Al esforzarnos por avanzar hacia la meta de la creación, descubrimos la destrucción dentro de nosotros mismos. Por el contrario, aquellos que no se esfuerzan por ir hacia adelante no descubren la destrucción en el interior de sí mismos. Exactamente de la misma manera, uno puede revelar el mal funcionamiento de un automóvil sólo si uno enciende el motor del automóvil y trata de moverlo. De lo contrario, todo parece estar en orden. Yo no he encontrado todavía ningún problema dentro de mí y le atribuyo el mal a algo diferente. Es por eso que sólo aquel que se esfuerza en dirección a la meta revela la destrucción, sólo aquel que se esfuerza en dirección a la unidad del grupo descubre cuán lejos está de esta. El movimiento hacia el bien y la lucha por el bienestar nos lleva a una mala sensación, a la realización del mal. ¿Para qué? Para que en el siguiente nivel yo pueda gritar pidiendo ayuda, elevar el MAN (oración). Y entonces reciba los cambios, las cualidades del otorgamiento. Ahí es donde ocurre el movimiento y no ocurre en nada diferente. Uno debe verse a sí mismo en esto. Así pues, yo he estado haciendo esfuerzos, estuve unido con el grupo y quería estar con los amigos para llegar al mundo espiritual, quería llegar al otorgamiento, al Creador. Y ¿Qué recibí como respuesta? La realización del mal: se me muestra que no quiero avanzar hacia el Creador, que no quiero estar en el grupo. Yo descubro mi verdadero estado, la verdad sale a la luz. Si desisto ahora, entonces perderé la oportunidad de que esta revelación se presente. El Creador dijo: “Yo he creado la inclinación al mal, he creado la Torá como una especia”. Esto significa que ahora comienzo a partir de la inclinación al mal y que hasta ahora he trabajado con el fin de revelarla. En primer lugar, a fin de revelar el mal, yo debo estar conectado con el grupo, con el estudio, con el Creador y con otros medios. Como consecuencia, se me ha revelado la inclinación al mal. Posteriormente, me dirijo a una súplica (MAN) por la Torá, la especia, la Luz que Reforma, la cual está oculta en el interior de ella. En realidad, todo eso es bueno. Puesto que si fuéramos a juzgarlo desde el punto de vista del otorgamiento, entonces la revelación del mal sería la esencia del bien. Pero ¿cuando se logra la revelación?.Y entonces, llega a mí el siguiente estado, yo he recibido la respuesta, MAD, de Aquel que está por encima de mi súplica. Esta respuesta puede ser tan grande, que alcanzaré la conexión de grupo y una vasija en la que revelaré la Luz. Entonces la Luz y la vasija se volverán otorgamiento, el cual alcanzo después de numerosas acciones similares.
De esta manera, por una parte, la recepción, la inclinación al mal son siempre características mías, pero por la otra, yo obtengo la fuerza del otorgamiento, la Luz.
De esta manera, por una parte, la recepción, la inclinación al mal son siempre características mías, pero por la otra, yo obtengo la fuerza del otorgamiento, la Luz. 
Mi esposa es mi espejo. Después de todo, yo nunca he visto a mi pareja, sino que en él o ella veo un reflejo de mis cualidades. Por ejemplo, no entiendo el estándar de belleza aceptado en China. Veo a una mujer que tiene una reputación de ser una verdadera belleza, y me pregunto: Yo nunca la llamaría hermosa. Para mi gusto, su cara es demasiado redonda, sus ojos son demasiado angostos y su pelo es demasiado recto. Todo esto me parece poco atractivo. Pero una vez leí un artículo de un periodista chino sobre el concurso internacional de belleza “Miss Asia” y éste decía que la niña no habría ganado en China porque sus ojos eran demasiado grandes. Yo me quedé simplemente aturdido de ver cuán diferentes eran nuestras percepciones acerca de la belleza, eran totalmente opuestas. Es por ello que no podemos entender a los demás. De ello se deduce que yo miro a la chica que está ante mí y proyecto sobre ella todos mis ideales sobre la belleza. Y si no asciendo por encima de ellos, esto afectará toda nuestra relación. Yo no lo percibo a él o a ella como es, con todas sus verdaderas cualidades, sino que veré en ella el reflejo de mis propiedades, mi gusto. Cuando uno mira a una persona de una manera imparcial, es imposible determinar de manera absoluta si él o ella es hermosa o no. Pregúntale a cualquier madre y ella te dirá que no hay nadie en el mundo que sea más lindo que a su hijo. Como se nos ha dicho, “el amor cubre todos los pecados”. Y por el contrario, nuestro ego, el odio, desfigura toda la belleza. La apariencia de una persona a la que odio también se vuelve insoportable. Y a pesar de ser objetivo, yo estoy dispuesto a admitir que según mi criterio, él o ella al parecer tienen una cara bonita, pero yo lo odio por otras razones. Sólo los seres humanos muestran dicha actitud. Los animales no se fijan en la belleza, ellos valoran en los demás el poder, la capacidad de procrear, de tener crías sanas y de criarlas hasta que sean independientes. El hombre, sin embargo, se daña con la noción de la belleza. En realidad, esto no es belleza, sino la demostración de mi ego: las condiciones especiales que yo le presento el lado opuesto, las cuales superan el mínimo necesario requerido del cuerpo físico. Si miráramos a los demás de forma racional, natural, yo vería ante mí a una mujer sana y fuerte con la cual estaría dispuesto a casarme. Después de todo, veo que ella organizará bien la casa. En el pasado, la gente solía elegir al cónyuge sobre la base de este principio simple y egoísta. O tomaban en cuenta la posición social, la riqueza. La gente no le prestaba mucha atención a la belleza, sino que solía elegir al cónyuge sobre la base de razones simples y pragmáticas: lo cual es bueno para la vida. Más a menudo, incluso los padres, no los jóvenes, acostumbraban elegir y actuar como agencias matrimoniales para las parejas. Esta era la costumbre en la mayoría de las culturas. O pedían la asesoría de una persona inteligente, respetada. En nuestros días, repentinamente llegamos a tal distorsión que esto en particular, nos obliga a realizar la corrección. Hoy en día sólo tenemos en cuenta si nos amamos uno al otros o no. Todas las películas nos hablan sólo de un amor así. Antes no era así. Nosotros no entendemos cómo vivía la gente hace cien o doscientos años. El amor o la atracción mutua no estaban en el campo de visión. La atracción sexual jugaba un papel, pero no tiene nada que ver con lo que hoy entendemos por el concepto de amor. Este se ha desarrollado sólo muy recientemente y ha deteriorado toda nuestra vida. Por lo tanto, si lo utilizamos correctamente y “cubrimos todos los pecados con nuestro amor”, si lidiamos con nuestro impulso de amar u odiar al otro de esta manera particular, tendremos éxito.
Todo se revela sobre el trasfondo del creciente ego y también aquí es donde está el peligro; cómo culminaremos la corrección ¿Con el fin de recibir o con el fin de otorgar? ¿Qué camino seguiremos, el camino de la Torá y el camino del sufrimiento? Esto se debe a que la fuerza positiva crece en oposición a la fuerza negativa. Así que no hay menos problemas con la revelación de la Cabalá. Es porque somos menos capaces de escuchar algo y porque hay un incremento cada vez mayor de la dureza del corazón. No es coincidencia que los últimos golpes antes del éxodo de Egipto fueran tan difíciles.
Ambos nos elevamos mutuamente en el otro por encima de nuestro egoísmo, hasta que encontramos un punto de tangencia donde somos un todo común. Esto se llama “Adam“ a partir de quien ocurrieron los medios de separación, el hombre y la mujer. En general, el Adam “bíblico” es una estructura integral, un sistema “unisex”. No hay ni mujer ni hombre en este. Posteriormente, este sistema se ha quebrado en dos partes con el fin de revelar el conjunto completo de sus cualidades opuestas en su forma máxima. Esta oposición máxima es lo que se revela hoy en día, ya que no podemos más estar juntos en ningún tipo de relación. Esto puede verse en el florecimiento de varios tipos de sexo inusual, no natural, que proviene de la imposibilidad de ser capaces de existir juntos, de la facilidad y corrupción de las conexiones, etc. Esto quiere decir que hemos llegado a un estado donde debemos empezar a restaurar la estructura de Adam desde su completa oposición. Este es un estado muy bueno, similar a cuando se le da a un niño un juego de construcción de bloques completamente desordenado o un rompecabezas, para que pueda juntarlo. Es de este ensamble que alcanzaremos la naturaleza, al Creador y será más claro para nosotros quienes somos y dónde existimos. Al final, alcanzaremos la parte interna del mundo, su fuerza, el plan actual y seremos capaces de revelar por nosotros mismos un nivel del universo completamente diferente, eternidad y perfección. Todo esto es posible. Esto es evidenciado hoy en día por la ciencia.





Todos estamos conectados puesto que uno no puede ser impresionado sin los demás. Supongamos que me faltan dos Sefirot para completar el total diez Sefirot y que estoy totalmente cerrado, sintiendo la oscuridad absoluta. Si yo agrego los atributos que necesito, todo se revela y se enciende repentinamente. Es suficiente incluir un elemento que falta en el sistema e inmediatamente éste empieza a funcionar, aunque es solo uno de un millar de detalles idénticos. Si la impresión colectiva alcanza el nivel necesario de conexión, ésta determina nuestro siguientenivel, la nueva altura. En un punto más alto, un gran número de deseos debe conectarse en mayor reciprocidad, en una gran impresión colectiva de la Luz. ¿De qué está hecha esta sensación colectiva? Ellos están impresionados por la conexión entre ellos, por su unidad y por el beneficio que reciben de esta cooperación mutua. Todos dan vida a los demás: la Luz de Ruaj. Ninguno de nosotros tiene esta Luz, ella se crea como resultado de nuestra conexión. Es el Creador (Bore) al que nosotros revelamos, por eso lo llamamos “ven y ve” (“Bo-Reh”). La vida se crea por la conexión de las células muertas. Si se conectan correctamente, de repente cobran vida. Hay una cierta fuerza desde el interior que las impulsa a la vida, pero en sí misma es invisible. Nosotros descubrimos esta fuerza superior sólo si “venimos y vemos” al Creador entre nosotros. Espero que durante los talleres comiencen a descubrir esta impresión interna en la conexión entre ustedes. Las palabras en sí mismas no tienen sentido, la clave es la acción de la Luz que Reforma. La historia en sí sólo nos inspira a conectarnos, a buscar, pero no más que eso. Queremos alcanzar la impresión de la conexión. Este entusiasmo es llamado Luz que fluirá entre nosotros en esta conexión correcta, en un círculo. Entonces, ¡este círculo se convertirá en un mecanismo que genera la Luz, la vida!
Nosotros, a pesar de ser tan diferentes unos de otros, nos conectamos en un sistema, como en un esquema eléctrico con un cable, una resistencia, un imán y una batería que genera tensión en un circuito. Si todas las partes no están conectadas con las demás, el sistema no funciona. Cuando esta cadena está conectada correctamente, comienza a generar en ella la fuerza de la vida. ¡Nosotros comenzamos a descubrir que hay vida en esto: la Luz de NRNHY! La Luz general de NRNHY es el Creador, “ven y ve”, la Sefira superior, Keter. Cuando alcanzamos la vida, alcanzamos su fuente dentro de ellas, al elemento de vida llamado el Creador. Él se revela en el sistema, en la conexión correcta entre nosotros. Esto es lo que yo espero de los talleres y lo alcanzaremos gradualmente. Mientras tanto, tendemos a olvidar esto y a discutir diferentes cosas teóricas. Pero con la ayuda de los pasajes que yo leo, te quiero llevarlos hacia la impresión emocional. A veces hago una pregunta teórica, pero en cualquier caso, yo espero que ustedes se conecten. Este es el único resultado del taller, hasta qué punto hemos conseguido conectarnos por medio del proceso que hemos atravesado.





“Jerusalén” (Ierushalayim) en el sentido espiritual es una “veneración perfecta” (Yira Shlema). Como explica El Libro del Zóhar, tenemos un mandamiento de miedo y un mandamiento de amor. El primer mandamiento es el miedo, que puede ser de diferentes tipos: de este mundo, del mundo futuro, por uno mismo, por la comunidad, por el Creador, etc. Entonces, “Jerusalén” es el miedo perfecto, el nivel de Bina, que entonces se desarrolla para convertirse en la base para recibir la Luz de Jojma por el bien del otorgamiento. Es por eso que este nivel es llamado perfecto, en este, la Luz de Jassadim y la Luz de Jojma están juntas en una vasija. De esta manera, el miedo, es decir, Jassadim, sostiene la Luz de Jojma y este estado perfecto es llamado Jerusalén. Aparte de eso, como sabemos, cada uno de los cuatro niveles de las naturalezas inanimada, vegetativa, animada y humana contiene en sí misma a todas las otras. En correspondencia, en el nivel humano, están también los niveles previos, el inanimado, vegetativo, y animado. Finalmente, el ascenso a través de ellos llega a una interacción (Zivug) de máxima profundidad, ese “lugar” donde todas las criaturas, conectadas por una red común, llegan a un estado integral y llegan a la fusión, a la gota de unidad con el Creador. Eso es lo que Jerusalén es. Así es como lo veremos, como el punto de la más alta cualidad espiritual, como la gota de unidad. El Templo estará ahí, el sumo sacerdote estará ahí, llevaremos todo hasta este punto. Pero tal vez, ¿suponen que Jerusalén es una ciudad en un mapa? No, no estamos hablando de eso. El mundo material desaparecerá, se elevará en nuestra percepción hasta un nivel espiritual. La imagen, la cual vemos hoy está distorsionada por las fuerzas de suciedad. Este es un sueño de aquellos que están en la materialidad. Pero nosotros queremos despertar del sueño, entonces la cobertura en la forma de este mundo desaparecerá y veremos la auténtica realidad en la cual todo está unido. Entonces el punto no están en los edificios localizados en el Monte del Templo; el trabajo que necesitamos hacer es interno. A través de todos los años que pasé con Rabash, sólo una vez visitamos Jerusalén. En su tiempo, Baal HaSulam se mudó de Jerusalén a Jaffa. Por lo tanto, clarificar tus expectativas con respecto a las antiguas losas de piedra, en las ramas, simbolizan lo que es inherente en la raíz, y las necesitamos para llegar de la rama a la raíz. Sin embargo, si nos aferramos a las ramas, nunca llegaremos a la necesidad por la corrección. Hoy, lo material aún nos domina. Algunos creen que si los bloques de piedra fueran arreglados de acuerdo a los planos, lo cual nos parece correcto, entonces de pronto respiraríamos el espíritu de vida en ellos, que les conferiría santidad y fuerza espiritual. De la misma manera un niño hace un aeroplano a partir de los materiales que tiene a la mano con la esperanza de que vuele. ¿Quién sabe hoy cómo crear realmente espiritualidad? Es bueno que las personas estén despertando, pensando en ello; sin embargo, entendemos que en este enfoque no hay espíritu de vida, no hay entendimiento de lo que realmente necesita hacerse.







