
La plegaria por la sociedad es la aspiración de otorgar unos a otros, la cual nace en la persona. Al principio, siente que sólo su grupo, sus deseos internos, es “el otro”. Pero luego se da cuenta de que el mundo entero está unificado y lleno con la Shejiná, la presencia Divina. Y entonces el mundo espiritual, la realidad superior se le revela. Ahora comienza a entender porqué tuvo que pasar por el odio. Así es como fue arreglado su proceso de desarrollo desde Arriba. En lugar de fortificar su egoísmo a través de la sociedad y usar a los otros para su propio beneficio, tuvo que venir al grupo para rebajarse, para inclinarse ante la fuerza escondida en la sociedad, para desarrollar el deseo de conectarse con esta fuerza de otorgamiento, unirse con esta, y simplemente entrar en ella. Esa es la plegaria de los muchos ya que él pide paz para esta sociedad, es decir que aspira a alcanzar la propiedad de otorgamiento, hasta que establece tal conexión con esta sociedad que no queda ninguna diferencia entre ellos, y se funden en un todo. Cuando la persona adquiere la forma de la sociedad, se une completamente con esta, esto significa su unidad, ” acoplamiento de golpe” (Zivúg de Hakaá) ya que al final, esta unidad trabaja en contra de su egoísmo. Él golpea su ego para unirse con otros y en ese grado construye sus Partzufím espirituales, las formas de unificación, y adquiere las propiedades del Creador. La forma que concibió en su cabeza ahora se vuelve realidad en él; se esparce en su “cuerpo”, lo llena, y asume la forma del Superior. Al recibir la intención “por el bien del otorgamiento” y vestirse en la Luz de Jasadím (Misericordia), el deseo de disfrutar se vuelve adecuado para recibir satisfacción, la Luz de Jojmá (Sabiduría): la forma del Creador. La Luz de Jasadím carece de forma; se extiende en amplitud, como el obsequio de una “mano generosa”: para todos y sin restricción. Pero cuando la Luz del placer, Jojmá, comienza a vestir el deseo, le imparte una cierta forma de otorgamiento llamada “el nombre del Creador”, la forma del Superior. Así, en virtud del Zivúg de Hakaá el hombre alcanza al Creador.
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