
Ellos
traspasaron las paredes de mis torres y contaminaron todos los aceites”.
Para evitar que los pensamientos extraños y los deseos no invitados
entren en el corazón, es necesario construir un muro que resguarde
contra todo lo externo. Este muro es llamado fe y sólo con su ayuda, tiene el hombre la oportunidad de escapar. La Klipá griega
se manifestó en el hecho de que el pueblo de Israel fue guiado por la
mente externa, por la filosofía proverbial. Esto está en contra de la
fe “Ellos violaron las paredes de mis torres y contaminaron todos los
aceites”, en otras palabras, la iluminación y la vitalidad, que vinieron
a causa de la fe se cerraron para los hijos de Israel. Esta es una carta muy importante. Nos
coloca en la actitud correcta hacia la vida en cuanto a nuestra guerra
principal, la guerra contra la filosofía que quiere tomar el lugar de la
sabiduría de la Cabalá. “Ustedes no tienen que alcanzar nada”, nos dice
ésta, “Es suficiente n que reflexionen, imaginen algo. De hecho, tienen
la mente; la imaginación y eso es suficiente. No hay alcance, así que
estudien, imaginen, discutan y eso es suficiente”. Este enfoque de los griegos nos lleva a
una forma abstracta, además, ni siquiera aquel del que habla ciencia de
la Cabalá, sin haberse siquiera investido una vez en la materia ni
extraído posteriormente, y por lo tanto, tampoco discutido. No, su forma
abstracta no se invistió en la materia, porque ellos nunca estuvieron
en alcance espiritual. En vez de esto, al igual que muchas otras
religiones y creencias, los griegos distorsionaron textos que hablaban
sólo de una cosa: la revelación del Creador al ser creado. Mientras tanto, esta es toda la ciencia;
nuestros antepasados hablaban sólo de esto; solo este conocimiento
fue lo que recibió Moisés en el Monte Sinaí y escribió la Torá con base
en él. Se trata de la revelación del Creador a “Israel”: a los que se
dirigen directamente hacia Él (Yashar El) llegan a la similitud
de propiedades, a la adhesión con Él. Es en ese momento que el ser
humano alcanza al Creador en sus vasijas, deseos, corregidos por la Luz
que Reforma (Torá). Si leemos las fuentes primarias,
creyendo que ellas no contienen alcance, que nosotros sólo necesitamos
estudiarlas y seguir las órdenes del Creador, de acuerdo a lo que
entendemos de la escritura, con esto queremos distorsionamos
completamente la Torá y en vez de ir hacia la adhesión con el Creador,
nos aferramos a nuestro pensamiento. Esto es un verdadero desastre. Así, de generación en generación,
hasta el final de la corrección, la guerra se libra entre aquellos que
alcanzan y aquellos que imaginan, los “filósofos malditos”, como los
llama Baal HaSulam. Nosotros también tendremos que involucrarnos
en esta batalla y tomar parte activa en ella, sin dejarla al azar. Es en
esta guerra que revelamos la insignificancia del enfoque filosófico que
permite discutir y filosofar sobre lo que uno no sabe nada, sobre lo
que no logró al menos a través de un poco de alcance espiritual. Esta guerra es contra todos los
conceptos que contradicen la sabiduría de la Cabalá. De hecho, la
persona no tiene nada que hacer en este mundo, excepto revelar al
Creador. Ella no debe hacer nada más. Por eso, si hablamos de la
filosofía de la vida, de un enfoque de la existencia humana y no de
departamentos de filosofía en los que se llevan a cabo conversaciones
vacías sobre la base de sus propias vanas fantasías, entonces, este
enfoque debe estar dirigido solo hacia la meta de la creación y no hacia
alguna otra meta. Partimos desde este punto de vista hacia Januca, la fiesta que simboliza esta guerra y nuestro éxito en ella. Januca
es una fiesta muy espiritual: Todo en ella gira en torno al “aceite”, a
la Luz. Nosotros debemos interpretar correctamente su esencia: Aunque
seamos pocos a escala mundial, si conocemos el secreto de “la jarra con
aceite” la encendemos, ella ilumina el mundo entero. Sólo tenemos que construir correctamente
todas las condiciones para que las molestias se conviertan en la
“mecha” para la persona y que de esta manera la llama de la vela esté
intacta. Por lo tanto, la persona llega a primer grado espiritual
llamado “Januca” de las palabras de la Torá “Párate aquí” (Hanu, ko). Además, es necesario promover este
milagro, y por lo tanto, se acostumbra poner las velas encendidas de
Januca junto a la ventana, de tal manera que todos las vean. Eso
simboliza nuestra difusión porque nosotros le traemos al mundo el
mensaje de cómo llegar a la Luz. Pero ¿cuándo se despierta hacia esto la
persona? Cuando ella descubre el “espesor” de su deseo. Si trabaja
correctamente, descubre que “los griegos violaron los muros de sus
torres”. Si no tiene estas molestias, entonces ella no tiene nada que
superar. Es posible llegar a la Luz sólo a través
de la revelación del mal cuando éste viola los muros, a través de la
guerra y la victoria en ella. E incluso después de eso, es necesario
encontrar una jarra con aceite y encenderla, de tal forma que haya un
milagro. Entonces, al final, todo ocurre por medio de la Fuerza superior, un milagro