
Vemos leyes al estudiar la psicología humana y el lugar de la persona en la imagen común en los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza; vemos las leyes y debemos avanzar de acuerdo a ellas. Somos parte de la naturaleza, el resultado de su desarrollo. No estamos fuera de ella. La psicología es la ciencia del comportamiento humano y también es parte de las leyes de la naturaleza. Es una parte muy importante de la naturaleza, incluso si ha existido sólo durante cien años. Pero es verdad que sólo hace cien años comenzamos a sentir que tenemos la habilidad de evolucionar de una forma individual especial, consciente, con el entendimiento acerca del lugar de dónde vengo, de quién soy, y de cómo trato a otros y por qué.
Hasta entonces sólo la literatura hablaba del comportamiento de la persona. Pero hace cien años, en esencia no hace tanto tiempo, comenzamos a estudiar por qué la persona se comporta de cierta manera y de dónde viene su comportamiento. Esto se refiere al estudio de las leyes correspondientes a las personas. Es por esto que la sicología es muy importante. Me ayuda a entender: Quién soy, quienes son los otros, y cómo puedo construir una vida feliz entre nosotros. Si somos una familia que vive en una sola habitación llamada planeta Tierra y dependemos uno de otro, entonces no tenemos otra opción; debemos llegar a un acuerdo. Y la psicología nos ayuda a llegar a la paz en la familia. A esto nos referimos con observar las leyes de la naturaleza.
Más aun, existen leyes en el nivel inanimado que son estudiadas por la física, leyes de la naturaleza vegetativa estudiadas por la biología y la botánica, y de la naturaleza animal estudiadas en la zoología. Todas esas son leyes del comportamiento natural en los niveles inanimado, vegetativo y animado, del comportamiento de las partículas elementales, de las moléculas, de las células y cuerpos, su interacción, etc. El comportamiento de la persona es estudiado en la psicología, la ciencia de la naturaleza humana. Y la naturaleza nos lo exige de acuerdo a nuestro desarrollo. Cuando observamos el crecimiento de los niños, sabemos cómo se supone que deben desarrollarse cada año ¿Qué es el desarrollo en ellos? Es su naturaleza. Sabemos qué se supone que es capaz de hacer un niño a la edad de uno, dos, tres, etc. Cada año, la persona pasa por un desarrollo en su entendimiento, comprensión, comportamiento y se desarrolla física, fisiológica, psicológica y mentalmente. A esto se le conoce como la ley de desarrollo de la naturaleza. Esta es una ley porque podemos decir que un niño de dos años debe tener cierto peso, altura y habilidades. Los números son diferentes para un niño de tres años ¿Cómo sabemos sus rasgos cuando tenga tres? Estamos familiarizados con la ley de desarrollo, con la dinámica, es decir con el proceso. Esto es llamado la ley de la naturaleza. No hay nada diferente que podamos hacer aquí porque este desarrollo está infundido en la persona. Nosotros estudiamos las leyes de la naturaleza; somos parte de la naturaleza. Existe un cierto motor dentro de nosotros que hace que nos desarrollemos; que desarrolla a cada persona en el transcurso de todos sus setenta años de vida y a todos nosotros en todo el transcurso de la historia. Hoy, al mirar atrás, podemos analizar por qué nos desarrollamos de la forma en que lo hicimos año tras año, de una época a otra y podemos identificar la fuerza motriz detrás de nuestro desarrollo y lo que está sucediendo. Allí puede haber una completa evaluación acerca de la historia de la humanidad. No sólo con respecto a lo que sucedió y cuándo sucedió, sino por qué sucedió, qué lo hizo suceder. La humanidad es como un niño que se desarrolla de acuerdo a ciertas leyes. Cuando los animales tienen un cachorro, yo sé cómo se supone que se desarrolle. Y si no lo sé, entonces lo llevo con un especialista que sabe, con un veterinario. A todo esto se le conoce como entender las leyes de la naturaleza. Y la sociedad humana tiene las mismas leyes; estas son llamadas sociología. Todo está sometido a las leyes. Simplemente no las conocemos o entendemos muy bien porque son ciencias muy jóvenes. Pero según el grado de nuestro conocimiento, vemos que todo se somete a leyes estrictas que existen en todos los lugares. Existe un desarrollo social interno infundido en la humanidad. Sus datos internos determinan cómo se desarrolla, cómo construye su sociedad, cómo se construye a sí misma. Y el tiempo, que afecta estos datos internos, nos desarrolla de una cierta manera. Cuando a un niño se le proporciona alimentación y cuidados se desarrollará cada año. ¿La comida lo desarrolla? No, la comida es sólo nutrición que ayuda a desarrollar sus genes internos, que desarrollan a un niño hasta que se vuelva una persona. Nada sucede de forma accidental durante el desarrollo de un niño desde la gota inicial de semen. Sabemos por adelantado que esta gota de semen se desarrollará en un cuerpo que nacerá y se volverá una persona. Todo esto surge de los genes de información, esos ciertos datos difundidos dentro de esta gota, que después se desarrolla a través de la nutrición externa. Y todo esto sucede de acuerdo a las leyes. Y vemos lo mismo en el desarrollo de la sociedad humana.







Nosotros podemos hablar de números, de lo qué puede ser medido. Nosotros podemos hablar acerca de la influencia de la Luz como de alguna fuerza, acerca de los genes informativos, acerca de la cantidad, acerca de algo que puede ser medido sin ninguna conexión con el deseo, con la vasija. Todos deben subir todos los escalones de la escalera espiritual, pero cada uno va a través de ellos desde su punto en el corazón personal y así es posible medir su impresión solo por medio de la valoración general que los relaciona a todos. El sentimiento personal sin embargo no se transmite a nadie. Es imposible de explicar en palabras como decir que el blanco es blanco o como decir que el negro es negro, como lo oscuro es oscuridad o como algo que es dulce, amargo, salado, caliente, húmedo o frío. No podemos medir una impresión porque esta es personal. Tú puede pesar las cosas: cuántas libras, cuántos genes informativos, o cuánta es la fuerza de la Luz. Sin embargo, ya que los demás tienen un deseo diferente, un diferente elemento, es imposible comunicarles una impresión, aún cuando uno pueda medirla internamente. Por lo tanto la persona que está en las mismas condiciones que otra, se impresiona de forma diferente. Nosotros tenemos que tener esto en cuenta, aunque no podamos corregir esto hasta que alcancemos la inclusión universal de uno dentro del otro. Cuando todo el mundo esté incluido en todos, lo cual nosotros llamamos “como un hombre con un corazón”, cuando todos los deseos y pensamientos comiencen a ser entrelazados, la Luz de “Rav Pealim Mekabtziel” llega y nos suelda a todos en un sistema integral. Nosotros no sabemos cómo será, pero podría ser que todos nosotros comencemos a sentir lo que los demás sienten. Hasta entonces es absolutamente imposible. Solamente mediante una valoración cuantificable podemos de alguna manera estimar lo que sucede con los demás. Pero mientras tanto es imposible sentir eso.
La opinión de 
Hay miles de estudiantes alrededor del mundo que leen El Zóhar con nosotros durante la lección de la mañana. Esta es una fuerza muy potente y de una cualidad muy alta. ¿Por qué no sentimos los resultados de nuestros estudios? ¿Por qué no llega la corrección ahora? ¿Por qué tenemos que esperar al Congreso de la Aravá?
Hasta ahora hemos estado discutiendo el proceso por el que estamos pasando, dónde estamos realmente y qué oportunidades hay ante nosotros. Podemos ver muchas pruebas en la literatura acerca de esto y existen muchas oportunidades para la discusión, así que gradualmente regresaremos a esto. Pero la primera parte introductoria del curso está destinada a darnos una visión general del desarrollo de nuestros 
Usted dio un ejemplo de que en una sociedad integral, si yo me sirvo una taza de té para mí, primero tengo que asegurarme de que todos los demás tengan té. ¿Cómo debo entender esto?
A fin de comprender y establecerse en el cambiante mundo moderno, tenemos que saber lo siguiente: ¿Cuáles son los cambios que necesitamos atravesar y por qué tenemos que hacer estos cambios? ¿Cuál es la razón para nuestra falta de éxito en todo lo que hacemos? ¿Cuál es el medio que nos ayudará a hacer la transición al nuevo estado?. ¿Podemos considerar nuestro estado actual como prenatal, en el que la madre que nos da a luz a nosotros es la naturaleza, tanto nuestra 



Así que debe haber un marco muy claro: amigos, maestro y el estudio. Entonces, la persona no va a confundirse y no se saldrá del camino. De lo contrario, el “elixir de vida” se convertirá en la “poción de muerte” para él. En cuanto al resto de la humanidad se refiere, que no sienten la necesidad de esto. Abraham en su tiempo dio a los hijos de las concubinas “regalos”, los cuales fueron las prácticas orientales que se adaptaban a su nivel de desarrollo. Él entonces los envió al Oriente para hacer esas cosas que ahora llamamos “Nueva Era”. De allí debemos entender cómo se desarrollaron las cosas. Como resultado de la ruptura, la Torá se difundió entre todos los pueblos y permaneció con el pueblo de Israel. Pero, ¿qué clase de Torá es esta? ¿Cómo puede el método de la Cabalá ser estudiado durante el exilio, en la intención egoísta? Por último, desde que fuimos al exilio, no hemos tenido la verdadera Torá, sino su “maqueta”. Continuamos llamando “sagrados” a los libros cabalísticos pero no hay Luz en esta Torá. Rabí Jaim Vital escribió acerca de esto y también lo hizo Baal HaSulam. Pero si la persona necesita la Torá para cambiarse a la intención de Lishmá, ella es atraída por la sabiduría de la Cabalá en el que realmente hay Luz Reforma. Estaba prohibido el uso de esta sabiduría durante la época del exilio para no traerle a la persona la Luz con la posibilidad de que se convirtiera en poción de muerte para ella. Es sólo ahora, cuando hemos alcanzado la ruptura general y la última capa del deseo egoísta, que podemos descubrir la sabiduría de la Cabalá y estudiarla. Baal HaSulam escribe acerca de ello en los artículos “Tiempo de Actuar”, “El Shofar del Mesías” y otros. Todos ellos hablan acerca de una parte de la Torá que transmite la Luz que Reforma. Nuestra generación ya está en los “días del Mesías”, en los que tenemos que utilizar este método.

Vamos a la Convención en la Aravá, porque necesitamos urgentemente las fuerzas de la unidad y la cohesión. Ellas nos dan el poder y el entendimiento para traerle la corrección al mundo. No hay una fuerza más grande en el mundo que nuestra unidad. Todos los otros medios son materiales, mientras que nosotros tenemos la fuerza espiritual que nos permite cambiar el sistema común y transformar el universo. Nuestro universo se somete a un número limitado de constantes, tales como la velocidad de la luz. Es suficiente con que se produzca un pequeño cambio en estas dimensiones fundamentales y entonces, toda la naturaleza será diferente. Cuando cambien los valores constantes, nuestro mundo no será capaz de existir en su forma anterior. Así, podemos nosotros ajustar ligeramente la correlación de estas constantes con la ayuda de la fuerza espiritual. Y entonces el mundo gradualmente “fluye” y cambia de forma. Nadie es consciente de ello, pero repentinamente todos se vuelven más inteligentes y perspicaces, los ojos de todos se abren, la gente entiende y se siente más, y cada persona se eleva en su conciencia, al entrar en mayor contacto con la idea de la unidad y al darse cuenta de la necesidad del cambio. Estamos encendiéndoles a las personas la Luz que las reforma y las desarrolla a ellas. Sin embargo, esta no las desarrolla en la sabiduría terrenal, sino en la sabiduría superior, en la sabiduría de la unificación. Ese es el camino que debemos abrirle a la humanidad con nuestra unidad.
