Si, pero aun no estamos en el estado que Él creó. Estamos fuera de este, tras todo tipo de velos, ocultamientos. Esas pantallas tienen que ver sólo con nosotros ya que somos nosotros los que sentimos el ocultamiento. El Creador creó sólo un estado considerado como el mundo de Infinito. Sin embargo, para sentir que estamos en realidad en este Infinito, necesitamos acumular todo tipo de experiencias. Supón que alguien quiere halagarme con un platillo exótico, pero con el fin de que yo realmente aprecie su sabor, necesito un deseo por ello. Se supone que tenga una idea de qué es y cómo se come. De otra manera, no entenderé, como el granjero mencionado en El Libro del Zohar quién vivió en una granja toda su vida, sembraba trigo, y, hasta que visitó una ciudad, ni siquiera sospechaba cuántas cosas deliciosas se podían hacer a partir de este. Todo lo que conocía era el grano sin procesar. Entonces, aun estando en el mundo de Infinito, lo sentimos como lo hace un burro, masticando el grano sin procesar. Excepto el simple “grano” y el “agua”, no deseamos nada más. No sentimos en la Luz de Infinito todas las delicadezas que el Creador ha preparado para nosotros. ¿Entonces cómo empezamos a desear la Luz que llena el Infinito y sentirla en todas sus manifestaciones, en toda su profundidad, con total claridad? No tenemos tal necesidad. Debemos crearla dentro de nosotros. Con el fin de construir un deseo de oler la tarta más dulce en lugar del grano sin procesar, para sentir el Infinito en lugar de la Luz mínima Néfesh de Néfesh estando en el mismo estado y la misma Luz, necesitamos cultivar el deseo. El deseo crece mediante el ocultamiento, cuando se me muestra un poco de la Luz y después se oculta otra vez, expuesta y luego escondida. Esto es considerado “coqueteo”, juego. Este es un juego muy serio ya que el ocultamiento incrementa el deseo. Así es como la Luz juega con nosotros, al exponerse y ocultarse. Por esto es que nos retiramos del mundo del Infinito y nos separamos de este mediante numerosos ocultamientos, hasta que acabamos en este mundo, en su ocultamiento total. Todo lo que necesitamos es el deseo. Y en el instante en que lo obtenga, recibiré la preciosa “tarta”. Tan pronto como crezca un poco más, se me dará una delicia, incluso más grande. Con cada nuevo paso, necesito incrementar mi deseo, y la Luz superior comienza a iluminarme en toda su fuerza. Mi deseo me abre para conectarme con Él y le permite a Él entrar en mí. El Creador creó todos esos estados desde el principio, pero de todo el Infinito, sólo puedes sentir la mínima Luz de Néfesh en este momento. Es porque no tienes un deseo propio para desear específicamente eso y para que sientas dolor por carecer de él. El deseo tiene que ser totalmente nuevo, a diferencia de tu deseo instintivo. Lo recibes al forzarte, dominarte y luchar contra toda tu naturaleza. Cuando comiences a querer tanto esta Luz, será un auténtico deseo. En otras palabras, ¡Necesitas desear el otorgamiento!En este momento, parece algo tonto por completo, cierto otorgamiento y amor extraño. Sin embargo, esas son simplemente palabras que nos son familiares pero significan un nuevo tipo de deseo que no existe aun en nosotros.



Estamos al final del periodo de los cuatro exilios, en el borde de la redención final, completa. Necesitamos encontrar en el mundo, a toda la gente que existe con el punto en el corazón y suministrarles todo lo que necesitan para estudiar y avanzar dentro de la estructura de nuestros grupos y unirse a las actividades. En adición, nosotros debemos salir al mundo exterior y diseminar la sabiduría de la Cabalá a aquellos que no tienen el punto en el corazón. El mundo hoy está repleto de gran deseo, el cual se manifiesta en muchas formas diferentes. La gente se está preguntando acerca del significado de la vida, aunque en el sentido material más que en el espiritual. Sin embargo, es suficiente que nosotros comencemos a explicarles ya que el llenado verdadero solo vendrá por medio de un asenso espiritual. Para nosotros un asenso espiritual significa conseguir un grado más alto. Esto es hacia lo que nuestro punto en el corazón se está atrayendo. Pero para ellos un asenso espiritual pertenece solo al nivel corporal, como el amor, participación mutua, unidad universal, dar, o comprometerse por el bien de una vida pacífica en este mundo. Esto es lo que la humanidad imagina como vida espiritual. Y nosotros debemos direccionarlos en concordancia con este deseo. Sin embargo, a su tiempo, gracias a la unificación con nosotros dentro de un sistema, la gente será capaz de aferrarse a la verdadera meta de la corrección. Más aun, la Luz estará presente en la nueva relación entre la gente, la cual impartirá gran percepción y entendimiento. A la larga, todo el mundo se conectará con la gente que tiene los puntos en el corazón, lo cual los habilitará para comprometerse, rechazarse a sí mismos y para ascender junto con la vasija de Israel.
La Luz superior esta en el lugar que se llama “Shejiná”. La Shejiná es la unión entre las almas. Con nuestros esfuerzos debemos lograr la unión entre nosotros, entonces se revelará la misma Luz que crea, construye, corrige y llena toda la creación. Toda esta Luz esta solo en la Shejiná, en la unión de las almas que aspiran al Creador (Knéset Israel), en la unión entre nosotros. El Zóhar es la misma fuente de la Luz, pero con la condición de que nos imaginemos a nosotros mismos (y no es importante cuantos millones seamos) como si fuéramos el grupo de Rabí Shimon que consta de diez miembros que están sentados juntos y reciben esta Luz que se llama “Zóhar”, “el Esplendor Superior” que nos influye, nos corrige y nos eleva.




La Cabalá es una ciencia que trata acerca de la realidad. El hombre es una criatura que trata de entender porqué y con qué propósito existe y cómo puede llegar a la verdad. Él anhela descubrir el significado de nociones tales como “verdad”, “hechos”, “propósito”, o “alcanzar la meta”. Él está hecho para exigir este tipo de llenado. La necesidad más grande del hombre es saber quién es, como está dicho: “Desde mi carne veré al Creador”. De hecho, para aprender quién soy, necesito saber quién es el Creador. Esta necesidad demanda que yo la investigue. Toda la sabiduría de la Cabalá está dedicada al estudio del hombre ya que aparte de él, nada existe. Toda la realidad está dentro del hombre, y todo ocurre solamente en él. Yo no veo nada en este mundo excepto a mí mismo. Todo lo que está sucediendo a mi alrededor soy yo, imágenes dentro de mí. No tengo la menor idea de lo que sucede fuera de mí. Esto significa que la Cabalá es el estudio del yo, del auto alcance, de la consciencia propia. Todos los otros libros describen cierto tipo de ilusiones, como si hubiera una realidad externa fuera de nosotros. Por lo tanto, todo excepto esos libros sagrados, es una total mentira fabricada por el hombre; son el fruto de su imaginación. No nos damos cuenta de cuán únicos son esos libros; aparte, con respecto a la verdad, no tenemos nada en qué apoyarnos. Sin esos libros, existiríamos en este mundo como pequeños insectos que viven sólo mientras el tiempo que les fue asignado se los permita. Sólo con la ayuda de esos libros podemos gradualmente desarrollarnos y comenzar a examinar, medir, y aprender “quiénes y qué somos”. Así averiguamos que contenemos todos los mundos, Partzufím, Sefirót, y numerosas partes que nos parecen extrañas, que al final resultan ser partes de tu propia alma. Es justo tu deseo dividido en la naturaleza vegetativa, animada, así como la humana. Y en el cuarto y último grado, debemos reunir todas esas partes para llegar a la intención “para otorgar”, que es obligatoria para este cuarto y último estado de la Creación. Cuando yo gane esta intención de otorgar a todas las partes de la creación, finalmente averiguaré quién soy; me conoceré a mí mismo. Y no hay nada más que estudiar en la realidad.
El Creador despierta a la persona en cada oportunidad que proviene de ella Lo principal es no desconectarse de la presencia del Creador y llegar a la sensación que desconectarme del Creador es el problema más grande que puede existir en mi vida y entonces no importa qué estados paso, lo principal es no perder el pensamiento sobre el Creador. El Creador despierta a la persona en cada oportunidad que viene de parte de ella, y uno debe hacer el esfuerzo de elevarse por encima de la sensación del ego al primer punto de contacto con el Creador





Yo percibo la imagen de la realidad exclusivamente por medio del prisma de mi deseo egoísta. Parece que hay cierta realidad fuera de mí. Según mi percepción, yo siento como si fuera un cuerpo solido ocupando cierto volumen. Estoy siendo afectado por el calor y el frio, gravedad, viento, olas y muchos otros factores. Así, yo siento cierta realidad fuera de mi, aunque solamente cuando sus efectos se manifiestan en mi cuerpo. La fuente misma esta fuera de mi alcance. Justo a mi lado, puede estar ocurriendo el día del juicio final, pero si no ha sido lanzado en mi campo de visión, yo no lo percibo. ¿Quién sabe cuántas dimensiones me rodean y que grandes eventos se están llevando a cabo? Yo simplemente no tengo receptores para esto. Yo vivo en mi realidad, entre otras múltiples realidades que existen paralelamente entre ellas. De igual manera, dos ondas pasan una tras otra sin ningún contacto ya que son transmitidas en diferentes rangos. De igual forma, entre múltiples mundos, yo vivo en mi mundo, en la parte del todo que soy capaz de percibir. Pero llega un momento en el que yo comienzo a sentir mi mundo como estrecho y pequeño. Sufro viviendo en el. Y entonces soy traído a un grupo, a un guía en el camino y a las instrucciones y libros para que pueda experimentar todos los otros mundos, los cuales no percibo aun, a pesar de que estoy en ellos. En conjunto, esta sabiduría es llamada Cabalá, la ciencia de la percepción, sensación y revelación. La realidad de la creación en todo es la fuerza superior, el Creador. ¿Cómo lo puedo alcanzar, si no lo siento? Para hacerlo, se me dice que haga esfuerzos para desarrollar gradualmente mis órganos sensoriales. De otra manera, no seré capaz de trabajar con ellos. Tengo que aprender a controlarlos y manejarlos para poder explorar después la enorme realidad externa con su ayuda. ¿Cómo lo hago? Los cabalistas nos dicen: “Nosotros descubrimos que puede hacerse por la vía del ejercicio, si tu practicas con ellos dentro del marco de tus relaciones con los amigos. Ellos tampoco sienten la extensa realidad, pero pueden comenzar a jugar un juego entre ustedes. Comiencen a unirse, a cuidar el uno del otro, a construir una sociedad donde todos se motiven unos a otros a otorgar, a ama y a corresponderse. Es similar a elevarte por sobre tu egoísmo y aun que en realidad es solo un juego y tu eres movido por el ego, aun los esfuerzos desarrollaran nuevas tendencias en ti. Debido a estas nuevas impresiones, tú avanzarás. Aun si el otorgamiento y la unidad están lejos del alcance, sigue jugando, actúa en este pequeño mundo tuyo. ¿Para qué necesitamos esto? Lo necesitas para sentir la carencia, para ordenar lo que tienes y lo que te falta. Estos nuevos detalles de percepción crearán una cierta actitud en ti, y descubrirás que estás saturado con nuevas sensaciones, es decir, específicamente para la nueva dimensión. De repente tú te darás cuenta de que verdaderamente es posible existir no en tu mundo, que está absorto en la recepción y el consumo, sino en los enormes mundos exteriores donde todo es al revés. ¿Qué significa “al revés”? ¿Cómo puedo experimentarlo? Lo sentirás concretamente cuando jueguen entre ustedes. Entonces todos sentirán que hay cierta propiedad fuera de ellos, una propiedad dirigida hacia los otros. Incluso si lo alcanzas de manera egoísta, como los niños cuando juegan sus juegos de ser corredores de autos, pilotos o vaqueros, lo cual los desarrolla, así avanzas en tu vida.




Si, puesto que oras por todos. Es esa justa plegaria, la intención, la que Abraham estaba ansioso de encender en Babilonia. Él anhelaba causar la corrección inmediata: “¡Clamemos, hagámoslo!” “Rezar” es juzgarse a sí mismo: ¿Cuán corrupto es mi estado de existencia y de qué carezco para corregirlo? Es decir, una plegaria es más bien un análisis de la situación que una petición al Creador. No hay nadie a quién pedir ya que la Luz superior permanece en reposo absoluto. Contiene pensamiento y emoción, pero cuando rezas, es como si desearas imponer tus cualidades y sensaciones en la Luz. En esto consiste el problema: Necesitamos transferir el énfasis al auto análisis. Una plegaria significa que me examino: De qué carezco, ¿qué deseo que la Luz ilumine en mí? Donde encuentro una falla, ahí es donde cae y hace su trabajo. Entonces, necesito encontrar mis fallas, mis necesidades. Estoy ante el Absoluto inmutable y todo en este es para bien. Si es así, ¿Qué puedo pedir? Incluso sin mi petición, Él otorga abundancia. Se concluye que tengo que encontrar en mí mismo las partes que necesitan corrección. Y de eso se trata una plegaria. Está totalmente dirigida hacia mí, hacia la búsqueda de lo que me hace falta para llegar a ser similar al otorgamiento, a la Luz.
La cantidad para cada persona, tanto como la cualidad se califican individualmente según la raíz de su alma y su misión. Pero, como en nuestro mundo, también existen diferentes estados que podemos medir por su altura y su carácter, por la medida del sufrimiento o de la alegría, la agudeza de sus sensaciones y el ritmo de su influencia en la persona. Baál HaSulám da solo tres parámetros para su valoración. Aun que diferenciamos más parámetros, al fin y al cabo todos ellos se suman en estos tres: “en aquel lugar, en aquel tiempo, en aquella mujer”. (estos conceptos se explican en la lección).
“Lo más profundo del corazón” es el deseo más profundo de la persona, que no puede alcanzar por sí misma. Porque allí, en lo más profundo del corazón se esconde la misma fuerza superior que retiene todo mi corazón, todo el deseo creado por ella. Allí se esconde el misterio de la vida. Pero soy capaz de dirigirme a Él desde lo más profundo de mi corazón, desde este punto interior dentro de mí donde está el Creador que me creó y me mantiene y dirige todos mis pensamientos y deseos, entonces lograré la plegaria correcta.

Lo vivimos, lo respiramos, hablamos con él, no podemos sin él; el internet se ha convertido en el corazón latiente de la realidad global. Ahora se encuentra ante un nuevo e intrigante giro que nos ayudará a surgir dentro de una nueva realidad


