
Cuando estudiamos El Libro del Zohar, debemos abordarlo con la intención de encontrar la verdad. En efecto, no vemos nada del mundo espiritual y estamos totalmente bloqueados de la propiedad espiritual. La Luz tiene que venir e iluminar para nosotros, como si fuera una proyección, donde estamos incluso ahora: las propiedades, las sensaciones, y la dimensión en la que residimos. En realidad, estamos en el único lugar que existe, en el deseo que es al mismo tiempo egoísta y altruista, todo en uno, como si fueran capas una encima de la otra. Pero nosotros no lo vemos porque permanece en el mundo espiritual, no en nuestras propiedades. Existimos en el mismo espacio, pero con nuestras propiedades percibimos sólo la parte material de la realidad. Debe llegar un rayo de Luz, bajo un cierto “ángulo”, similar a la luz polarizada y entonces, en su otro vector, en la superficie, revelaremos repentinamente el mundo entero que existe aquí. Por eso necesitamos tanto la Luz superior: Esta tiene que iluminar y revelarnos el mundo en el cual residimos aquí y ahora.
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