuestra realidad: un estado de oscuridad, una sombra, o un estado de Luz, de conexión, de revelación del bueno y el benevolente. No hay nada en medio. Si al escuchar acerca de esto la persona constantemente trata de clarificar los estados por los que pasa, ya sea una sombra o la revelación del Creador, ella avanzará en la línea media.
Si yo pudiera asomarme desde mi pequeña envoltura y ver dónde estoy en este mundo global, cómo tratar a toda la humanidad que como una sola alma va a través de diferentes cambios para acercarse a su estado perfecto, yo percibiría mi vida un poco diferente. No podría mirar mi vida personal, una vida que es tan pequeña como la vida de una hormiga, que no debería tomarse en cuenta en absoluto. Si te incluyes en el gran proceso global junto con los demás, tú sentirás que estás en el flujo infinito de la vida. Mientras tanto nosotros deberíamos aprender qué hacer con el fin de sentir la eternidad de la naturaleza y ser incluidos en ella. Entonces desde esta altura tú serás capaz de solucionar todos tus problemas personales. Pero si nosotros tratamos de solucionarlos en el nivel corporal ordinario, no seremos capaces de resolver nada. La evidencia de eso son todos los vanos intentos de corregir la situación actual que han tomado los gobiernos. No hay otros medios para corregir nuestro estado personal, con excepción de la educación y la formación integral. Por lo tanto, una mujer que se siente muy mal porque no pudo encontrar una pareja con quien construir una familia y tener hijos, debería entender que es así cómo la naturaleza quiere obligarla a estar incluida en el mundo entero como una mujer. Como resultado de estar incluida en el mundo, que es el resultado de la educación integral, ella comienza a entender las conexiones que ella debe tener con los demás. Ella comienza a sentir cuán buena es esa conexión recíproca con el mundo. Entonces ella conocerá al hombre adecuado y ellos comenzarán a aprender cómo ellos pueden apoyarse mutuamente el uno al otro, con el fin de elevarse al nivel espiritual y comenzar a ser uno, a pesar de que ellos puedan ser diferentes y permanecer cada uno en su propio ego. Al instante la percepción personal cambia, todo funcionará de inmediato. Ellos querrán estar más fuertemente conectados y tener hijos de modo que la conexión mutua puede ser implementada espiritualmente. Este espíritu los obligará a formar una familia.

Una madre entiende claramente porque llora su bebe, aun que el bebe no se da cuenta de por qué llora. El mismo principio se aplica aquí: Nosotros tenemos que transformar los deseos de la gente, de lo contrario ellos no se armonizarán con la Luz. La gente llora por sus problemas en sus vidas materiales, pero la Luz no responderá a sus quejas puesto que Él fue quien se los creó. Está dicho: “Ven al Faraón ya puesto que Yo he endurecido su corazón“. Es el Creador quien arregla nuestros problemas y yo no puedo pedirle que nos libere de sus dificultades, entonces ¿por qué Él las ha mandado? Tenemos que ir a Él con una petición diferente, con nuestra petición para que nos ayude a elevarnos por encima de nuestras aflicciones y nos permita escoger aunque estemos atravesando por angustias, porque solo al hacer esto podemos percibirlo a Él. Así es como nos elevamos al otorgamiento más allá de la recepción. Pero ¡somos incapaces de alcanzar este estado! Estamos profundamente sumidos en el egoísmo; sufrimos, nos esforzamos por deshacernos al menos del dolor así dado que somos incapaces de sentir el gozo. Debemos exigir de Él: “Dame el poder que me permita estar por encima de mi dolor“. Nosotros necesitamos estar particularmente consientes de nuestra renuencia a experimentar dolor y nuestro deseo de estar por encima de esto: Deja que mi cuerpo sufra, pero aun así yo puedo estar un paso más arriba que mi cuerpo; la aflicción me ayudara a escapar de mis deseos egoístas. Si el sufrimiento desaparece, yo regresare al Faraón; sin embargo, si la aflicción persiste, hare todo lo que esté en mí poder para evitar el dolor. Entonces, el sufrimiento es un prerrequisito necesario para hacerme huir del Faraón, de mi egoísmo. Pero ¿Hacia dónde corro? Le ruego al Creador por libertad: “Dame una oportunidad para escapar y elevarme por encima del Faraón“. Aun que yo trato con una pequeña parte del mal común, este es el tipo de trabajo que tengo que hacer conscientemente. Mi trabajo es no quedarme como un miserable animal, sino elevarme al nivel del ser humano. Tengo que darme cuenta que el nivel humano es más alto que el animal. Debemos dibujar una línea de separación obvia y rígida entre estos dos estados.
Hoy somos similares a un tumor maligno que está destruyendo su entorno. Eventualmente, cuando no tenga nada más que devorar, el cuerpo morirá así como el tumor. Estamos en las mismas relaciones mutuas con la naturaleza, nuestro ego devora a su entorno. ¿Cómo podemos construir un entorno que nos convierta en personas que se complementen mutuamente? Este es el problema de la educación moderna: ¿Cómo cambiar al hombre? Básicamente la crisis global actual es una crisis social, antropológica. De pronto nos damos cuenta de que tampoco se nos enseñó cómo ser humanos en el verdadero sentido de la palabra. Todos nos graduamos de escuelas que estudiaban diferentes materias. Por años los maestros se pararon frente a nosotros y nos dictaron clase, después esperaron buenas calificaciones en los exámenes. No nos enseñaron a establecer relaciones correctas entre nosotros, y no nos explicaron cómo entender a los que nos rodean o incluso a nosotros mismos. Yo ni siquiera conozco lo básico de mi sicología ¿Por qué soy como soy? ¿Qué sucede dentro de mí? ¿Qué determina las decisiones que tomo? ¿En qué se basa mi forma de pensar? ¿De dónde vienen todos los nuevos deseos que siento? ¿Cuál es la fuente de mis instintos e impulsos internos? No se nos enseñó nada de esto. Por el contrario, nadie se molestó en enseñarnos cómo conectarnos mutuamente de forma correcta, y hoy vemos los resultados de esta “educación” en nuestra vida diaria. Esta es la razón del surgimiento de una nueva ciencia, la educación integral. Estamos viendo un incremento en el crimen, en la violencia doméstica, y otros problemas sociales que nos cuestan dinero, energía y salud, convocan miedo e incertidumbre. Si nos liberáramos de ellos, liberaríamos grandes poderes sociales y ahorraríamos billones en mejorar nuestras vidas. De acuerdo con la educación integral, la persona en sí nunca debe ser el blanco directo real. Sólo debemos darle buenos ejemplos, incluso sin palabras. Así es como un niño observa a los adultos, imita sus acciones, y así crece. Si lo colocamos entre animales será como ellos. Entonces el buen futuro de la sociedad está en establecer el entorno correcto para la persona. Nosotros desarrollamos activamente este método y lo enseñamos a nuestros hijos después de la escuela, quién es la persona, cuál es su sicología, cómo toma decisiones, por qué piensa en sí misma y en los otros de esa manera, por qué considera a ciertas personas como sus amigos y a otros como sus enemigos, etc.
Antes de que muera el gobernante de Egipto, el trabajo de todos es de naturaleza egoísta. Cuando el soberano muere, pierde su importancia; en otras palabras, llegamos a un estado en el cual dejamos de celebrar nuestro ego y ya no queremos dedicarle a este nuestras vidas. Comenzamos a darnos cuenta que no vale la pena trabajar para nuestro ego. Aún continuamos apegados a nuestro egoísmo e incluso obtenemos cierto placer de este. Al mismo tiempo, nuestra consciencia se expande y llegamos a entender que nuestro ego no tiene ningún valor. Incluso si continuamos haciendo lo mismo por 10 o 20 años, nunca nos liberamos de esta esclavitud. Cuando la persona se encuentra en una situación insoportable, pregunta: “¿Qué sigue?” Sin embargo, siempre tenemos una oportunidad de llegar a tal interrogante antes de que las circunstancias en las que estamos se vuelvan absolutamente intolerables. Todo lo que necesitamos es elevar el nivel de nuestra conciencia, para llegar a ser “sabios” que ven los estados futuros en su infancia. Un infante o un niño pequeño no ve el futuro; él exige todo de inmediato. Tras crecer un poco, comienza a darse cuenta de que tiene que esperar para obtener algo que quiere. Cuando la persona crece es más inteligente, ya realiza cálculos complicados. Nuestras vidas están limitadas a 70 u 80 años aproximadamente, lo cual nos hace sentir que tenemos mucho tiempo por delante. Sin embargo, al envejecer comenzamos a darnos cuenta claramente de que el tiempo tiende a comprimirse. Dejamos de ser animales y nos convertimos en humanos. Los animales nunca consideran el futuro; no piensan en mañana, ni ven el momento que sigue. Los animales viven en el momento. Aún cuando éstos sienten ciertas cosas que los humanos somos incapaces de comprender (por ejemplo, un inminente temblor o un tsunami), aun así lo perciben solamente a través de sensaciones del momento presente. Las personas, por el contrario, ven el futuro y son capaces de detectar señales de sus próximos pasos. Cuando la persona está convencida de que no hay necesidad de trabajar por el bien del ego, se hunde en la desesperación. Vemos que hoy la mitad del mundo está deprimida y el número de suicidios crece constantemente. Esto significa que las personas ya no quieren trabajar para el Faraón; no le ven ningún sentido a este tipo de vida. Esto sucede en los países más opulentos de la civilizada Europa (principalmente en los países escandinavos), donde las personas tienen aseguradas todo tipo de cosas materiales, pero no les queda claro para qué vivir. Las personas no se harían preguntas si no sintieran que el resultado final es bastante diferente de la actual existencia holgada. Esas preguntas surgen sólo con la insatisfacción: Ya sea la falta de felicidad o prevén que su estado de holgura actual terminará pronto. Entonces cuando el “amable” Faraón muere, surgen nuevas preguntas: ¿Por qué tenemos que trabajar tan duro para nuestro ego? Esto es lo que siguen preguntando la humanidad como un todo, y cada individuo. Es el punto en el que tiene lugar la clarificación: ¿Cuál es el propósito de nuestro trabajo, es recibir o dar?
En nuestro mundo global actual estamos todos conectados nos guste o no y esto es peligroso porque puede llevar a una explosión, a una guerra mundial. Ya se está hablando de eso, pero no hay solución. Si el ego ya ha terminado su desarrollo y no nos permite avanzar más, entonces la presión que expande este sistema integral, que es mutuamente dependiente en su totalidad, puede traer cualquier cosa. Y estaremos dispuestos a hacer cualquier cosa sólo para romper esta conexión. Esta es la cualidad única de nuestros tiempos. Un sinnúmero de estudios investigativos nos muestran que hemos llegado a un punto especial en nuestro desarrollo que no tiene precedentes en la historia humana. En el pasado, el ego creciente, constantemente empujó por detrás, y sabíamos que la vida sería buena para nosotros o para nuestros hijos. Pero hoy no esperamos que nuestros hijos tengan una mejor vida que nosotros. Por el contrario, muy pronto agotaremos totalmente todos los recursos naturales, contaminaremos el medio ambiente, el agua limpia y el aire puro se acabarán. No hay lugar hacia donde podamos desarrollarnos. La crisis es la esencia de una nueva humanidad. No es coincidencia que la palabra “crisis” (ρίσις) signifique nacimiento en griego antiguo, un punto de quiebre a partir del cual comienza una nueva vida. Entonces al examinar la situación actual, tenemos que entender: ¿Qué hay de nuevo aquí? ¿Qué se nos está revelando?. Todo el problema es que hasta ahora nos hemos desarrollado a través de una fuerza, negativa que moldeó diferentes necesidades en nosotros y nos empujó hacia adelante para satisfacerlas. Carecemos de una segunda fuerza, positiva que atrae y une. Esta fuerza no existe en la naturaleza, en la esencia humana. Sin importar lo que hagamos, todo es para la ganancia personal, con el fin de usar a otros para nuestro propio beneficio. ¿Entonces dónde podemos alcanzar esta segunda fuerza? Después de todo, nuestro cuerpo y todos los sistemas naturales están construidos con base en la cooperación de dos fuerzas opuestas: más y menos, caliente y frío, presión y vacío, etc. En la naturaleza inanimada, vegetativa y animada siempre existe una cosa en contra de la otra y la vida se desarrolla en el equilibrio entre esas fuerzas, en armonía, en la correcta emisión y absorción. Pero en el nivel “humano” y en el nivel de nuestra consciencia, la fuerza positiva no existe, sólo la fuerza negativa: yo quiero usar constantemente todo lo que veo y recibir lo que siento que me hace falta. Hoy estamos en la cima de esta tendencia y en este punto tenemos que caer en cuenta que carecemos de otra fuerza, de la positiva. Ésta no vendrá a nosotros instintivamente, de manera natural; tenemos que desarrollarla nosotros. Muchos científicos están estudiando este problema. En el instituto ARI estamos en contacto con miles de expertos en todo el mundo. Todos están de acuerdo acerca de este problema, que sin esta fuerza positiva no seremos capaces de seguir ¿Pero dónde podemos encontrarla? La respuesta es simple; la persona tiene que estabilizar su fuente construyendo una nueva sociedad. Es del conocimiento de todos, que nos desarrollamos por medio de nuestra sociedad. Un niño abandonado en el bosque crecerá como un animal y no se desarrollará como una persona. La persona es el resultado de la sociedad humana en la que crece. Es por eso que nos preocupan tanto los amigos con los que juegan nuestros hijos, la escuela a la que van y a quiénes frecuentan; la sociedad nos moldea. Si queremos crear un nuevo hombre que viva en armonía con otros, entonces tenemos que establecer el entorno correcto para él, con el fin de enseñarle la forma de pensar integral que está basada en el otorgamiento y no en la recepción. Hoy mientras la conexión global se vuelve cada vez más fuerte, ya sentimos las conexiones entre los países. En el futuro la presión social también crecerá. Así que simplemente tenemos que cuidar de nosotros mismos. Todo depende de si establecemos un entorno. Nadie está feliz con la situación actual. Los conflictos son más intensos en todos lados y la desesperación está creciendo. No hay otra opción, es el momento de desarrollar la educación integral, para atraer la fuerza positiva. Entonces descubriremos que la crisis actual está revelando la negatividad sólo para que lo positivo se coloque en oposición a esto. De esta manera nuestra sociedad (en cada nivel, hasta el nivel global), como toda la naturaleza, estará basada en dos fuerzas: la positiva y la negativa. En el medio, en la conexión, en el equilibrio entre ellas, encontraremos una nueva vida, el verdadero nivel “humano”. Nosotros sentiremos la armonía en la naturaleza que está oculta de nosotros, dado que estamos trabajando sólo con una fuerza. Al elevarnos por encima de la naturaleza inanimada, vegetativa, animada y trabajando en el nivel humano al adquirir independientemente la fuerza positiva y equilibrarla con la fuerza negativa, nos familiarizaremos con el sistema perfecto de la naturaleza, y descubriremos las fuerzas que nos manejan detrás de la pantalla de la materia. De pronto descubriremos este enorme sistema que creó la vida y que la dirige a través de la evolución. Comenzaremos a desarrollarnos conscientemente al descubrir esas fuerzas y avanzar con ellas. Entonces nuestro actual estado es en realidad nuestro nacimiento. Todo depende de nosotros y de si podremos organizar la educación integral. No es casualidad que la crisis actual sea global y variada; esta nos incluye a todos e incluye todo y tenemos que encontrar el punto de equilibrio general para compensarla. Entonces, verdaderamente nos sentiremos felices. Comenzaremos a descubrir la eternidad de la naturaleza y sentiremos que estamos en el nivel “humano”, el cual es independiente de nuestro cuerpo. En nuestra consciencia nos elevaremos por encima de este y descubriremos el “nivel de conocimiento” de la naturaleza que maneja todo el universo. Muchos científicos están hablando hoy de eso, especialmente los que se dedican a la física cuántica. Eventualmente la educación integral abrirá nuevos horizontes para nosotros en la ciencia, la cultura, la sociedad, la familia, mediante los cuales adquiriremos y crearemos una nueva dimensión de vida y nos auguraremos un mejor futuro.

Es muy importante unirse a nivel corporal para que sean capaces de moverse hacia la unión de las almas, en otras palabras, hacia la corrección del 
Mientras estudia en el grupo, la gente siente una especie de vergüenza porque se requieren nuevas herramientas, mecanismos y experiencia en la cooperación integral mutua. La persona se ha acostumbrado a vivir y trabajar de acuerdo a un programa determinado. De repente ella descubre que el programa ha cambiado. Las personas permanecen en el círculo y su función es simplemente llevar a cabo una conversación entre ellos, llegar a conocerse unos a otros, ver a otras personas. La persona comienza a preocuparse y a preguntar: “Dime ¿qué hacer? ¿Hacia dónde vamos?”
Primero, cuando las personas se tratan entre sí de forma amable, piensan que es bueno estar cerca el uno del otro. Yo no sé si este es un mejor lugar-estar a tu lado. Segundo, si hablas de mí, el maestro permanece con sus estudiantes tanto como ellos lo necesiten. Tan pronto como esta necesidad desaparece, existe otro trabajo, él es transferido a otro lugar. Entonces, no hay nada terrible en esto. Debes pensar sólo en cómo realizar lo que está escrito en las fuentes primarias y eso es todo. Si hay un maestro, si no hay un maestro, eso no depende de nosotros. Y lo más importante es lo que estamos haciendo ahora. Si existen tales grupos, si las mujeres los ayudan activamente, los apoyan, dirigiéndose hacia el centro del grupo de deseos de revelar al Creador, entonces todo estará bien. No hay necesidad de un maestro. El Creador, la Luz te enseñará. En realidad, esto es lo que estamos tratando de “captar” aquí-el método de trabajo con la Luz.
Para hacer esto, es necesario estudiar primero los materiales que hemos preparado acerca de la integración, interconexión y conexión mutua entre las personas, donde se habla acerca de cómo empezar a “salir de sí mismo” y sentir a los demás, lo cual significa sentir sus deseos.