
Como
resultado de esto, ellos recibieron de Abraham este método de alcance
basado en la “misericordia de Abraham”, en el principio y “amarás a tu
prójimo como a ti mismo”. Está escrito acerca de esto, “No existe
nadie más aparte de Él”. El Creador es la única fuerza que actúa en la
realidad. Con el fin de descubrir esto, es necesario conectarse y
alcanzar la equivalencia de forma con esta fuerza. Esto se descubre
especialmente en nosotros a través del amor a los demás de la misma
manera en que uno se ama a sí mismo. Nosotros adquirimos gradualmente el
amor, de tal forma que a la fuerza superior también la descubrimos poco
a poco. El medio que hace posible que nosotros
descubramos la fuerza superior a través de la conexión es llamado la
Cabalá. Por definición, la sabiduría de la Cabalá es un método para la
revelación del Creador a la criatura en este mundo. Él se descubre según
el grado en el que uno se vuelva equivalente con Sus características:
otorgamiento y amor. Aquello que lo caracteriza a Él también debe
caracterizar a la criatura. Entonces, las personas que sienten un impulso interno hacia este, quienes han despertado Reshimot
(genes espirituales) así dentro de ellas, escuchan el mensaje de
Abraham en Babilonia. Maimónides escribe acerca de esto en su libro, Mishné Torá, Las Leyes de la idolatría: Cuando
tenía cuarenta años de edad, Abraham reconoció a su Creador y se puso
de pie proclamándolo en voz alta a todas las personas para que ellas
sepan que hay un solo Dios para el mundo entero y que es apropiado
servirle. Fue y proclamó, reunió gente de ciudad en ciudad y de un
reino a otro, en esa Babilonia, hasta que miles y miríadas estuvieron
reunidos con él, ellos eran los habitantes de la casa de Abraham. Este gran principio fue plantado en sus corazones, se escribieron
libros sobre ello, esto continuó, creció en los hijos de Jacob, en
aquellos que los acompañaban y se formó una nación en el mundo que
conoce al Creador. Esto nos habla de un pueblo único que ha
mantenido hasta este día su singularidad. De hecho, sus antepasados
recibieron el despertar espiritual incluso durante el tiempo de
Babilonia y con la ayuda de Abraham moldearon el concepto de “pueblo de
Israel”. De hecho, se trataba de un grupo de personas que estaban
conectadas con el fin de alcanzar al Creador a través relaciones únicas y
especiales entre ellos. Por supuesto, por parte de toda la
humanidad, de toda la Babilonia moderna, hay una cuenta especial en
particular con el pueblo de Israel. Es por eso que este grupo se
encuentra en tan malas, desagradables y estresantes circunstancias. Sin
darse cuenta, todo el mundo le exige que cumpla con su obligación. Junto
con esto, los judíos no entienden qué se requiere de ellos y las
mismas naciones del mundo no entienden qué quieren de este grupo. Esto se expresa en el antisemitismo, un
fenómeno bien conocido a través de toda nuestra historia. Según la
medida en que podamos acercarnos a nosotros mismos, al mundo a la
corrección y a la adhesión a la meta de la creación, entonces las ondas
de odio, es decir, las fuerzas que quieren despertarnos para que
cumplamos nuestro rol, disminuyen. Por el contrario, es decir, según el
grado en el que no podemos reconocer esto, en el que no estamos listos,
somos tercos y no queremos llevar a cabo nuestro papel, entonces, estas
fuerzas se fortalecen e influyen en nosotros de una manera particular. Así, alguien que mira el mundo de la manera correcta puede entender que
esta actitud hacia el pueblo judío, en general hacia toda la
condición del mundo, incluyendo el medio ambiente, la economía, la salud, así sucesivamente y el estado general del Kli (vasija) deben
alcanzar la adhesión con el Creador dependiendo única y exclusivamente
de ese grupo que debe mostrarle al mundo cómo alcanzar la adhesión con
el Creador.