
El tercer estado es el mismo que el primero, aun cuando sentimos en este la Luz de “Iejidá”, la cual es 620 veces más grande que la inicial que solíamos tener en el primer estado. Es la Luz de NRNHY (NaRaNJáI) (Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá, Iejidá). ¿Por qué es así? ¡Es debido al hecho de que nos hemos armonizado a pesar de los obstáculos! En el camino del primer estado al tercero, se nos dan numerosos obstáculos de todo tipo, pero sin que importen, nos hemos armonizado con la misma Luz de “Néfesh” que existía al principio. La Luz no cambia.
He aumentado mi receptividad y me he convertido en una cuerda que vibra en lugar del grueso silbato de metal que solía ser al principio. Me he vuelto más sutil, sensible, perceptivo, y receptivo. Como resultado, en mi primer estado en el que solía existir, experimento no la Luz de “Néfesh” que solía llenarme en el primer nivel en el que no sentía nada, sino que me descubro como igual al Creador, es decir, revelo la gran Luz de “Iejidá” ¿Por qué es así? Sólo porque me armonicé con ella. Este es el proceso que experimentamos.
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